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Los numerosos retos del papa Francisco

Francisco I, Jorge Bergoglio | AP

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El pontífice debe proseguir con el desarrollo del Concilio Vaticano II y potenciar el ecumenismo en aras de la unidad cristiana

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El papa Francisco I tiene que afrontar importantes retos dentro de la Iglesia, como son una mayor colegialidad, la reforma de la curia, para hacerla más eficaz y transparente, y potenciar la nueva evangelización en un mundo cada vez secularizado.

El pontífice debe proseguir con el desarrollo del Concilio Vaticano II, que no está agotado, y potenciar el ecumenismo en aras de la unidad de los cristianos.

Debe afrontar, asimismo, los casos de clérigos pederastas, siguiendo las líneas de tolerancia cero adoptada por Benedicto XVI, la escasez de vocaciones, el celibato sacerdotal, una mayor presencia de la mujer en las instituciones de la Iglesia y la mejora de las relaciones con el Islam y, sobre todo, con los judíos.

En un mundo cada vez más secularizado, donde la religión, como denunció en numerosas ocasiones el papa Ratzinger, se pretende relegar al ámbito privado, el 266 sucesor de San Pedro tiene que trazar las líneas para recuperar ese espacio y contar con una mayor participación laica.

La descristianización de Occidente, sobre todo de Europa, llevó a Benedicto XVI a crear un dicasterio para la Nueva Evangelización. El papa Francisco I debe canalizar las propuestas de los prelados, entre ellas una catequesis adecuada y el uso de nuevos lenguajes para mostrar a Cristo.

La Iglesia que encuentra tiene pendiente el asunto de la colegialidad, es decir, la relación entre la Curia y los episcopados nacionales, uno de los puntos que quedaron sin resolver en el papado anterior. Numerosos obispos consideran que hay que potenciar el gobierno común de la Iglesia y aumentar las atribuciones de las conferencias episcopales, mientras que en la curia vaticana son muchos los que piensan que debe prevalecer el Gobierno central de la Iglesia.

La reforma es urgente, sobre todo tras estallar el escándalo Vatileaks, que desveló intrigas y enfrentamientos en la curia, y tras comprobarse como no funcionó cuando Benedicto XVI levantó la excomunión al obispo lefebvriano Richard Williamson, cuando era conocido su negacionismo del Holocausto, y él lo desconocía. Otro punto es la escasez de vocaciones, el celibato y la disminución de sacerdotes.

El papel de la mujer es otro punto pendiente. Exigen ser sacerdotes y tener una mayor participación en las tareas de la parroquia, al igual que los laicos.

La admisión a los sacramentos de los católicos divorciados y que se han vuelto a casar y la moral sexual son otros puntos candentes. La Iglesia es contraria a las relaciones prematrimoniales y al uso de anticonceptivos. Rechaza el uso de preservativos contra el sida y considera la homosexualidad como una desviación.