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Dos venezolanos en el conflicto de Israel

Israel aseguró que no detendrá sus ataques en Gaza hasta aplacar al movimiento islamita Hamás / AP

Israel aseguró que no detendrá sus ataques en Gaza hasta aplacar al movimiento islamita Hamás / AP

Yoel Bittner y Raquel Ludwig cuentan su historia por los enfrentamientos en la Franja de Gaza

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Todo depende del sonido de las alarmas. Los lugares para refugiarse son muy limitados y el tiempo para reaccionar es muy corto. Ninguna ciudad de Israel está a salvo y a pesar de que el margen de error es bajo por la sofisticada defensa del ejército hebreo, siempre existe la probabilidad de que un misil extraviado cumpla con su objetivo de destrucción. No importa dónde se encuentren, al sonar las alarmas siempre deben buscar refugio.

Esta es la vida de Yoel Bittner y Raquel Ludwig, y también la de muchas otras personas que viven en Israel y que desde el pasado 8 de julio hasta la actualidad han sido testigos del conflicto en la Franja de Gaza y cómo este se ha intensificado.

A pesar de que la mayoría de los ataques ocurren en el lado palestino, existe el peligro real de que algún misil o atentado ocurra del lado este de la frontera del territorio israelí.

Muchas personas han tenido que retomar el protocolo de seguridad (algo que ya se tiende a hacer normal) y hasta han tenido que abandonar las ciudades del sur de Tierra Santa por medidas de precaución.

Yoel y Raquel son solo conocidos pero tienen algo muy en común: son venezolanos.

Para ellos vivir las amenazas de una lluvia de cohetes resulta menos aterrador que hacer vida en Venezuela.

A pesar de los conflictos que se viven en Israel, este es un país que no se ve afectado por la inseguridad y la inflación económica. 

Yoel y Raquel han tenido que trasladarse a las ciudades del centro del país hebreo debido a las amenazas de bombas al sur de la frontera.

Sin embargo, sus historias son un poco diferentes.

Yoel tiene 41 años de edad y es traductor. Reside en la ciudad de Beersheva, al sur de Israel. Actualmente está por mudarse al Norte, en la localidad de Nahariya, cerca de la frontera con el Líbano.

Este venezolano ha sentido el sonido de las alarmas que indican que hay un peligro real muy cerca.

“Las alarmas te alertan cuando los misiles están en camino. Una vez viajé a Jerusalén con unos familiares, pero más que todo era para alejarme de las alarmas”, declaró Bittner.

Yoel aseguró que uno de los momentos en los que más escuchó las alertas fue en 2012, durante la operación militar Pilar de Nubes, en otro enfrentamiento entre Israel y el grupo islamita Hamás.

Esta situación fue muy similar a la que ocurre actualmente en Gaza, aunque no con la misma magnitud.

Este conflicto, que tuvo lugar en noviembre de ese año, registró cerca de 750 ataques aéreos por parte de la aviación israelí y más de 650 misiles lanzados por Hamás al sur del país hebreo. Al menos 140 palestinos y cinco israelíes fallecieron en la operación.

“He vista la Cúpula de Hierro en acción”, declaró.

La “Cúpula de Hierro” o Kipat Barzel (en hebreo) es un sistema móvil de defensa aéreo encargado de destruir los cohetes que intentan caer en suelo israelí. Este mecanismo se activa al detectar el movimiento de los misiles. Aunque la “Cúpula de Hierro” está diseña para preservar la seguridad de la frontera de Israel no puede evitar que algún misil sí logre su cometido de destrucción, cosa por la cual Yoel ha tenido la necesidad de ir a los refugios.

Desde su salida de Venezuela, hace algo más de dos años y medio, Yoel nunca ha tenido la intención de volver al país. Considera a Israel como su hogar, por lo que está dispuesto a defender su postura y decisiones.

Yoel considera necesario que el ejército israelí tome acción en Gaza para detener al movimiento islamista Hamás.

“Es una organización que constantemente trata de destruir a Israel y también de manipular a la opinión internacional para que vean al Estado hebreo como el enemigo”, declaró.

Yoel asegura que Israel ya ha aguantado mucho los ataques de Hamás, por lo que cree correcta la ofensiva israelí. Sin embargo, también estima que la erradicación de este grupo islamista ayudaría  a la gente en Gaza porque son utilizados como “escudos humanos” por la organización.

“Ellos están siempre preparados para lanzar un ataque suicida dentro de Israel y aterrorizar a los civiles”, declaró.

En lo que va del conflicto las víctimas israelíes por los ataques del grupo islamista no supera las 100 personas y ni siquiera un tercio de ellas son víctimas civiles.

Mientras que por el lado de la frontera palestina, desde que se activó el plan “Margen Protector”, el pasado 8 de julio, más de 1.400 palestinos han fallecido, 75% de ellos civiles. 

Una vida más tranquila

La historia de Raquel en Israel no ha tenido tantos contratiempos como los de Yoel. De por sí, esta estudiante de Master de Literatura Inglesa nunca ha experimentado la sensación de conflicto armado en la región.

Sin embargo, el sonido alarmante de las sirenas ha logrado retumbar en los oídos de Raquel en algunas oportunidades.

“Tuve que ir a Beer Sheba (sur de Israel) por cuestiones laborales. Fue un día que pensé que no sería tan grave. Llegué en la mañana muy temprano y escuché la primera sirena. Eran como las ocho de la mañana, creo”, declaró.

Raquel tuvo que acudir a uno de los refugios, sólo por simple precaución.

“Los métodos de prevención o las acciones en caso de emergencia son conocidas por todos. Tenemos alrededor de 15 segundos para meternos en un refugio que está generalmente dentro de las casas o en las plantas bajas de los edificios. Esas con las instrucciones”, destacó.

Raquel afirma que si va en autobús este debe pararse y buscar refugio en los edificios cercanos, mientras que si el transporte es en tren debe acostarse en el piso lejos de las ventanas.

“En Israel ya se conocen estas reglas durante años”, declaró.

Raquel está viviendo actualmente con sus padres en la ciudad de Kfar Saba, que no queda a más de dos horas en auto de Jerusalén. En lo que al conflicto se refiere, ella solamente ha experimentado lo que otras personas le dicen.

“Sólo me han dicho lo que se siente que la tierra tiemble cuando cae un cohete cerca”, destacó.

Raquel no tiene intenciones de volver a Venezuela, aunque tampoco está segura de quedarse en Israel.

“Nací en Bogotá, pero he estado casi mis 30 años de edad en Venezuela. Por eso soy venezolana”, destacó.

Raquel está buscando finalizar su Master para emigrar, tal vez, a Europa. Para eso espera hasta que el conflicto pase. Sin embargo, Israel ha tomado la decisión de no detener sus operaciones militares por aire, agua y tierra hasta destruir todos los túneles por los que Hamás cruza la frontera. Quién sabe cuándo será eso.