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Los tiburones se multiplicaron en las playas de la isla de La Reunión

Los esfírnidos, también conocidos como tiburones martillo, se reconocen por la particular forma de sus cabezas. Se cree que esta característica los hace más sensibles a señales eléctricas que utilizan para detectar a presas escondidas | Foto: Franco Banfi

Los esfírnidos, también conocidos como tiburones martillo, se reconocen por la particular forma de sus cabezas. Se cree que esta característica los hace más sensibles a señales eléctricas que utilizan para detectar a presas escondidas | Foto: Franco Banfi

La población de escualos ha aumentado y los ataques han causado cinco muertos desde 2011

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La multiplicación de ataques de tiburones perturba la vida de la isla francesa de La Reunión, en el océano Índico, un fenómeno atribuido por algunos a la imprudencia de los surfistas, a la suciedad de las aguas o incluso a la abundancia de alimentos desde la creación de una reserva natural donde se prohíbe pescar.

Lo único seguro es que la población de escualos ha aumentado y que los ataques han causado cinco muertos desde 2011.

En una de las playas, l'Ermitage, en La Saline, Georges, de 48 años, pasa las vacaciones en su isla natal y no esconde su asombro: "Siempre se habló de tiburones en La Reunión. Cuando yo era chico, nuestros padres nos advertían ya del peligro", dice. Pero "desde hace poco tiempo se habla mucho del tema en la metrópolis porque los ataques se han multiplicado", agrega el hombre, que reside en la región de Lyon (este de Francia).

No es casualidad que su familia haya elegido esta playa de la costa noroeste de la isla, protegida por un arrecife de coral, para pasar sus vacaciones. "Por lo menos, estamos seguros de que los tiburones no vienen a la albufera", explica.

La presencia de tiburones, que suscita apasionados debates, aparece como la otra crisis que sufre la isla desde hace dos años, agregándose a las dificultades sociales, dado que el fenómeno afecta a mucha gente: bañistas de fin de semana, turistas, deportistas de alto nivel, pescadores, funcionarios del sector turístico, servicios del Estado, militantes asociativos.

Los defensores de los escualos se oponen a los partidarios de una limitación de su número mediante cazas regulares.

Desde 2011, se han registrado en La Reunión cinco ataques mortales de tiburones (y veinte desde 1980), lo que alimenta los temores de una mala reputación que ahuyente el turismo. "Es una publicidad que hubiéramos preferido evitar", lamenta el director de una agencia de comunicación especializada en turismo.

Tanto más cuanto que las dos últimas víctimas de ataques de tiburones eran dos turistas procedentes de Francia metropolitana: un surfista de 36 años que había venido en viaje de luna de miel y una joven de 15 años, atacada a sólo diez metros de la costa.

La "despensa de los tiburones"

El debate sobre el reciente aumento de la población de escualos frente a las costas reunionesas concierne las causas de esa proliferación: unos señalan los vertidos en el mar de las aguas servidas de zonas cada vez más urbanizadas; otros cuestionan la Reserva Marina Natural de La Reunión. Creada en 2007, ésta es una franja marítima de 40 kilómetros de largo donde la pesca está prohibida o estrictamente reglamentada.

"Esa reserva se ha convertido en la despensa de los tiburones", denuncia un surfista. Los escualos "se sedentarizan en el lugar en el que saben que pueden alimentarse". Una constatación que comparte Thierry Robert, diputado y alcalde de la comuna reunionesa de Saint-Leu.

Las soluciones para afrontar la 'crisis de los tiburones' son también objeto de polémica. El representante de la Fundación Brigitte Bardot (consagrada a la protección de los animales), Didier Derand, recurrió a la justicia para impugnar las cazas decididas por la prefectura. "La ONG Sea Shepherd, internacionalmente influyente, se ha hecho cargo del caso, porque se necesita una sensibilización mundial contra la matanza de tiburones", dice.

El consejo regional de La Reunión se declaró dispuesto a financiar globos aéreos equipados con cámaras de vigilancia y medios de alerta cuando detectan movimientos en el agua.

La alcaldía de la ciudad de Saint-Paul optó por 'drumlines', trampas fijas sumergidas y equipadas de señuelos. La alcaldesa y diputada Huguette Bello da cuenta de fondos destinados exclusivamente a "medidas de prevención". Su colega Thierry Robert preconiza "cazas preventivas". "Nadie ocupa ahora el sector, lo tiburones ocupan el vacío y se sienten en seguridad", lamenta el edil.

Los surfistas y aficionados a otros deportes marítimos rehúsan ser sacrificados en aras de la defensa de los animales. "Hay que parar el lobbying mundial que aboga por la protección de los tiburones", recalca Jean-François Nativel, secretario general de la asociación Océano Prevención Reunión (OPR). "Hay que disipar los tabúes, hacer revivir la tradición anterior a la prohibición de la pesca. Hay que volver a pescar y que el tiburón vuelva a los platos reunioneses, que sea considerado como cualquier pez".

El presidente del comité de pesca reunionés tiene sus dudas. "No estoy seguro de que los reunioneses vuelvan a degustar carne de tiburón ¿Quién aceptaría comer un pescado imaginando que quizá el que está en su plato devoró a un ser humano?", plantea.