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Las sequías de El Niño no paralizaron Centroamérica

El fenómeno de el Niño ha afectado varias varias regiones en Centroamérica / Cortesía

El fenómeno de el Niño ha afectado varias varias regiones en Centroamérica / Cortesía

Contingencias ante la inseguridad alimentaria, envío de cisternas a poblaciones rurales y planes sanitarios fueron las acciones de los gobiernos de la vecina región para replegar los efectos del fenómeno climático, pero los cortes eléctricos y la reducción en el servicio de agua no afectaron la calidad de vida de sus ciudadanos

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Desde mediados del año 2015 las temperaturas aumentaron en los países centroamericanos. Los órganos meteorológicos de Honduras, Nicaragua, Guatemala, El Salvador, Honduras, Panamá y Costa Rica avisaron que las lluvias serían esporádicas y su poca presencia fue el mal augurio que les permitió prepararse en mayor o menor medida ante la problemática.

La NASA indicó que éste es el peor embate de El Niño desde los años 1997 y 1998. Luego de un año, este mes la ONU ratificó que el balance de afectados en la región es de 9.7 millones de personas. En vista de esta situación activaron  un plan de respuesta humanitaria sobre el caso.

Esta iniciativa combate las consecuencias de la falta de agua: la reducción de las cosechas y la ganadería, que termina desnutrición. Guatemala percibió 13.2 millones de dólares y Honduras al menos 11 millones de dólares de los 44.2 que  necesita. Nicaragua, no acudió a estas instancias.

Contingencia ante la inseguridad alimentaria, envío de cisternas a poblaciones rurales y medidas sanitarias para atacar enfermedades han sido los métodos para aplacar el problema, mientras llega mayo, mes en el que se espera aumenten las precipitaciones.

Mientras, el gobierno venezolano ha desestimado la sequía en el campo. La crisis energética llevó recientemente a las autoridades a aplicar un plan de cortes eléctrico por  causa de la sequía en el Guri, su principal embalse.

País por país, ninguno tomó medidas de este tipo en el caso de la energía y han mantenido sus respectivos sistemas eléctricos activos sin afectar la calidad de vida de sus ciudadanos.

Honduras:

Ubicado en pleno Corredor Seco (zona afectada por escasas lluvias) junto con sus vecinos Nicaragua, Guatemala y El Salvador, el secreto de Honduras es que 62% de su suministro proviene de plantas termoeléctricas, mientras que el restante 48% se origina en sus hidroeléctricas, parques eólicos y solares.

Entre sus acciones, las autoridades aseguraron que realizan 49 proyectos en materia energética para sostener una demanda nacional calculada entre 1.200 y 1.600 megavatios (mw).

El año pasado instalaron el parque solar más grande de América Latina. La Planta Fotovoltaica  Nacaome-Valle, que tiene una capacidad para producir entre 100 y 600 mw. A este proyecto se sumó una campaña de conciencia para el ahorro de la energía.

A mediados de 2015, se redujo la cota de 290 metros sobre el nivel del mar (msnm) a 270 de una de sus hidroeléctricas más grandes,  la Central Francisco Morazán, también llamada “El Cajón” (300 mw). Los administradores explicaron que no afectaría el abastecimiento mientras se hiciera el mantenimiento necesario, que consistió en tapar las filtraciones. La semana pasada informaron un avance de 60% en la obra.

Guatemala:

Otra de las naciones en las que El Niño ha pasado factura es Guatemala. La alimentación y la salud son prioridad todavía hasta la fecha. El sistema de electricidad y agua, solo presentó fallas ocasionales, sin mayores perjuicios a pesar de las altas temperaturas, que tuvieron mayor incidencia en julio y agosto de 2015.

Este país depende de la energía hidroeléctrica en  23.49%,  el resto (71.51%) se sustenta en energías alternativas como la biomasa (combustible vegetal) o los bunkers que usan combustible fósil. Aún así hicieron mantenimiento a sus hidroeléctricas.

En septiembre, el Instituto Nacional de Electrificación (INDE) se vio obligado a aplicar medidas austeras,  debido los bajos niveles que presentaban los caudales en varios embalses: Aguacapa (90 mw de suministro), descendió 30%; Jurún Marinalá (60 mw), en 40% y la Hidroeléctrica Chixoy (278 mw), generó 43.97% menos de lo esperado.

Nicaragua:

El gobierno del presidente Daniel Ortega asegura que antes del año 2007, los apagones  eran constantes. Esto concuerda con el aumento de la cobertura en esta materia, luego de pasar de 50% a 70% del territorio nacional.

A la fecha, 67% de la energía en Nicaragua es térmica, el resto se divide entre hidroeléctrica y alternativa. Recientemente el gobierno informó que la electricidad llega a 90% del país, gracias a una inversión oficial calculada en 198 millones de dólares.

Las autoridades indican que su demanda diaria está entre los 500 y 600 mw. Su disponibilidad en generación eléctrica está en más de 1.063 mw.

Para lograr esta hazaña han necesitado financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y del Banco Centroamericano de Desarrollo (BCID). Además de consignar tratados con empresas brasileras y canadienses para la renovación de su infraestructura.

En 2007 fueron firmados tratados de cooperación calculados en $430 millones auspiciados por el ex presidente venezolano Hugo Chávez. La mayoría de estos recursos fueron para financiar la compra de plantas eléctricas y el combustible que necesitaban.

El Salvador:

Luego de un primer trimestre de 2016 de elevadas temperaturas y lluvias poco frecuentes, el 15 de abril fue decretado el estado de emergencia. La escasez de agua ha afectado a las comunidades rurales y un tanto a las urbanas.

El gobierno anunció la apertura de varios pozos y la distribución de agua potable. Así como planes de atención. Otorgó la discrecionalidad a la estatal que distribuye el agua para determinar la cantidad y frecuencia con la que llegaría a las localidades. Además, activó un plan de concientización en su consumo.

La Empresa Transmisora y la Unidad de Transmisiones, encargadas de administrar el sistema eléctrico, indicaron  que abril fue el mes de mayor demanda en 2015 (1.035 mw), mientras que el consumo acumulado en el año fue de 6.310 gigavatios/hora (Gw/h).

La falta de precipitaciones por 6 meses redujo entre 9% y 17% la oferta hidroeléctrica, que acostumbra producir 40%  para los usuarios, todo esto porque cuatro centrales perdieron potencia por la reducción del caudal en el Río Lempa, uno de los principales del país.

El Sistema Eléctrico de El Salvador está constituido en 55% por energía térmica, 21% hidroeléctrica, 22% geotérmica (vapor terrestre) y 15% es importada.

Panamá y Costa Rica:

Ambas naciones acarrean las consecuencias de los efectos de El Niño desde mediados de 2015. Panamá ha visto mermada su actividad comercial y turística por la carencia de agua. Por su parte, Costa Rica ha disminuido su potencial agrícola y ganadero.

En el caso de Panamá, la reducción en los niveles de los lagos Gatún y Alhajuela (los que surten el canal) se estableció una restricción de paso para los buques. Los que tengan un calado de 11.89 metros (39.0 pies) pasan hasta el principio de  mayo, porque para esa fecha está pautada una nueva limitación de 11.59 metros (38 pies).

En marzo la vicepresidenta, Isabel De Saint Malo, indicó que invierten anualmente $60 millones para la seguridad hídrica, pero aún así las autoridades aseguraron querer reducir su dependencia en las hidroeléctricas, las cuales representan 53% de su generación, mientras que el resto es 40% termoeléctrica y 7% eólica.

Por otra parte, su vecina Costa Rica se ha dedicado a aplacar la sequía en zonas de producción agrícola, debido a que en los últimos años ha establecido una política para el mantenimiento y renovación de su sistema eléctrico.

El Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) indica que la demanda no baja de los 16.000 mw. Con cobertura de casi la totalidad de su territorio en surtido eléctrico, lo más llamativo de este país es que logró soportar la sequía en 2015 al usar solo 1% de energía a base de combustibles fósiles.

El ICE señaló que desde el 1 de enero hasta el 17 de diciembre del año pasado trabajaron con 98.99% sin usar plantas térmicas. Esto se logró con la cobertura de sus  hidroeléctricas  (75%), mientras que el resto es 12.84% geotérmica, 10.08% eólica, 0.77% de biomasa y 0.01% solar.