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Cinco millones de Charlie Hebdo

Venta de <i>Charlie Hebdo</i> en comercios

Venta de Charlie Hebdo en comercios

El semanario satírico francés asombra a la industria editorial con un tiraje de 5 millones de ejemplares en el día de su resurrección, luego del ataque terrorista islámico que diezmó  su redacción. El primer millón se agotó a mediodía de hoy

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En París amanece pasadas las ocho en enero, casi siempre a 3 grados C. Mucho antes, largas colas de parroquianos se situaban hoy delante de los quioscos y de las tiendas de conveniencia con el afán de adquirir la edición impresa de Charlie Hebdo, la publicación satírica francesa cuya redacción había sido diezmada a tiros de AK47 la semana pasada por dos terroristas dirigidos por Al Qaeda.
Al ataque yihadista, en el que murieron 8 miembros del Charlie (periodistas, artistas gráficos) y 2 agentes de policía, fue seguido de otros dos enfrentamientos sincronizados, también en París. Total: 17 muertos (10 en el asalto a la revista, 3 terroristas abatidos, 4 rehenes asesinados por el asaltante a un supermercado judío) y una docena de heridos. Esa breve pero encarnizada ola terrorista provocó un tsunami de repulsa en todo el mundo, que tuvo su clímax el domingo al reunirse en el centro de la ciudad la manifestación cívica más grande de todos los tiempos, mayor incluso que la del 25 agosto de 1944, cuando celebraron la liberación del yugo nazi. Millón y medio se concentraron en París y una suma similar en otras ciudades francesas. Cincuenta jefes de Estado y de gobierno, cancilleres y otros altos dignatarios se hicieron un (multi) selfie en la Plaza de la República. La prensa mundial y las redes sociales se enfurecieron. Tanto los que observan libertad de expresión y de culto como los que no, hicieron causa común con la revista. La etiqueta en Twitter #JeSuisCharlie (#YoSoyCharlie) se elevó por encima de 5 millones de menciones en tres días.
Los efectos colaterales de los atentados se encuentran en desarrollo (mayores controles fronterizos, mayor presencia militar y policial en las calles e instalaciones públicas, intentos de reformas sobre la legislación europea que garantiza la privacidad en Internet), mientras los sobrevivientes de Charlie Hebdo se aprestaban a sacar a la luz  el número del perdón. "Tout est pardoneé", aficha su portada de hoy.
El diario Libération les acogió en el ático de su sede de la calle Béranger, designado nuevo redactor-jefe Gérard Biard (Charbonnier cayó acribillado), las ayudas solidarias comenzaron a llegar en manojos, Le Monde envió computadoras, The Guardian giró 120.000 euros, Google se manifestó con €300.000, la colecta a través de la web superó el millón, los distribuidores renunciaron al margen, las suscripciones se multiplicaron. El corresponsal de El Mundo (España), Pablo Rodríguez @Suanzes, recuerda que la ministra de Cultura de Francia, Fleur Pellerin, "dio la orden de desbloquear hasta otro millón (de euros) adicional por si fuera necesario para sostener la infraestructura de la publicación...", a cuenta del subsidio público a la difusión de la prensa escrita.
La sola develación ayer de la portada definitiva de la publicación, que presenta a un Mahoma lacrimoso apropiándose de la marca Je Suis Charlie, provocó ansiedades, nuevos debates y acentuó las iras de los extremistas. El gobierno de Marruecos prohibió la difusión de impresos que representaran la figura del Profeta, Irán la consideró insultante, Maduro gira que gira no dijo nada porque ne parle pas français, la rama de Al Qaeda en Yemen reiteró la paternidad de los atentados y amenazó con darles continuidad, voceros islamistas la calificaron de "poco sabia", "provocación" y de "acto de guerra", muchos diarios europeos se abstuvieron de reproducirla aunque promovían y aupaban su reaparición, los tertulianos de todas televisiones se enfrascaron en resolver el dilema Libertad de Expresión Vs Respeto al Culto. El espíritu del Charlie había sido inoculado con levadura de helio.
El tiraje habitual de la publicación se situaba en 60 mil ejemplares al cerrar 2014, pero el de esta edición de la resurrección había sido programado hasta la cota del millón, la mayor parte en francés, y pequeñas dosis en inglés, alemán, árabe y español, para que circulara en unos 20 países.
¿Quién puede distribuir un millón de ejemplares de una sola cabecera en un país en el que los puntos de venta abren a las 6:15 de cada mañana? Los camiones distribuidores de la prensa en Madrid me despiertan a las 5:30 de cada día cuando descargan en la librería Muga, que está enfrente de mi ventana. En París no existe ningún medio generalista que imprima un millón al día. En vista de la elevación de las expectativas, los quiosqueros también multiplicaron sus pedidos. Quien solía reservar 100, esta vez solicitó 1.500 y pidió refuerzos matinales para la expedición. Las cuentas de distribución por punto de venta tuvieron que ser rehechas. Messageries Lyonnaises de Presse, la empresa distribuidora, a duras penas logró colocar el millón anunciado, pero a las 10 de la mañana, hora local centroeuropea, anunció otra sideralidad: serían impresos 4 millones de ejemplares adicionales de Charlie Hebdo de la edición 1178 del 14/1/2015, y que su distribución escalaría hasta el fin de semana y más allá.
El millón se agotó a mediodía. El culto y el "deber cívico" de adquirirlo continúa con brío. Un Charlie cuesta 3 euros. A las 9 am el ejemplar físico se cotizaba en 560 dólares en eBay, más $3 por el correo postal. Apenas pude contentarme con la doble página central que publicó hoy El País.

¿Quién dijo que #NoHaceFaltaPapel?