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Los tailandeses y su ferviente creencia en los fantasmas

Una mujer reza con unas cartas del tarot en la mano | Foto: AFP

Una mujer reza con unas cartas del tarot en la mano | Foto: AFP

En Tailandia, como en China y otros países del sureste asiático, la fiesta tradicional de los "Hungry ghosts" ("Fantasmas hambrientos") sigue siendo importante para las comunidades chinas, que alimentan a los espíritus de sus antepasados para apaciguarlos

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Desde las ceremonias budistas que ahuyentan a los fantasmas de las fábricas o aeropuertos hasta las "casas de los espíritus" que protegen los rascacielos de Bangkok, la vida moderna está llena de supersticiones en Tailandia.

Sin embargo, algunos se rebelan contra una tradición que consideran retrógrada.

Un joven tailandés armó un escándalo hace poco al publicar en Facebook una foto que lo mostraba pisando cebras de yeso que, según algunos, protegen a los automovilistas de los fantasmas en el "cruce de los 100 muertos", en una carretera muy frecuentada en Bangkok. "En realidad quería destruirlas, pero hay cámaras de vigilancia y me temo que la sociedad no está preparada para aceptar eso", explica este funcionario de discurso muy argumentado.

Entrevistado en un café, quiere guardar el anonimato tras las acusaciones de sacrílego que llegaron a su página 'FuckGhosts', que cuenta con 200.000 seguidores y muestra con ironía las historias de fantasmas que publica la prensa local.

Mientras las películas de fantasmas llenan las pantallas en Tailandia, algunos las parodian. Es el caso de Pee Mak, récord en taquilla, que retoma con humor una "historia verdadera" que conocen todos las tailandeses desde su infancia: Mak, de regreso de la guerra, vuelve a la vida conyugal con el fantasma de su mujer, Nak, que murió dando a luz durante su ausencia.

Pero, por lo general, no es nada extraño creer en los fantasmas, incluso entre las clases educadas de Bangkok, ni ver a los empleados de oficina inclinarse ante "la casa de los espíritus" de un edificio de cristal.

Pocos son los que no tienen en casa ese pequeño templo que protege los hogares de los espíritus maléficos.

En esta sociedad muy supersticiosa, donde la planta 13 no existe en los edificios y los dirigentes recurren a la numerología y a las videntes, los fantasmas forman parte del día a día. Cuarteles, fábricas o aeropuertos pagan cada año a monjes budistas para ceremonias que, supuestamente, protegen estos lugares contra los espíritus malvados. En el origen de esta creencia, se mezclan influencias del folclore popular, heredadas del animismo, y mitologías budista o hinduista.

En el "cruce de los 100 muertos", las decenas de cebras depositadas por anónimos acaban de ser retiradas durante una ceremonia budista que copó las portadas de los periódicos. Se las llevaron a un templo de provincias.

"Al principio, los empleados municipales estaban bastante preocupados, pero, tras el cántico del monje, se sintieron más a gusto para hacer su trabajo", explica a la AFP Supit Kraimak, encargado del mantenimiento de las zonas verdes en el ayuntamiento.

- Pensamiento mágico-

El creador de 'FuckGhosts', que representa una tendencia minoritaria pero en aumento entre los más jóvenes, denuncia esas creencias como "un factor que mantiene al país en el subdesarrollo", con una población dispuesta a encontrar explicaciones mágicas antes que lógicas. En Tailandia, que tiene una de las tasas de mortalidad en carretera más altas del mundo, muchos motoristas prefieren, por ejemplo, llevar un amuleto antes que un casco.

El fantasma más célebre de Tailandia es sin lugar a dudas Nak, que tiene incluso un altar en un gran templo de Bangkok, señal de la integración de los fantasmas en la creencia budista. "Creo en ella, creo en los fantasmas", explica Netnaran Janvanu, que ha venido a agradecerle a Nak que hubiera curado a su bebé.

Alrededor del templo de Nak, se mezclan videntes con vendedores de pescado y batracios. Soltarlos en el canal vecino ayudará a acumular "méritos", según la tradición budista. Una anguila trae el "éxito profesional", una rana "reduce los pecados".

- Alimentada por el fantasma de su madre -

La televisión no escapa a la tendencia, con un programa semanal titulado 'Los humanos desafían a los fantasmas', mezcla de expediciones a la luz de una vela en casas encantadas y de tertulia con testigos.

El presentador cuenta la historia de una niña de 2 años que sobrevivió al lado del cadáver de su madre durante tres días. "¿Quién te preparó tu leche?" "Mamá", contesta la niña, en un plató sumido en la penumbra, convencida al igual que los adultos de que el fantasma de su madre la cuidó.

"En todos los países, la gente piensa en lo que pasa después de la muerte. Los vivos siguen esas creencias por amor a sus fallecidos", explica a la AFP Kapol Thongplab, uno de los presentadores. "Experto en fantasmas", también presenta un famoso programa de radio, 'The shock', que abre cada noche su antena a los oyentes que aseguran interactuar con fantasmas.

La creencia en los fantasmas maléficos también tiene una utilidad social, "como Satán en Occidente", para "que la gente no haga el mal". "Piensan: 'si mato a alguien, se transformará en fantasma y se me aparecerá", asegura Kapol.

En Tailandia, como en China y otros países del sureste asiático, la fiesta tradicional de los "Hungry ghosts" ("Fantasmas hambrientos") sigue siendo importante para las comunidades chinas, que alimentan a los espíritus de sus antepasados para apaciguarlos.