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Cuando la justicia sirve para casar a las niñas

El Código de la Familia aprobado en Marruecos en 2004 supuso un avance en cuanto a los derechos de las mujeres, al establecer excepciones o condiciones estrictas a fenómenos legitimados por el Corán

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El matrimonio de niñas menores, un fenómeno que en los últimos años afecta de media a más de 40.000 marroquíes, está siendo paradójicamente promovido por los "tribunales móviles", una iniciativa nacida para llevar la justicia a los lugares más remotos donde el Estado no puede llegar.

Ha sido la red feminista Anaroz la que ha denunciado el caso tras un estudio efectuado en la región central de Marruecos, en las zonas rurales de Fez, Meknés y Jenifra. Los resultados, como advierte a Efe su responsable Ilham Cherkaui, no son "científicos" por ser solo parciales, pero pueden ser representativos de un problema: cómo la ley se está torciendo para legalizar la poligamia y el matrimonio precoz.

El Código de la Familia aprobado en Marruecos en 2004 supuso un avance en cuanto a los derechos de las mujeres, al establecer excepciones o condiciones estrictas a fenómenos legitimados por el Corán (como la poligamia) o la tradición (como el matrimonio de niñas menores, muy extendido en el medio rural).

Ese código contemplaba en su artículo 16 un periodo transitorio que se fue prorrogando hasta febrero próximo, durante el cual se procedería a legalizar excepcionalmente como matrimonios a parejas si se constataba "existencia de niños o de embarazo", con el fin de dotar a esos niños de documentos que les permitan algo tan simple como ir a la escuela o ser atendidos en un hospital.

El ministerio de Justicia, ayudado por ONGs e incluso organismos internacionales como ONU-mujeres, utilizó para esa tarea los llamados "tribunales itinerantes" que imparten justicia en lugares remotos y que en los últimos años se han focalizado en legalizar estas uniones conyugales.

La tarea de los tribunales itinerantes ha sido alabada y mostrada como ejemplo. Sin embargo, la red Anaroz ha dado la voz de alarma tras su estudio.

En 2011, los tribunales itinerantes legalizaron 45.122 matrimonios, según cifras del ministerio de Justicia. Ese mismo año, el Consejo Económico y Social detectó en todo el país 46.927 matrimonios precoces, de niñas en el 99 % de los casos.

El ministerio de Justicia es reacio a dar detalles sobre las edades de las menores que son dadas en matrimonio, pero la red Anaroz, en su estudio regional, señaló que su muestreo arrojaba que un 25 % de las casadas en esos tribunales móviles eran niñas menores de 15 años.

Como explica Cherkaui, los jueces de los tribunales itinerantes se encuentran con frecuencia ante hechos consumados: hombres que se acercan con niñas madres o segundas esposas y piden legalizar las uniones pese a que no reúnen las condiciones: en el caso de la poligamia, permiso explícito de la primera esposa; en el caso de las menores, un "estudio médico o social" y permiso de los padres.

Existía la impresión de que los jueces ponían por delante el interés del niño y por eso autorizaban estos matrimonios; sin embargo, el estudio de Anaroz demostró que en un 61 % de casos las niñas así casadas no tenían hijos.

La red Anaroz se moviliza ahora para exigir un estudio general en todo el país que desenmascare la realidad de los matrimonios precoces y para pedir un cambio en el polémico artículo 16 que deje más claras las prohibiciones y no permita tal grado de discrecionalidad entre los jueces.

"Un país que se dice democrático no puede tener leyes contrarias a los derechos humanos", se queja Cherkaui, quien sugiere además que los jueces deban pasar por sesiones de formación complementaria para que sus sentencias sean acordes con las convenciones internacionales.

La activista Cherkaui admite que en el Marruecos rural la consideración de "casadera" para una mujer se adquiere mucho antes que a los 18 años y va asociada a la pubertad, y esa es la razón de que incluso la clase política sea reacia a prohibir tajantemente este hecho; sin embargo, cree que debe comenzarse por cambiar las leyes para seguir con campañas educativas.

Algunos políticos ya han sugerido en voz baja que tal vez fuera mejor dejar la prohibición tajante de matrimonio solo para las menores de 15 años.