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“Seré un peregrino más”

El papa Benedicto XVI saluda a sus seguidores en la plaza de la Libertad de Castelgandolfo, Italia, el 28 de febrero del 2013, su nueva residencia durante los próximos dos meses l EFE

El papa Benedicto XVI saluda a sus seguidores en la plaza de la Libertad de Castelgandolfo, Italia, el 28 de febrero del 2013, su nueva residencia durante los próximos dos meses l EFE

Joseph Ratzinger protagonizó un emotivo adiós hasta que la bandera de la Santa Sede quedó a media asta y dos guardias suizos, en uniforme de gala, cerraron las dos grandes puertas de la residencia papal

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Benedicto XVI dejó de ser Papa tal como había anunciado. Prometió convertirse en un simple peregrino de una Iglesia Católica obligada a encontrarle un sucesor luego de su histórica renuncia, la primera de un pontífice en seis siglos.

Caminando lentamente con un bastón y con actitud serena, Joseph Ratzinger abandonó sus apartamentos del Vaticano, mientras su secretario Georg Gänswein lloró desconsoladamente.

Antes del anunciado adiós, Ratzinger lideró una breve ceremonia de despedida ante 144 cardenales reunidos en la Sala Clementina del palacio apostólico en el Vaticano. Las miradas estaban atentas a cada palabra o gesto del pontífice.

El ahora Papa emérito prometió reverencia y obediencia a su sucesor, decisión que fue interpretada por el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, como una muestra de que Benedicto XVI no tiene intención  alguna de interferir en las decisiones del futuro representante del trono de San Pedro.

La comunidad católica pudo ver al Papa alemán, de 85 años, montarse en un helicóptero blanco, mientras repicaban las campanas de todas las iglesias de Roma, rumbo a la residencia de Castel Gandolfo, a 25 kilómetros de distancia, desde donde impartió su última bendición a los fieles antes de cerrar ocho años al frente de una institución religiosa sacudida por escándalos e intrigas. “Gracias a todos", fueron sus últimas palabras como sumo pontífice ante miles de fieles que ovacionaron a su líder y esperaron horas para la histórica despedida.

Hubo tiempo para un último tweet: "Que experimentéis siempre la alegría de tener a Cristo como el centro de vuestra vida", escribió poco después de su salida del Vaticano. Su cuenta @Pontifex ahora anuncia la situación de sede vacante.

Cuando sonaron las 8 en punto en el campanario de Castel Gandolfo, la bandera del Vaticano quedó a media asta y dos guardias suizos en uniforme de gala cerraron las dos grandes puertas de la residencia papal, marcando simbólicamente el fin de su pontificado.

La residencia de Castel Gandolfo tendría que haber sido sellada también, al ser morada del Pontífice, pero según Lombardi, no se hará, ya que no guarda documentos papales que exijan poner a buen recaudo.

El Vaticano entró así oficialmente en periodo de Sede Vacante abriendo la vía a la celebración de un cónclave que podría iniciarse en torno al 10 de marzo para elegir al próximo jefe de la milenaria institución.

Benedicto XVI vivirá en Castel Gandolfo durante dos meses antes de instalarse definitivamente en un antiguo convento del Vaticano reformado para acogerlo.

Entre los nombres más mencionados para suceder a Benedicto XVI figuran los de los cardenales de Brasil Claudio Hummes y Joao Braz de Aviz, así como el del filipino Luis Antonio Tagle o el del canadiense Marc Ouellet.

La renuncia de Benedicto XVI marca un precedente en la historia moderna de la Iglesia Católica, que cuenta con 1.200 millones de fieles en todo el mundo. La mitad de ellos reside en América Latina.

Entre los temas que el próximo papa tendrá sobre la mesa están la difusión del mensaje católico más allá de la congregación de fieles, la modernización de la institución para afrontar los desafíos del siglo XXI y la respuesta a las acusaciones de corrupción y de encubrimiento de curas pederastas.