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El presidente de Birmania declara estado de excepción por violencia sectaria

Violencia en Birmania, más de 20 muertos en los enfrentamientos / EFE

Violencia en Birmania, más de 20 muertos en los enfrentamientos / EFE

Con la medida, el Ejército espera poder restablecer el orden y garantizar la seguridad en las poblaciones afectadas por el estallido de los violentos enfrentamientos entre budistas y musulmanes

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El presidente de Birmania, Thein Sein, declaró hoy el estado de excepción en áreas de la región central del país después de que la violencia sectaria causase 20 muertos y cerca de 8.000 desplazados.

Un escueto comunicado divulgado por la televisión estatal en nombre del presidente birmano indica que la medida había entrado en vigor en las localidades de Meiktila, Wandwin, Mahlaing y Thazi, pertenecientes a la división de Mandalay y situadas a un centenar de kilómetros de la capital, Naypyidaw.

Con la medida, añade la nota, el Ejército podrá restablecer el orden y garantizar la seguridad en las poblaciones afectadas por el estallido de los violentos enfrentamientos entre budistas y musulmanes, estos últimos minoría en la región.

Los disturbios estallaron el pasado miércoles en la ciudad de Meiktila, la segunda mayor de la región tras Mandalay, a raíz de una riña entre musulmanes propietarios de una tienda de venta de oro y unos clientes de religión budista, que horas después desató choques entre habitantes de los dos credos.

El opositor Win Thein, diputado por Meiktila de la Liga Nacional por la Democracia, dijo a la radio que las fuerzas de seguridad habían detenido a decenas de personas, la mayoría budistas, por su supuesta participación en los disturbios y que la situación en la ciudad era caótica, con numerosos edificios en llamas.

Residentes en la ciudad narraron que grupos de personas provistas de machetes, barras de hierro y otros objetos se movían por las calles de Meiktila, ciudad poblada por unas 80.000 personas y que alberga la comandancia central de la Fuerza Aérea birmana, además de la 99 División de Infantería Ligera del Ejército.

Hasta el momento habían sido incendiadas cinco mezquitas, una madrasa, un edificio gubernamental de oficinas, decenas de comercios y casas, así como numerosos vehículos.

Según funcionarios citados por la radio estatal, varios cientos de familias musulmanas han buscado refugio en el estadio deportivo de Meiktila y otras tantas de religión budista en las pagodas de la ciudad, en la que tras tres días seguidos de violencia comienzan a escasear los alimentos de primera necesidad a causa de la ruptura de la cadena de abastecimiento.

El Gobierno que preside Thein Sein intentó controlar la situación con la imposición del toque de queda, pero los altercados continuaron el jueves y se extendieron a las otras tres localidades próximas.

Las autoridades temen que la violencia sectaria se propague por otras regiones de Birmania (Myanmar), país con 60 millones de habitantes de los que el 89 por ciento son budistas, un 4 por ciento musulmanes y resto de otras religiones.

Estos disturbios de origen sectario surgen tras los ocurridos en junio y octubre del año pasado en el Estado birmano de Rakhine, colindante con Bangladesh, y que causaron la muerte de 163 personas y desplazaron a otras 100.000, de las que gran parte continúan albergadas en campamentos.

La mayoría de las personas acogidas en campos de refugiados en Rakhine pertenecen a la etnia rohingya, musulmanes de origen bengalí que ni el Gobierno de Birmania ni el de Bangladesh los considera ciudadanos de sus respectivos países.

A pesar del tiempo transcurrido, la situación en Rakhine todavía no ha recuperado la normalidad.

Después de casi medio siglo de dictadura militar, Birmania atraviesa una etapa de reformas de tinte democrático que dicta un gobierno civil que instaló la última junta castrense antes de disolverse, en 2011.