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Los rumanos eligen presidente con la vista puesta en la lucha anticorrupción

Unos carteles de propaganda electoral del primer ministro rumano, Victor Ponta | Foto: AFP

Unos carteles de propaganda electoral del primer ministro rumano, Victor Ponta | Foto: AFP

El primer ministro Victor Ponta figura como favorito

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Los rumanos votarán el domingo en la primera vuelta de las elecciones presidenciales, con la lucha contra la corrupción como telón de fondo.

Ponta, candidato socialdemócrata de 42 años, se enfrenta a otros trece pretendientes en la primera vuelta. Si gana, se enfrentará probablemente al líder de la Alianza de la Derecha (ACL), Klaus Iohannis, de 55 años, que forma parte de la minoría alemana.

Estas elecciones se consideran cruciales para Rumanía, pero también para Europa central. A la Unión Europea, le preocupa el caso de la vecina Hungría, donde el gobierno conservador ha tomado diversas medidas denunciadas como liberticidas y antidemocráticas.

El nuevo presidente rumano, encargado de firmar tratados internacionales y nombrar a los altos cargos, "tendrá que garantizar que el país siga mirando hacia el oeste" y "consolidar su sistema inmunitario" contra la corrupción, además de proteger la independencia.

Según Corina Rebegea, del centro de análisis de políticas europeas (CEPA) en Washington. "Estas elecciones pueden ser un test de madurez para Rumanía", dice la experta. El país, el más pobre de la Unión Europea después de Bulgaria, necesita un presidente capaz de demostrar a los ciudadanos "que los 25 años de transición no han sido en vano y en particular, convencer al 40% de personas que cree que la vida era mejor durante el comunismo".

¿Justicia en peligro?

Aunque la justicia ha hecho grandes progresos, incluso enviando a prisión hace dos años a un exprimer ministro condenado por corrupción, los observadores temen el regreso de ésta.

La campaña electoral ha estado marcada por numerosas inculpaciones o anuncios de investigaciones por corrupción de la fiscalía anticorrupción (DNA), en muchos casos contra aliados políticos del primer ministro.

Aunque Victor Ponta se ha comprometido a defender la independencia de la justicia, sus críticas contra la DNA inquietan a los observadores.

En diciembre de 2013, los miembros de su coalición aprobaron en el Parlamento una serie de enmiendas para dar inmunidad a los diputados, una legislación que finalmente no prosperó, pero que hizo saltar las alarmas.

Por eso, Laura Stefan, del 'think-tank' Expertforum de Bucarest, teme que los amigos políticos de Victor Ponta lo presionen cuando sea presidente para "cambiar el rumbo de la justicia".

Los expertos esperan que la vigilancia de Bruselas evite la corrupción. "Tener que pedir ayuda a la UE me da vergüenza", afirma sin embargo Monica Macovei, diputada europea, candidata independiente y exministra de Justicia.

Las elecciones también cierran dos años de una cohabitación muy complicada entre Victor Ponta y el presidente conservador Traian Basescu, que no se puede volver a presentar, tras dos mandatos de cinco años.

En el frente económico, Rumanía entró en recesión técnica a finales de junio y necesita inversiones extranjeras, que han disminuído desde hace cinco trimestres a causa de la incapacidad del país "para gestionar programas de inversión y utilizar correctamente los fondos europeos", indica Gabor Hunya, del instituto vienés WIIW especializado en Europa Central.

El gobierno espera que el crecimiento baje al 2,2% este año, tras el 3,5% de 2013.