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El lujo ya es hábito en China

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McKinsey pronostica para 2020 que 51% de los hogares urbanos en el país asiático serán de clase media alta

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Xintiandi es uno de los barrios símbolo de Shanghai. Es emblemático para el sistema político y económico que se instauró en China en 1949, porque allí se encuentra la casa donde se creo el Partido Comunista y se realizó el primer congreso de la organización política. En la actualidad, el inmueble es uno de los museos de obligatoria visita de esta ciudad, pero también despierta interés porque a menos de dos cuadras está uno de los centros comerciales de mayor lujo: el Xintiandi Style, donde predominan las tiendas de reconocidas marcas mundiales.

La misma suntuosidad de este lugar se observa en el Mall Plaza 66 de la calle Nanking, también en esa urbe; e igual ocurre en la capital Pekín, donde las firmas exclusivas se apoderaron del bulevar Wangfujing y de los espacios publicitarios que en el pasado fueron anuncios de las antiguas tiendas por departamento que estuvieron adscritas al Gobierno.

Es así como el modelo económico que se trazó Deng Xiaoping tras la muerte de Mao Tse Tung hace más de 30 años, ya perfiló a un nuevo consumidor que no sólo emula patrones occidentales y propios de países capitalistas, sino que en algunos casos excede esos hábitos.

Ya no sorprende que cualquier compañía se plantee abrir operaciones en China y cada día se hacen más estudios para conocer las oportunidades que existen para entrar a ese mercado y estar atentos a los cambios que ocurren, tomando en cuenta el impacto que tiene sobre los ciudadanos el crecimiento de una clase media cada día con mayor poder adquisitivo.

"Las medidas agresivas para impulsar el consumo privado son un elemento clave del último plan quinquenal elaborado por el Gobierno, ansioso por volver a equilibrar la economía y así asegurar un crecimiento más sostenible", señala la firma de consultoría McKinsey en un informe de este año sobre los consumidores de esa nación. "China ya se convirtió en un país líder en el mercado del lujo y podría superar a Japón como el mayor del mundo para 2015", agrega.

Desde 2005, la empresa monitorea los cambios en el comportamiento del consumidor chino. Llegó a la minuciosidad de realizar 60.000 entrevistas en 60 ciudades, así como revisar la relación de la población con 60 tipos de productos y 300 marcas locales y foráneas.

Nuevos millonarios China se ha destacado porque sus ciudadanos tradicionalmente han sido poco inclinados al consumo. En ellos predomina la tendencia al ahorro, en parte porque por su tradición y cultura o por la obligación que impuso la llamada revolución cultural de Mao de los años sesenta, pero también por los bajos ingresos y las fallas en la red de seguridad social, aspectos que obviamente limitan la adquisición de bienes suntuarios. No obstante, se observan cambios en las nuevas generaciones sin que ello quiera decir que sean irresponsables en la forma cómo cubren sus gastos.

"Los consumidores chinos son famosos por su pragmatismo, algo que no cambiarán a pesar de la creciente riqueza.

Son gastadores conservadores que piensan muy bien su compra. Tienden a fijarse un presupuesto para gastos, evalúan las características del producto y luego se esfuerzan por cazar el mejor precio", destaca el informe.

McKinsey también señala que los chinos son poco inclinados a las compras compulsivas, lo que marca una diferencia con relación a los europeos y los latinoamericanos; y no augura modificaciones sobre este particular pese al creciente enriquecimiento. "Los consumidores seguirán siendo inteligentes porque están dispuestos a gastar tiempo y esfuerzo investigando sus compras", asevera.

Otro aspecto que señala el estudio se refiere al hecho de que las compañías occidentales que están entrando a esa nación se focalizan en centros urbanos y, específicamente, sólo en una parte de la población, que abarca a 226 millones de hogares, lo que implica cerca de 700 millones de habitantes, es decir, una cifra algo superior a la mitad de los habitantes de la nación más populosa del mundo.

El reporte da cuenta de que 82% de los hogares urbanos ­aproximadamente 185 millones de familias­ perciben ingresos que van entre 37.000 y 106.000 yuanes al año, cantidades que representan 6.000 y 16.000 dólares anuales, aproximadamente. Los pobres constituyen 10% de los hogares urbanos, que por las dimensiones de China alcanza 22 millones de familias o 67 millones de personas.

"Un grupo de consumidores ricos, cuyo ingreso anual supera los 34.000 dólares, comprende a 2% de la población urbana, que equivale a 4,2 millones de hogares", dice el reporte. "Hasta ahora las empresas multinacionales que operan en China se dirigen o extienden sus marcas de valor solamente a los consumidores ricos".

Hace 10 años 36% de los hogares urbanos estaban en situación de pobreza, 63% reportaban ingresos medios y sólo 1% de la población era rica. Los pronósticos para 2020 apuntan a que el porcentaje de hogares excluidos bajará a 7% y que 51% de los ciudadanos formará una clase media alta con entradas que se calculan entre 16.000 y 34.000 dólares al año.

Socialismo chino

En su más reciente intervención, Xi Jinping, secretario general del Comité Central del Partido Comunista Chino, pidió "hacer esfuerzos para mantener y desarrollar el socialismo con características chinas", postulado que fue mencionado por primera vez a finales de los años setenta por Deng Xiaoping. La reforma implicó la introducción de la propiedad privada y de la economía de mercado. Existen sectores en los que persiste el predominio del Estado, pero cada día hay más presencia de empresas privadas.

Si bien la figura de Mao Tse Tung se continúa venerando, no es menos cierto que en el museo que está en Shanghai existe una crítica abierta contra lo que fue la llamada revolución cultural.