• Caracas (Venezuela)

Mundo

Al instante

La sombra de general Augusto Pinochet sigue presente

Militares sacan el cuerpo de Salvador Allende | Reuters

Militares sacan el cuerpo de Salvador Allende | Reuters

Tras una dictadura de 17 años, dejó una marca en la Constitución que hace difícil cambios sustanciales, como una educación gratuita y de calidad

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Pasaron cuatro décadas del golpe militar y dos de ellas con gobiernos democráticos, pero el fantasma de Augusto Pinochet volvió a quedar en el centro de la campaña para las elecciones presidenciales de Chile.

Pinochet, que tras una dictadura de 17 años entregó el poder en 1990 y falleció en el 2006, dejó una huella indeleble en la Constitución, el sistema educativo y en importantes leyes, y una fractura en materia de derechos humanos. 

Todo eso volvió a la memoria de muchos chilenos en el 40 aniversario del golpe que derrocó el 11 de septiembre de 1973 a Salvador Allende.

Sobre todo a la mente de la ex mandataria Michelle Bachelet, quien sufrió en carne propia torturas del régimen y ahora se postula para las elecciones presidenciales del 17 de noviembre.

Bachelet dijo el lunes en un acto conmemorativo del golpe que el país sigue fracturado por la falta de verdad y justicia. "La Constitución que hoy día aún nos rige posee imposiciones que impiden el libre ejercicio democrático", sostuvo la candidata. "Es hora de terminar con esas disposiciones, inexistentes en la democracia avanzada".

El dictador creó un complejo sistema electoral con el que es muy difícil obtener una mayoría representativa que permita aprobar modificaciones.

Durante su gobierno, entre el 2006 y el 2010, Bachelet vio como muchos de sus proyectos se desvanecían en el Congreso por este esquema representativo y electoral.

Pinochet, que fue senador hasta que murió en el 2006, también removió los cimientos de la educación y la convirtió en un negocio que ha desatado la protesta en las calles de estudiantes que exigen enseñanza gratuita y de calidad.

Bachelet y otros candidatos de la centroizquierda se han comprometido a transformar la educación con una millonaria reforma tributaria que apunta a elevar impuestos a las grandes empresas y personas de altos ingresos. Estas reformas han creado expectativas entre los estudiantes y nerviosismo en el empresariado.

Lo dijo

Maya Fernández Allende (Nieta de Salvador Allende)

Maya Fernández, (41 años) es hija de Luis Fernández Oña y Taty Allende, nieta de Salvador Allende, El Mercurio de Chile le hizo una entrevista.

-¿Cómo fue el momento en que fue a La Moneda, en 1990?

-No sabía qué iba a sentir cuando fuera, qué me iba a pasar. Pero, lejos de salir huyendo, sentí como una paz. Fue bonito darme cuenta de que había tantas historias y tantas cosas que necesitaba saber.

-¿Cuál es su visión de Salvador Allende hoy?

-Yo admiro muchas cosas de Allende, pero la lealtad para mí siempre ha sido muy importante. Él fue un hombre de palabra. Un gran político, siempre vinculado a los temas sociales. Admiro su entrega. De Allende se podrán decir muchas cosas, pero nadie va a decir que faltó a su palabra, fue un hombre leal a su gente. Y eso nos deja una enseñanza.

-¿Le significa también un peso?

-En mi familia nunca nos obligaron o nos dijeron “tienen que ser como tu abuelo”. Siempre nos dijeron “ustedes tienen que ser ustedes”. Y en ese sentido el peso es un ejemplo positivo. Mi abuelo, por lo que me dicen todos en mi familia, lo que más le habría gustado es que cada uno eligiera su propio camino. Más que tratar de ser como él, que cada uno construyera su propia historia.

Su inserción en Chile no le fue difícil, asegura, ya que vivió toda su infancia y parte de su juventud en La Habana. Maya sacó su título en Biología y después ingresó a estudiar Medicina Veterinaria, en la Universidad de Chile. Se tituló en 2002. El año pasado estuvo a punto de ganar la alcaldía de Ñuñoa, frente a Pedro Sabat. Hoy está en plena campaña para ser diputada por Ñuñoa y Providencia.

Lo dijo

Augusto Pinochet Molina (Nieto de Augusto Pinochet)

Augusto Pinochet Molina (40) fue el número seis de los 26 nietos que tuvo Pinochet. Hijo de Augusto hijo y Verónica Molina Carrasco, El Mercurio de Chile le hizo una entrevista.

-¿Cuándo tuvo la noción de quién era su abuelo?

-En 1978. (Vivíamos en) una tremenda casa, antigua, y siempre estaba lleno de autos, de gente, era todo un mundo, cocineros, de todo. Ese mundo era muy entretenido para mí. Conversaba con los escoltas. Pero ahí empecé a entender también que era distinta la vida para mí.

-¿Y cuando tuvo noción de lo controvertido que era su abuelo?

-Cuando vivía en Estados Unidos, ya un poco mayor. Tenía como 10 años. Siempre salía propaganda muy negativa sobre Chile. Eran los 80, las protestas. Me daba susto por mi abuelo. Pensaba que lo podían matar.

-¿Cuál fue el mayor error del general Pinochet?

-Haber confiado en hombres por el simple hecho de la posición que tenían, o el dinero que tenían. Como Manuel Contreras, ese tipo de gente.

(Juan Manuel Contreras es general retirado. Entre 1973 y 1977, fue designado jefe de la Dirección de Inteligencia Nacional, a través de cuyo cargo dirigió la represión a los opositores de la dictadura. Cumple cadena perpetua por crímenes de lesa humanidad).

-¿Nunca le preguntó a su abuelo sobre derechos humanos?

-No, no. Y no me hubiese respondido.

-¿Y hoy le duele que la figura de su abuelo esté tan cuestionada, incluso por parte de la derecha?

-Es que nunca nadie lo apoyó realmente. Eso a mi me queda claro. Y a la clase política no le tengo ningún respeto. Se han aprovechado al máximo, al máximo, de lo que él dejó...

Dato 1

Alrededor de 75% de los chilenos cree que las marcas de la dictadura militar siguen presentes, de acuerdo a la encuesta del Centro de estudios de la Realidad Contemporánea. También señala que 76% de los consultados ubica a Pinochet en la categoría de "dictador", frente a 9% que lo cataloga como un "buen gobernante". La cifra de quienes califican a Pinochet como dictador creció 10 puntos con respecto a la medición de 2006.

Dato 2

El golpe de Estado marcó el fin del gobierno de la Unidad Popular. En la mañana del 11 de septiembre, las cúpulas de las Fuerzas Armadas y de Orden lograron rápidamente controlar gran parte del país y exigieron la renuncia inmediata de Salvador Allende, quien se refugió en el Palacio de La Moneda. Tras el bombardeo de la sede presidencial, Allende se suicidó y la resistencia en el Palacio fue neutralizada.