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El papa recordó las difíciles condiciones que viven los venezolanos

El papa Francisco en la Vigilia Pascual/ Foto: EFE

El papa Francisco en la Vigilia Pascual/ Foto: EFE

Los refugiados marcaron la bendición Urbi et Orbe del sumo pontífice, que abogó por las víctimas del terrorismo y el fin del conflicto en Siria

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Durante el mensaje de Pascua ofrecido en la misa de Domingo de Resurrección el papa Francisco instó a que en Venezuela se busque el diálogo y colaboración entre todos y recordó “las difíciles condiciones en las que vive” el pueblo venezolano.

En la Plaza de San Pedro el pontífice pidió que el mensaje de amor de Jesús “se proyecte cada vez más sobre el pueblo venezolano, en las difíciles condiciones en las que vive, así como sobre los que tienen en sus manos el destino del país, para que se trabaje en pos del bien común, buscando formas de diálogo y colaboración entre todos”.

Abogó para que “se promueva en todo lugar la cultura del encuentro, la justicia y el respeto recíproco, lo único que puede asegurar el bienestar espiritual y material de los ciudadanos”.

El papa tampoco  olvidó otro gran tema de la actualidad y expresó su cercanía a  las víctimas del terrorismo, práctica que definió como una “forma ciega y brutal de violencia”.

El Vaticano envió un telegrama a los iraquíes expresando su solidaridad tras el atentado suicida que se atribuyó el autodenominado Estado Islámico, que causó la muerte de 32  personas en un partido de fútbol el viernes pasado.

Francisco ofreció su esperanza a Siria y dio su pleno apoyo a las negociaciones de paz que se celebran en Ginebra. “Cristo resucitado indica caminos de esperanza a la querida Siria, un país desgarrado por un largo conflicto. Encomendamos al poder del Señor resucitado las conversaciones en curso para que se puedan recoger frutos de paz”, declaró.

También rezó por Yemen, Libia y la solución del conflicto israelí-palestino. Entrevió además un “fermento de esperanza” en la superación de los conflicto civiles en Burundi, Mozambique, República Democrática del Congo y Sudán del Sur. “El mundo está lleno de personas que sufren en el cuerpo y en el espíritu, mientras que las crónicas diarias están repletas de informes sobre delitos brutales, que a menudo se cometen en el ámbito doméstico, y de conflictos armados a gran escala que someten a poblaciones enteras a pruebas indecibles”, recordó el pontífice.

El papa terminó su discurso con unas palabras dirigidas a los ancianos abrumados que en la soledad sienten perder vigor y a los jóvenes a quienes parece faltarles el futuro.

En este Año Santo de Jubileo de la Misericordia no hubo una presencia masiva de fieles durante las fiestas pascuales. Pese a la popularidad del papa Francisco, ciertos cálculos indican que en Roma hubo 20.000 visitantes menos que el año pasado durante la Pascua.

“Que este mensaje consolador de Jesús nos ayude a todos nosotros a reanudar con mayor vigor la construcción de caminos de reconciliación con Dios y con los hermanos”, concluyó, y deseó una “Buena Pascua” a todos los fieles.

No obstante la tensión por las amenazas de atentado en Europa occidental y el reciente atentado en Bélgica, decenas de miles de fieles asistieron a la bendición Urbi et Orbi (a la ciudad y al mundo) del Domingo de Pascua en la plaza de San Pedro, donde no se registró accidente alguno ni durante las celebraciones de la Semana Santa.

Pero ayer se desplegó un importante dispositivo de seguridad: la policía registró a los peregrinos con detectores de metales y, para acceder a la plaza, los obligó a pasar por unos recorridos delimitados por barreras.

El papa argentino, de 79 años de edad, lució en buena forma pese a las múltiples celebraciones de estos últimos días. Incluso efectuó un largo recorrido entre la multitud entusiasta en un pequeño vehículo blanco descubierto.

 

La cifra

 

20.000 Visitantes menos que el año pasado durante la Pascua calcularon organizaciones