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Una tragedia que originó un mito

Kennedy se trasladaba por Dallas en un carro descapotable junto a su esposa cuando fue asesinado | AP Archivo

Kennedy se trasladaba por Dallas en un carro descapotable junto a su esposa cuando fue asesinado | AP Archivo

Quedan algunos documentos reservados de la investigación que deberán ser desclasificados en 2017

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“Estaba almorzando en un restaurante cerca de la Casa Blanca con uno de los asistentes de Kennedy, cuando escuché la noticia: Mataron al presidente de Estados Unidos. Todo el mundo salió corriendo”, recuerda 50 años después Enrique Tejera París, quien en ese momento era embajador de Venezuela en Washington.

El mundo aún no termina de comprender las causas del asesinato de John Fitzgerald Kennedy. La conjunción de  poder y muerte es lo que persiste en la memoria de la gente. La tragedia originó el mito. El mandatario cayó víctima de un disparo mientras hacía un recorrido con su esposa, Jacqueline, por Dallas (Texas).
 
La policía encontró un rifle 30-30 con mira telescópica en un cuarto del edificio Texas School Book Depository, desde donde se presume que dispararon. Cuando reunió a las personas que allí trabajaban, el único que faltó fue Lee Harvey Oswald, señalado como responsable y quien, a su vez, fue asesinado 2 días después.
 
Tiempo de cambios. “A los pueblos de las chozas y aldeas de media parte del globo que luchan por romper las cadenas de la miseria de sus masas, les prometemos nuestros mejores esfuerzos para ayudarlos a ayudarse a sí mismos, no porque quizás lo hagan los comunistas, no porque busquemos sus votos, sino porque es justo. Si una sociedad libre no puede ayudar a los muchos que son pobres, no puede salvar a los pocos que son ricos”, dijo Kennedy en su discurso de toma de posesión el 20 de enero de 1961.
 
Escogió la política exterior como tema predilecto y su llegada a la presidencia significó una nueva mirada a la relación con América Latina.  En 1961 postuló la Alianza para el Progreso: conjunto de programas destinados a combatir la pobreza y la desigualdad.
 
Desafíos. Kennedy se destacó por ser un presidente negociador, no de confrontación: “No negociemos nunca por temor, pero no tengamos temor nunca a negociar”, dijo. Siguió el legado de Abraham Lincoln, quien en 1860, había preguntado a sus compatriotas si un país mitad esclavista y mitad libre podía perdurar. Un siglo después Kennedy contestó a Lincoln diciendo que eso dependería de la clase de sociedad que se construyera.
 
Cuando se cumplieron 50 años de su elección, el historiador Simón Alberto Consalvi, ahora fallecido, escribió que los planteamientos de Kennedy eran los de un político que asumía el desafío de enfrentar a la Unión Soviética y al régimen comunista, la competencia a muerte de dos sistemas que no podían convivir y en la cual uno tenía que prevalecer sobre el otro.
 
El mandatario fue protagonista de algunos de los hechos más relevantes durante la  Guerra Fría: la invasión de Bahía de Cochinos a Cuba (1961) y la Crisis de los Misiles (1962), que puso al mundo al borde de una guerra nuclear.
 
“Kennedy fue una figura positiva para el siglo XX pues interrumpió el ciclo de gobernantes estadounidenses conservadores con la vista fijada en la Guerra Fría. Logró combinar una línea firme frente al bloque comunista pero con la disposición de dialogar con los soviéticos”, señaló el historiador Demetrio Boersner, quien agregó que el mandatario tuvo un espíritu democrático y la meta de lograr poner Estados Unidos al servicio de sus ciudadanos.
 
También contribuyó a allanar el camino para los activistas que lucharon por la reivindicación de los derechos civiles.

Visita a Venezuela
 
Kennedy fue el primer mandatario de Estados Unidos en visitar a Venezuela. En diciembre de 1961, fue huésped del entonces presidente constitucional Rómulo Betancourt (1959-1964). En esa ocasión viajaron a La Morita, en el estado Aragua, donde visitaron un asentamiento campesino piloto del programa agrario de lo que se emprendía en todo el país.
 
Kennedy reconoció el significado de Venezuela como proveedor de petróleo de Estados Unidos y en febrero de 1963, Betancourt visitó a Kennedy. “Fue una gran etapa en cuanto a las relaciones entre Caracas y Washington”, escribió Consalvi.
 
Kennedy y Betancourt se convirtieron en buenos amigos y compartían el mismo espíritu democrático. El venezolano fue elogiado por su homólogo de Estados Unidos en 1963, según reseñó la internacionalista María Teresa Romero en su libro “Rómulo Betancourt”, de la Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional: “Usted representa todo cuanto nosotros admiramos de un líder político. Su liberal conducción de su país, su persistente determinación de hacer mejor la vida de su pueblo, su larga lucha por el gobierno democrático (…) es símbolo de lo que nosotros deseamos para nuestro país y para nuestras repúblicas hermanas”, concluyó Kennedy.

Teorías conspirativas:
 
Los estadounidenses no se conformaron con la versión oficial del asesinato y existen varias teorías del complot.
 
Entre las hipótesis está una que cuenta que el entonces presidente de Cuba, Fidel Castro, ordenó matar a Kennedy en venganza por la invasión en Bahía de Cochinos.

Otra menciona a la CIA como responsable. Hay una tesis que señala a su vicepresidente, Lyndon Johnson, y al establishment militar como conspiradores de un golpe de Estado.  Se especuló además que pudo haber sido la mafia estadounidense pues varios de sus jefes fueron enjuiciados por el hermano del mandatario, Robert F. Kennedy, cuando fue fiscal general.
 
Aunque gran parte del contenido de la investigación es de dominio público, quedan algunos documentos reservados que deberán ser desclasificados en 2017. Quizás allí esté la pista final.

Su vida "privada"
 
Kennedy fue uno de los primeros mandatarios en apoderarse de la televisión. Junto a su esposa Jacqueline Bouvier formaba una pareja modelo, pero en privado pareciera que no tanto. Pese a que el presidente desde su adolescencia tuvo una salud frágil y padeció la enfermedad de Addison, esto no le impidió vivir aventuras amorosas con diversas mujeres.

La más conocida fue Marilyn Monroe. El famoso "Happy Birthday, Mr. President", susurrado sensualmente por la actriz durante una gala, sigue siendo recordado.

También fueron conocidas sus andanzas con la actriz Judy Campbell y con secretarias y becarias de La Casa Blanca.
Su esposa Jacqueline, con quien se casó en 1953, nacida en el seno de una familia acomodada y sinónimo de elegancia, estuvo al tanto de esa conducta.