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La líder laborista insta al voto y afirma que es posible cambiar a Netanyahu

La líder laborista israelí, Shely Yajimovich / EFE

La líder laborista israelí, Shely Yajimovich / EFE

A su llegada al centro electoral donde esta mañana depositó su papeleta en Tel Aviv, Yajimovich afirmó: "Esto no es un sueño, puede lograrse, unos votos más y Bibi (como se conoce popularmente a Netanyahu) no será primer ministro"

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La dirigente del Partido Laborista, Shely Yajimovich, exhortó hoy al electorado de izquierdas israelí a no quedarse en casa y acudir a las urnas, y manifestó que aún es posible impedir que el primer ministro, Benjamín Netanyahu, repita mandato.

A su llegada al centro electoral donde esta mañana depositó su papeleta en Tel Aviv, Yajimovich afirmó: "Esto no es un sueño, puede lograrse, unos votos más y Bibi (como se conoce popularmente a Netanyahu) no será primer ministro".

"Salid de vuestras casas, no seáis vagos, podemos lograrlo", dijo Yajimovich en un llamamiento al voto a su potencial electorado.

El histórico Partido Laborista israelí, que condujo las riendas del país desde su independencia durante casi treinta años, con ocho primeros ministros, figura en los últimos sondeos en intención de voto como la segunda fuerza en liza con 17 escaños, cuatro más que en los anteriores comicios de 2009.

No obstante, el bloque de centro-izquierda obtendría, de acuerdo a las encuestas, un máximo de 57 asientos parlamentarios frente a los 63 del bloque contrario en la derecha, con lo que a priori parece difícil que pueda erigirse como una alternativa viable a un Ejecutivo liderado por Netanyahu.

Con todo, los laboristas han apurado cartuchos y hasta el último momento confían en que el 15 por ciento de indecisos, que según los analistas son en su mayoría de izquierdas, le den un voto de confianza.

La mayoría de los candidatos y dirigentes políticos depositó su papeleta en diferentes puntos del país en las primeras horas de la jornada, entre ellos Netanyahu y el presidente, Simón Peres, que lo hicieron en Jerusalén.

El jefe del Estado judío votó en el centro de secundaria de Artes Charles E. Smith, donde manifestó tras introducir la papeleta en la urna, "hoy el Estado pide a los ciudadanos que voten por un país libre, precioso y democrático".

También deseó éxito a todos los candidatos al tiempo que exhortó a la ciudadanía a ejercer su derecho al voto.

Uno de los más madrugadores fue el primer ministro, quien votó con su familia en pleno en un colegio del barrio jerosolimitano de Rehavia donde reside.

Tras depositar su voto declaró que era la primera vez que votaba la "primera familia" en su conjunto, y que "quien quiera que Israel prospere debe votar por un gran partido".

El jefe del Ejecutivo israelí acudió acompañado por su esposa Sara y sus dos hijos, Yair y Avner.

"Llamamos a la gente joven a votar al Likud, incluso si resulta menos popular", dijo Yair a lo que Netanyahu apostilló: "Y a los religiosos moderados también", mientras daba una palmada en el hombro de su otro hijo, Avner, que llevaba una kipá bordada, característica del nacionalismo religioso o moderado.

La lista conjunta del Likud Beitenu con la que concurre Netanyahu a estos comicios y que integra al partido del exministro de Asuntos Exteriores, Avigdor Lieberman, figura como favorita en todas las encuestas, si bien éstas apuntaban a que había perdido adeptos en favor de la formación ultranacionalista Habayit Hayehudí.

El líder de esta última, Naftalí Bennett, cuyo partido podría convertirse en la tercera fuerza política según los sondeos, votó junto a su esposa en una escuela de la localidad de Raanana, al norte de Tel Aviv.

Vitoreado por algunos seguidores, Bennett, que se perfila como la estrella fulgurante de estos comicios, apuntó: "cuando veo a todo el mundo, seculares, religiosos, árabes, drusos, sumarse a Habayit Hayehudí, sé que este es el comienzo de algo nuevo para la nación de Israel", parafraseando su principal eslogan de campaña.