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Las dudas marcan el inicio de la negociación sobre el programa atómico iraní

La jefa de la diplomacia europea, Catherine Ashton, en nombre del Grupo 5+1 (G5+1, integrado por Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido, Francia y Alemania), presidió hoy la primera reunión negociadora con el ministro iraní de Exteriores, Mohamad Yavad Zarif

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Irán y las grandes potencias comenzaron hoy en Viena una ronda de contactos para lograr un acuerdo definitivo que garantice el carácter pacífico del programa atómico iraní, unas negociaciones marcadas por el buen ambiente, pero sin calendarios ni garantías sobre su éxito.

La jefa de la diplomacia europea, Catherine Ashton, en nombre del Grupo 5+1 (G5+1, integrado por Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido, Francia y Alemania), presidió hoy la primera reunión negociadora con el ministro iraní de Exteriores, Mohamad Yavad Zarif.

La cita comenzó con una breve reunión plenaria y continuó luego con encuentros bilaterales, entre ellos uno que sentó en la misma mesa a la subsecretaria de Estado de EEUU para Asuntos Políticos, Wendy Sherman, y al viceministro iraní de Exteriores, Seyed Abas Araqchi, según fuentes estadounidenses.

Estados Unidos e Irán no tienen relaciones diplomáticas desde la caída del "Sha" Reza Pahlevi y la conocida como "crisis de los rehenes", en 1979.

Tras esos contactos, todos los países involucrados volvieron a reunirse en un nuevo encuentro plenario.

Las conversaciones se desarrollaron en "un buen ambiente", de acuerdo con el portavoz de Ashton, Michael Mann, quien rebajó las expectativas al afirmar que "sería ingenuo" pensar en que pueda cerrarse un acuerdo a corto plazo y advirtió de que el proceso será "intenso y difícil", aunque destacó la buena voluntad que existe.

Mann precisó que en los contactos en Viena, que se prevé duren hasta el jueves, se buscará simplemente "crear un marco de trabajo para las negociaciones de los próximos meses".

También fuentes diplomáticas estadounidenses e iraníes subrayaron que en estos primeros compases se centrarán más en las formas de los encuentros que en entrar en materia sobre la verdadera disputa: cuán grande y avanzado debe ser el programa atómico de Irán.

Araqchi reconoció ante los periodistas que la reunión había arrancado bien y que el tono de los contacto había sido constructivo.

Pese al buen comienzo, las posiciones negociadores se encuentran muy alejadas, ya que el G5+1 espera que Teherán limite mucho su programa nuclear, a cambio de poner fin a las sanciones que estrangulan la economía del país.

Unos límites que buscan un objetivo muy ambicioso, en palabras de Mann, y que no es otro que Irán demuestre "de forma inequívoca a la comunidad internacional que tiene un programa nuclear pacífico".

"Eso tiene que estar probado y ser verificable. Si eso sucede, Irán podrá ser tratado como cualquier país signatario del Tratado de No Proliferación Nuclear. Ese es el objetivo del proceso, pero, por supuesto, hay un montón de trabajo por delante", destacó.

Irán, por su parte, dejó claro que ese proceso tiene sus líneas rojas y que el país ni cerrará instalaciones ni suspenderá su programa atómico.

"Desmantelar el programa nuclear no está en la agenda (de negociaciones)", sentenció Araqchi.

Uno de los grandes obstáculos para lograr un acuerdo son las diferencias sobre el reactor en construcción de Arak, en el oeste de Irán, y que puede generar plutonio.

Fuentes diplomáticas estadounidenses han dejado claro en Viena que pretenden que Irán transforme ese reactor nuclear de agua pesada en uno de agua ligera, "más propio" de un programa nuclear civil.

Los reactores de "agua ligera" también generan electricidad, pero no están diseñados para producir plutonio, un material de doble uso, civil y militar.

Más allá de las discrepancias técnicas, Irán recordó que un problema de fondo es la desconfianza que, pese al acercamiento de los últimos meses, sigue presidiendo las relaciones entre Teherán y Washington.

El presidente del Parlamento iraní, Alí Lariyani, aseguró en una entrevista que publica hoy el diario francés "Le Figaro" que "aún existe una falta de confianza" entre Estados Unidos e Irán, pero consideró que "un acuerdo nuclear es posible".

Las negociaciones de Viena para consensuar un arreglo definitivo al contencioso nuclear se producen después del acuerdo alcanzado el pasado noviembre entre Irán y el G5+1 y que entró en vigor el 20 de enero.

Ese acuerdo preliminar establece que durante seis meses Irán suspenda algunas actividades de su programa atómico, como el enriquecimiento de uranio por encima del 5 % de pureza, mientras que las grandes potencias se avienen a congelar la aplicación del algunas sanciones económicas.

La comunidad internacional teme que Irán trate de desarrollar un programa nuclear militar bajo el paraguas de sus investigaciones civiles, algo que Teherán siempre ha rechazado.

El Organismo Internacional de la Energía Atómica ha sido incapaz en más de diez años de inspecciones de garantizar que los esfuerzos atómicos iraníes son exclusivamente pacíficos.