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La inversión china en Venezuela pende de un hilo

El vicepresidente de Venezuela, Jorge Arreaza, estrecha la mano del presidente chino, Xi Jinping / EFE

El vicepresidente de Venezuela, Jorge Arreaza, estrecha la mano del presidente chino, Xi Jinping / EFE

Las dudas en cuanto la inversión habían comenzado cuando Hugo Chávez estaba con vida y se agudizaron con la llegada de Nicolás Maduro al poder

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El Gobierno venezolano se esfuerza por persuadir a China de que mantenga abierta sus líneas de financiamiento, asegurándole que el presidente Nicolás Maduro ya descansa sólidamente en el poder y que protegerá los futuros desembolsos de la corrupción dentro de las filas del chavismo.

Las dudas sobre Venezuela en cuanto la inversión de Pekín habían comenzado incluso cuando Chávez estaba con vida, dijo Antonio De La Cruz, director ejecutivo de la firma de asesores Inter American Trends.

“Los chinos se han desencantado con los venezolanos”, comentó De La Cruz  a El Nuevo Herald.

Por su parte el profesor de Estudios de Seguridad Nacional en la Universidad de Defensa Nacional Evan Ellis, refiere que los chinos estaban "frustrados porque los fondos que ingresaban a las cuentas del Bandes no parecían llegar nunca a los distintos proyectos (...) sentían que sus recomendaciones no eran escuchadas”.

Esas preocupaciones sobre la estabilidad obstaculizaron los esfuerzos del gobierno venezolano de conseguir que los chinos desembolsaran otros $4,000 millones en el denominado fondo.

Los problemas con Pekín se hicieron evidentes durante una visita a China del canciller Elías Jaua en febrero, poco antes de que el régimen anunciara que Chávez había fallecido.

Durante esa visita los chinos se quejaron de que los recursos no estaban siendo destinados a los proyectos correctos y "mencionaron temas contractuales muy específicos, particularmente el hecho de que el tipo de petróleo que estaba siendo utilizado para repagar los préstamos no cumplía con las especificaciones”, agregó.

En el centro de la renuncia china están las preocupaciones de que Pekín podría ya haberse sobreextendido en Venezuela, tras haber desembolsado más de $40,000 millones en distintos proyectos, algunos de los cuales dan señales de no estar avanzando.