• Caracas (Venezuela)

Napoleón Lazardi Macias

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Mecanismo flotante o flotando en el sistema

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Hay desconocimiento de los límites de variación del tipo de cambio, solo se dio a conocer el monto mínimo

 

Un sistema cambiario es concebible como un compromiso por parte del banco central de intervenir o no en el mercado de divisas extranjeras con el fin de lograr un nivel de valor deseado sobre la moneda local. 

En este contexto, de no intervenir se estaría en presencia de un sistema de flotación puro, se deberían definir claramente las reglas del juego o por lo menos las características generales del diseño del régimen cambiario próximamente a implementarse. 

Están sin definir las reglas de intervención que incluyen las circunstancias y modalidades de compra y venta de reservas en el mercado cambiario, que estén a favor o en contra del valor de la moneda nacional. Hasta ahora no se deslumbra con claridad en qué situaciones, ni qué ente gubernamental intervendrá, ni cuáles activos van a usar ni cuál sería el ritmo de intervención.  

También hay un alto desconocimiento de los límites de variación del tipo de cambio, solo se dio a conocer el monto mínimo del mismo. Si solo existe un límite, en este caso conocemos el inferior, 10 bolívares por dólar, solo podemos definir la zona unilateral del sistema, manteniendo altos niveles de especulación en el límite superior (se plantea que esté sobre los 300 bolívares por dólar). 

Si obtendríamos información perfecta del sistema, me refiero a los montos máximos y mínimos, pudiésemos saber cuál sería la zona objetivo o cuál sería el centro y la anchura de la banda, parámetros esenciales en un sistema de bandas cambiarias. Anterior a este sistema, los límites eran iguales y el tipo de cambio era fijo, lo que llevó a que ese límite se rompiera

También hay un esquema de crisis que no se maneja, no se tiene diseñado la prevención explícita o implícitamente de que ocurrirá si el Banco Central de Venezuela (BCV) no puede ejercer las intervenciones a las que se va a comprometer. Por ejemplo, si hay un ataque especulativo sobre las reservas, esto dejaría vulnerable y dejará de ser sostenible, y debería establecerse a priori a qué régimen se pasaría si esto llegase a ocurrir, a saber, libre flotación, zona unilateral o zona objetivo realineada.

Para que el próximo sistema cambiario sea óptimo, la economía venezolana debe mostrar una evolución estable del tipo de cambio nominal, es decir, que no existan movimientos bruscos e impredecibles. El actual régimen cambiario extremo en esta última década –tipo de cambio fijo– no cumplió a cabalidad con estas características básicas y esta es la característica principal por la cual se pone en práctica el sistema cambiario de bandas.

Este sistema ya se ha tenido en Venezuela, Simadi lo fue, fue un híbrido entre el régimen del tipo de cambio fijo y un flotante: el Banco Central de Venezuela determinó un valor del tipo de cambio nominal basado en algún criterio (por ejemplo, paridad del poder de compra) y fijó limites inferiores y superiores, dentro de los cuales osciló el tipo de cambio observado de acuerdo con las condiciones del mercado. 

La autoridad monetaria, el BCV, intervino en este mercado, cada vez que el tipo de cambio se acercó a alguno de los límites, trató de mantenerlo dentro de las bandas establecidas. 

La experiencia con este sistema es que no funcionó, debido a la falta de inyección de divisas –en ese momento había ingresos permanentes por la renta petrolera– lo que hoy en día significa que podríamos estar casi en el mismo sistema, pero con la situación más agravada. 

Se debería tener un sistema puro de flotación limpia, en que también faculta a las autoridades económicas a intervenir en el mercado cambiario, pero estas toman criterio con respecto al nivel deseable del tipo de cambio y actúan es esa dirección. 

Con un sistema de flotación administrada las autoridades establecerán una zona-meta para el tipo de cambio, para que en un periodo futuro la conducción de una buena política monetaria pueda llevar los niveles del tipo de cambio a mantenerse dentro de la zona establecida. 

Debe de haber credibilidad perfecta, los agentes necesitan confianza dentro de los límites inferiores y superiores de las bandas, el tipo de cambio deberá permanecer fijo dentro de esa zona y que la autoridad monetaria intervendrá para mantener el tipo de cambio nominal entre los limites anunciados. 

Por último, si el tipo de cambio tendría la flexibilidad suficiente para responder a choques internos y externos se minimizarían los posibles efectos adversos sobre la asignación eficiente de los recursos, al tiempo que se le otorga alguna autonomía a la política monetaria. 

La intervención de la autoridad encargada de la política cambiaria debería mantener el valor de la divisa dentro de ciertos límites, permitiendo una menor variabilidad del tipo de cambio nominal con lo que se logra dar estabilidad al tipo de cambio real y a los precios internos. 

Además, se introduce a un ancla a las expectativas cambiarias en el mediano plazo. El tipo de cambio siempre tiende a ser más estable bajo un sistema flexible, ya que el tipo de cambio pasa la mayor parte del tiempo cerca de los limites de la banda, ya que es más insensible en lugares donde no se mueve tan lentamente como en las bandas.