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Al menos ocho muertos en el incendio de otra fábrica textil en Bangladesh

El incendio, cuyas causas se desconocen todavía, se declaró en la madrugada de este jueves en la tercera planta de un edificio de once pisos que alberga dos talleres de confección

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Al menos ocho personas murieron este jueves en el incendio de un taller textil en Bangladesh, dos semanas después del hundimiento de un edificio que albergaba fábricas textiles que ha dejado más de 900 muertos, un nuevo drama que ilustra los graves problemas de seguridad en este sector clave para la economía del país.

El incendio, cuyas causas se desconocen todavía, se declaró en la madrugada de este jueves en la tercera planta de un edificio de once pisos que alberga dos talleres de confección, en el barrio de Darussalam de Dacca, la capital.

Las víctimas murieron atrapadas en una escalera por el "humo tóxico emitido por ropa acrílica", dijo a AFP el director operativo de los bomberos de Bangladesh, Mahbubur Rahman. Según el jefe de la policía local el incendio dejó ocho víctimas, entre ellas "el propietario, cuatro empleados y dos policías". La octava no había sido identificada. El propietario de la fábrica de suéteres Tung Hai figura entre las víctimas pero ningún operario falleció ya que cierra por las noches, según la policía y los bomberos. "El incendio fue importante pero hemos logrado reducirlo a una planta", explicó Rahman.

Este nuevo drama se produce cuando el balance del hundimiento de un edificio del sector textil el 24 de abril, cerca de Dacca, no para de aumentar: el ejército anunció este mismo jueves que ya son más de 900 los muertos, en la mayor tragedia de la industria de este país pobre del sureste asiático.

El Rana Plaza, un edificio de nueve plantas que albergaba cinco talleres de confección, se desmoronó como un castillo de naipes un día después de que los operarios avisaran de que había enormes grietas en las paredes.

"El balance se eleva ahora a 912 muertos", dijo a AFP el teniente Sadiq Walid, un responsable de la sala de control que se encarga de coordinar las operaciones de rescate. El balance, que hasta entonces era de 803 muertos, ha aumentado con el hallazgo de un centenar de nuevos cuerpos durante la noche.

El oficial Siddiqul Alam Sikder, que supervisa las operaciones de búsqueda, dijo a AFP que espera terminar el trabajo el viernes antes de que las grúas y las excavadoras retiren toneladas de escombros. "Sólo nos queda rebuscar en el subsuelo", dijo Sikder. "La mayoría de los cuerpos son prácticamente esqueletos ya que están en plena descomposición", dijo.

Bangladesh es el segundo productor de ropa del mundo gracias a los bajos salarios y a la abundante mano de obra. Este sector clave de la economía, que genera 29.000 millones de dólares por año, representó el año pasado el 80% de las exportaciones del país.

Pero desde hace años, las ONG denuncian las deplorables condiciones de trabajo y las normas de seguridad en esta industria, lo que ha llevado a las marcas internacionales de ropa a amenazar con dejar de comprar en el país si el Gobierno no mejora la seguridad urgentemente.

Los incendios suelen ser frecuentes en los 4.500 talleres de confección de Bangladesh, situados la mayoría de las veces en edificios vetustos o de construcción defectuosa y dotados con una red eléctrica precaria.

En noviembre de 2012, murieron 111 personas en un incendio en una empresa textil.

La Clean Clothes Campaign, una asociación de defensa de los trabajadores del textil, cuya sede se encuentra en Amsterdam, afirma que más de 700 empleados de la confección han muerto en incendios en el país desde 2006.

Bangladesh anunció el miércoles el cierre de 18 fábricas textiles en Dacca y Chittagong, la segunda ciudad del país, tras comprometerse con la Organización Internacional del Trabajo (OIT) a tomar medidas inmediatas para reforzar la seguridad en las fábricas a raíz del drama del Rana Plaza.

Las marcas occidentales han criticado las condiciones de seguridad deficientes de los operarios pero siguen comprando, suscitando las críticas por el doble discurso que consiste al final en cerrar los ojos a los "talleres de la miseria".

Un grupo de expertos de la ONU exhortó el miércoles a las grandes marcas internacionales de ropa que no se vayan de Bangladesh sino que trabajen en colaboración con el Gobierno, las organizaciones internacionales y la sociedad civil para mejorar las condiciones laborales.