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Los norirlandeses aún consideran necesarios los muros que les separaran

La mayoría, en torno a un 60 %, también duda de la capacidad de las fuerzas del orden para mantener la paz entre nacionalistas y unionistas en caso de que desaparezcan las "líneas de paz"

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A pesar del éxito del proceso de paz en Irlanda del Norte, la mayoría de los ciudadanos de la provincia británica que viven cerca de las llamadas "líneas de paz", los muros que separan algunas barriadas católicas y protestantes, las considera necesarias.

Así lo asegura hoy un estudio elaborado por la Universidad del Ulster (UU), una conclusión que contrasta con los esfuerzos efectuados por el Gobierno autónomo para derribar estos símbolos de la desconfianza que aún impera entre las dos comunidades históricamente enfrentadas.

Según el informe, sólo un 38 % de los residentes de esas zonas cree que algún día desaparecerán los muros, a pesar de que un 60 % imagina un futuro sin barreras físicas.

La mayoría, en torno a un 60 %, también duda de la capacidad de las fuerzas del orden para mantener la paz entre nacionalistas y unionistas en caso de que desaparezcan las "líneas de paz".

Al hilo de las medidas gubernamentales, una iniciativa independiente del Fondo Internacional para Irlanda (IFI), con un presupuesto inicial de casi 2,5 millones de euros, comenzó el pasado enero a desarrollar programas de acercamiento para generar confianza entre ambos grupos.

Su objetivo es acabar con estos hitos urbanísticos característicos de la región, donde se estima que todavía hay unas 88 "líneas de paz", la mayoría de ellas en Belfast.

Irónicamente, desde el primer alto el fuego del Ejército Republicano Irlandés (IRA) en 1994, gesto que propició la firma del acuerdo de paz cuatro años después, el número de estos muros erigidos ha aumentado en lugar de disminuir, muestra del sectarismo que aún afecta a católicos y protestantes.

Uno de los autores del informe de la UU, John Byrne, consideró hoy "importante destacar" el hecho de que un "69 % de los que viven cerca de las líneas de paz" las ven necesarias "como consecuencia del "potencial de continua violencia".

No obstante, la actitud respecto a los muros de los norirlandeses que viven fuera de estas zonas cambia radicalmente, como demuestra el hecho de que sólo un 38 % los considera necesarios, mientras que un 60 % cree que, algún día, desaparecerán.

Aún así, cuatro de cada cinco de estos últimos encuestados asegura que la segregación entre católicos y protestantes en la provincia es todavía habitual, incluso cuando no hay barreras físicas de por medio.

Según la investigadora de la UU Cathy Gormley-Heenan, la mayoría de los que conviven con los muros, un 64 %, cree que el Ejecutivo de Belfast debe convertir este asunto en una de sus prioridades y a un porcentaje similar le gustaría conocer más sobre programas de acercamiento y reconciliación, similares a los del IFI.

El Fondo Internacional para Irlanda reconoce que la eliminación de los muros es responsabilidad del Departamento norirlandés de Justicia, pero considera que su proyecto complementa los esfuerzos oficiales para "crear diálogo, generar confianza y desarrollar cohesión" entre las comunidades, que deben tener la última palabra.

El ministro de Justicia, David Ford, quiere llevar a cabo un análisis exhaustivo de la situación en toda la región para identificar zonas en las que se pueden efectuar progresos, mientras las autoridades de Belfast ya comenzaron el pasado año un proceso similar que incluía unas 40 "líneas de paz" de la capital del Ulster.