• Caracas (Venezuela)

Mundo

Al instante

La violencia cundió en Irak tras ataque contra punto de protestas suníes

Médicos iraquíes transportan en camilla a un manifestante herido tras los enfrentamiento con soldados iraquíes, en Kirkuk, Irak | EFE

Médicos iraquíes transportan en camilla a un manifestante herido tras los enfrentamiento con soldados iraquíes, en Kirkuk, Irak | EFE

Una fuerza conjunta del Ejército y la Policía, apoyada por helicópteros, irrumpió en una plaza de la zona de Al Hueiya, en la provincia septentrional de Kirkuk, causando la muerte a 26 personas y heridas a 155

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Medio centenar de personas murieron hoy en Irak en una ola de violencia que estalló tras el controvertido ataque de las fuerzas iraquíes contra una plaza centro de protestas de los suníes contra el Gobierno, que ha profundizado la crisis política en el país.

Una fuerza conjunta del Ejército y la Policía, apoyada por helicópteros, irrumpió en una plaza de la zona de Al Hueiya, en la provincia septentrional de Kirkuk, causando la muerte a 26 personas y heridas a 155.

Fuentes policiales explicaron a Efe que las víctimas fallecieron por los disparos efectuados por los uniformados para disolver la protesta de los manifestantes suníes, que se quejan de la discriminación que dicen sufrir por parte del Gobierno del chií Nuri al Maliki.

Otro de los objetivos de la operación era buscar a los responsables de la muerte, hace unos días, de un soldado iraquí en un puesto de control cercano, un suceso en el que los manifestantes negaron tener ninguna relación.

La versión del Ministerio iraquí de Defensa apunta, por su parte, a que hombres armados y extremistas se encontraban en Al Hueiya y que se había dado un ultimátum a los manifestantes pacíficos para que abandonaran la plaza.

Según la nota oficial, cuando los cuerpos antidisturbios entraron en ella fueron recibidos con intensos disparos y en los enfrentamientos murieron "algunos efectivos de las Fuerzas Armadas y un número de hombres armados miembros de (la red terrorista) Al Qaeda y del (disuelto) partido Baaz".

La operación estaba dirigida, de acuerdo al ministerio, a detener a los responsables del ataque el pasado viernes contra un vehículo de las fuerzas iraquíes encargadas de proteger la plaza.

Tras el ataque contra los manifestantes, turbas de jóvenes iracundos trataron de atacar dos puestos militares de la provincia de Kirkuk, lo que degeneró en enfrentamientos en los que fallecieron al menos trece personas.

Por el momento se desconoce si hubo bajas entre las tropas en estos disturbios, y las fuentes de seguridad consultadas por Efe solo pudieron confirmar que los fallecidos pertenecen al bando de los atacantes.

Seis de los jóvenes perecieron en el intento de asalto contra un puesto de control de la zona de Al Rashad, y siete perdieron la vida en choques con los militares en un cuartel del área de Al Riad.

Al Hueiya, ubicada a unos 200 kilómetros al norte de la capital iraquí, ha sido escenario de protestas como las que también se han desarrollado desde el pasado diciembre en distintas provincias del país de mayoría suní como Al Anbar, Nínive y Salahedín.

Los suníes reivindican la liberación de los detenidos sin cargos, la suspensión de las condenas a muerte y la anulación de la ley antiterrorista, así como la prohibición del uso de eslóganes religiosos y los arrestos arbitrarios.

También las provincias de Salahedín y Al Anbar se vieron hoy afectadas por la violencia, con enfrentamientos entre el ejército y hombres armados relacionados con los sucesos de Al Hueiya.

El incidente más mortífero ocurrió en la localidad de Suliman Bek, en Salahedín, donde fallecieron seis militares y dos hombres armados.

Por otro lado, al menos siete personas murieron y 25 resultaron heridas por la explosión de varias bombas cerca de dos mezquitas suníes situadas al sur de Bagdad y en la provincia de Diyala.

Este repunte de la violencia ha agravado la inestabilidad política, con la dimisión de los ministros de Educación, Mohamed Tamim, y de Ciencias y Tecnología, Abdel Karim Samerrai.

Tamim y Samerrai pertenecen a la alianza opositora Al Iraqiya, integrada por chiíes y suníes, que apoya esas manifestaciones y en febrero pasado decidió boicotear las reuniones del Ejecutivo de unidad nacional en señal de solidaridad.

El jefe del bloque parlamentario de Al Iraqiya, Salman al Yemeili, acusó a Al Maliki de violar las leyes con "la gran masacre contra los manifestantes en Al Heuiya" y de querer "arrastrar al pueblo a una guerra civil para preservar el poder".

En una rueda de prensa, Yemeili denunció que "esa acción convierte al Ejército en una herramienta en manos del comandante supremo (Al Maliki) para atacar al pueblo".

Ante el aumento de la tensión, la Liga Árabe expresó su gran preocupación por la gravedad de lo ocurrido en Al Hueiya y advirtió de que este suceso traerá más violencia.

El secretario general de la organización panárabe, Nabil al Arabi, instó al Gobierno iraquí y a las fuerzas políticas a "contener de inmediato la situación para impedir que empeore y afecte a la unidad del pueblo y a la estabilidad de Irak y de toda la región".