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Un mundo turbulento: los diez conflictos que hacen de 2014 un año peligroso

Hasta la fecha han muerto más de 1.200 palestinos desde que inicio en conflicto en Gaza / AP

Hasta la fecha han muerto más de 1.200 palestinos desde que inicio en conflicto en Gaza / AP

A cien años del inicio de la Gran Guerra, el orden internacional vigente tambalea

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Convencido de una victoria inminente, en el verano europeo de 1914 el káiser Guillermo II despidió a las tropas alemanas con un optimismo desmesurado: “Estarán en casa antes de que las hojas caigan de los árboles”, les prometió. Fue una de las predicciones más fallidas de la historia: durante los siguientes cuatro años, el mundo sucumbió ante la Primera Guerra Mundial (1914-1918), que dejó diez millones de muertos y veinte millones de heridos.
A cien años del inicio de la Gran Guerra, los paralelismos del mundo actual con aquella época inquietan: proliferan ideologías extremistas, furias nacionalistas y ambiciones imperialistas. “La Primera Guerra Mundial puso fin a cuatro imperios, reconfiguró el mapa de Medio Oriente, dio pie a la revolución bolchevique y, eventualmente, a la Gran Depresión, Adolf Hitler y la Segunda Guerra Mundial. Aún vivimos en las sombras de ese gran desastre”, dijo el economista Jeffrey D. Sachs, asesor especial del secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon.
En estos momentos no existe una guerra activa declarada oficialmente entre diferentes Estados, pero el mundo es testigo de al menos diez grandes conflictos armados que dan cuenta de una realidad: Al igual que 100 años atrás, el orden internacional vigente se despedaza.
En una suerte de reacción tardía al derrumbe de la Unión Soviética, una revanchista Rusia anexa Crimea y la violencia estalla en Ucrania
En Irak, el sectarismo vuelve a resurgir y estrecha lazos con sus respectivas cofradías en la región.
La Franja de Gaza, una vez más, sangra y arde.
La cruenta guerra civil en Siria lleva más de tres años sin tregua.
La violencia en Libia hunde al país en el más absoluto caos.
Se trata de conflictos que engrosan la lista de guerras de más larga data, como las de Afganistán, Somalia, Malí, Sudán del Sur y República Centroafricana, entre otras. Guerras olvidadas y relegadas a un segundo plano, pese a ser tan sangrientas como las más recientes.
De acuerdo con los analistas, la ruptura del orden internacional es causa directa de esas agitaciones que irrumpen, cada vez con más violencia, en varios rincones del mundo, y que son incapaces de apagarse sin un ejército de diplomáticos.   
Mientras las zonas calientes se multiplican, nadie, empezando por Estados Unidos, parece dispuesto a apuntalar una estructura global.
En los últimos seis años, el mundo se volvió menos pacífico, lo que impactó el Índice de Paz Mundial del Instituto para la Economía y la Paz.
Si bien resulta fácil para muchos –especialmente para los republicanos– vincular el reciente estallido de conflictos al repliegue estadounidense durante la gestión del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, reacia a ocupar el papel de sheriff del mundo, no es una asociación correcta.
Es, en todo caso, tan errónea como culpar a la gestión del expresidente George W. Bush, que sobrerreaccionó en más de una oportunidad, de todos los focos actuales de inestabilidad mundial.
Y pese a que está cada vez más cerca de ser la principal potencia económica, China todavía es renuente a ocupar un lugar preponderante en el escenario diplomático global.
Ian Bremmer, presidente del grupo Eurasia, creó el término “mundo G-0”, para explicar: “Estamos en un mundo en el que ningún país o grupo de países quiere o puede asumir un liderazgo mundial y marcar la agenda internacional”, dijo  Bremmer.
Ni quiere, ni puede. Bush, en un mundo unipolar, parecía elegir sus guerras. Obama ya no puede darse ese lujo. Hoy rige el multilateralismo, que convive codo a codo con el ascenso de poderes regionales, que insisten en delimitar esferas de influencia, y el colapso del viejo y autoritario orden en Medio Oriente.
Esta nueva estructura, en el mundo interconectado actual, no deja ningún país al margen. Mientras los desafíos al orden internacional queden impunes, los conflictos arderán con más fuerza y duración.

1 Ucrania
Este país se dividió en noviembre pasado, cuando el gobierno de Viktor Yanukovich no firmó el acuerdo de asociación con la Unión Europea. Hubo protestas que finalizaron, en febrero, con la destitución de Yanukovich. Varias áreas del este y el sur no reconocieron la legitimidad del gobierno de Kiev y reivindicaron la federalización del país. Tropas rusas ingresaron a la provincia de Crimea, en defensa de los rusos que residen allí, y en marzo esa provincia declaró su independencia de Ucrania. En abril, grupos prorrusos ocuparon sedes gubernamentales de ciudades del este, lo que llevó a Kiev a enviar tropas a la región, que vive meses de enfrentamientos.

2 Libia
Tres años después de la caída de Muammar Gaddaffi, Libia se encamina hacia una nueva guerra civil, a raíz de violentos enfrentamientos entre milicias rivales que se pelean por la influencia política y regional. Fruto de las diferencias políticas, étnicas y territoriales que existen en el país, la caída de Libia en el caos y el desgobierno fue progresiva desde las elecciones parlamentarias de julio de 2012. Estos desencuentros provocaron el bloqueo de la transición democrática. Las autoridades reconocieron su incapacidad de integrar a las milicias en las fuerzas de seguridad. La situación se agravó cuando los islamistas de la ciudad de Mizrata lanzaron un ataque contra el aeropuerto internacional de Trípoli.

3 Afganistán
El conflicto se convirtió en la guerra más larga en la que ha participado Estados Unidos y en una verdadera pesadilla para Washington. En octubre próximo se cumplirán 13 años de la invasión posterior al 11 de Septiembre, y la victoria militar aliada sobre la resistencia de los talibanes aún es una quimera. En 2011, con el anuncio de la Casa Blanca de un retiro de tropas que finalizaría en diciembre próximo, los insurgentes y el gobierno afgano iniciaron negociaciones de paz, pero fracasaron. Tras negarse a participar de los comicios de abril pasado, los talibanes iniciaron una fuerte ofensiva en mayo. La situación se agudiza por la debilidad del gobierno.

4 Siria
En marzo de 2011, la Primavera Árabe finalmente floreció en Siria y muchos creyeron que la caída del presidente Bashar al Assad sería cuestión de tiempo. Las protestas contra el régimen, sin embargo, fueron duramente reprimidas y pronto dieron pie a una cruenta guerra civil, que ya lleva más de 3 años y ha dejado más de 170.000 muertos. A lo largo del conflicto, la oposición se fue despedazando en varios grupos, que abarcan desde rebeldes moderados hasta militantes islamistas extremos. Al Assad, que cuenta con el apoyo de Rusia e Irán, y el respaldo de un poderoso y leal ejército, fue reelegido el 3 de junio en unas elecciones que los países de Occidente y la oposición calificaron de farsa.

5 Gaza
El conflicto israelo-palestino tiene raíces profundas, pero el último capítulo de lo que muchos consideran una historia sin fin se desató a finales de junio, luego del secuestro y asesinato de tres jóvenes israelíes, y la posterior muerte de un adolescente palestino.  En respuesta al lanzamiento de cohetes desde la Franja de Gaza, y amparado en su “derecho a defenderse”, el gobierno del primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, lanzó el 8 de julio la operación Margen Protector, cuyo objetivo es la destrucción de los túneles que utiliza Hamás para atacar a Israel. La milicia islamista exige para un alto el fuego el fin del bloqueo israelí, que rige desde 2007, cuando Hamás se hizo del control de Gaza.

6 Malí
En marzo de 2012, al calor de la guerra de Libia, que una vez finalizada liberó armamento y mercenarios dispuestos a luchar por el mejor postor, estalló en el norte de Malí una rebelión separatista del pueblo tuareg marginado por Bamako, capital del país. El estallido generó un golpe de Estado. Pero aprovechando el caos y el vacío político, dos grupos islamistas se hicieron del control del territorio tuareg e impusieron la ley islámica. En enero del año pasado, el avance de los yihadistas finalmente hubo la intervención militar de Francia. En 2013, Ibrahim Bubakar ganó las elecciones presidenciales, pero siguen los enfrentamientos.

7 Irak
Sumido en una profunda inestabilidad desde que las tropas estadounidenses se retiraron del país, en 2011, a mediados de junio Irak sucumbió ante una ofensiva relámpago de los yihadistas sunitas del Estado Islámico. Los milicianos tomaron Mosul y empezaron a avanzar hacia la capital, ante la desbandada del ejército iraquí y la perplejidad del gobierno chiíta de Bagdad. La ofensiva ocurrió después de que los yihadistas se hicieran de buena parte del noreste de Siria, y, días más tarde, anunciaron la instauración de un califato islámico en los territorios que controlan en ambos países. El mayor riesgo es que los enfrentamientos entre sunitas y chiítas en Irak se conviertan en una sola guerra en la región.

8 Somalia
Hubo un tiempo en que Somalia fue un estado, pero pocos de sus ciudadanos lo recuerdan. Desde 1991, el país sobrevive sin un gobierno estable y es testigo de una guerra de todos contra todos para llenar el vacío de poder que dejó el derrocamiento del dictador Mohammed Siad Barre. En 2004, diferentes facciones llegaron a un acuerdo para conformar un gobierno de transición y unificar al país, y en 2012 se aprobó una nueva Constitución provisional. A pesar de los tímidos avances políticos de los últimos años, Somalia sigue inmersa en un conflicto. El grupo más poderoso es la milicia islamista Al-Shabbab, que se unió a Al Qaeda.

9 Centroáfrica
Esta nación apenas conoció un momento de estabilidad política desde su independencia. Su última crisis se desató a fines de 2012, cuando la coalición de fuerzas rebeldes musulmanas Seleka tomó varios pueblos del noroeste, aduciendo que el entonces presidente François Bozize no había respetado los acuerdos de paz firmados en 2007. La revuelta provocó la huida de Bozize y el envío de militares franceses y de una misión de paz de la ONU. El líder rebelde, Michel Djotodia, asumió el poder, pero renunció en enero ante la imparable violencia.

10 Sudán del Sur
El Estado más joven del mundo no nació con buena estrella. El país logró su independencia en 2011, como resultado de un proceso que comenzó con el acuerdo de paz de 2005, que puso fin a una de las guerras civiles más largas del siglo XX. El nuevo país no tardó en tener un conflicto con su vecino del norte, Sudán, que limitó su producción petrolera, su principal recurso. En diciembre pasado, un fallido golpe de Estado dividió al partido gobernante y provocó un conflicto que dejó 1.000 muertos y un millón de desplazados. A raíz de ello, se perdieron cosechas y el país sufre una crisis alimentaria.