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Unos 1.500 inmigrantes rescatados frente a las costas de Malasia e Indonesia

Se registraron 10 muertos entre los inmigrantes durante el fin de semana | EFE

Unos 1.100 llegaron en al menos tres embarcaciones al litoral de la isla de Langkawi | EFE

Desde principios de mes, las autoridades tailandesas han descubierto en la provincia de Songkhla, situada junto a la frontera malasia, al menos tres campamentos ilegales y decenas de fosas y tumbas con restos de inmigrantes

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Unos 1.500 inmigrantes indocumentados de Birmania (Myanmar) y Bangladesh fueron rescatados hoy frente a las costas de Malasia e Indonesia, a donde llegaron en varias barcos tras ser abandonados por los traficantes.

Unos 1.100 llegaron en al menos tres embarcaciones al litoral de la isla de Langkawi, un popular destino turístico del mar de Andamán, en el norte de Malasia.

Al menos dos de los inmigrantes han sido trasladados al hospital, añadió el agente Ridzuan, de la comisaría de Langkawi.

Otras 400 personas fueron encontradas en la región indonesia de Aceh, en el norte de la isla de Sumatra, donde ayer los equipos de rescate hallaron a otros 500 inmigrantes que encallaron con la embarcación que los transportaba.

La mayoría de los inmigrantes, entre los que se encuentran mujeres y niños, son miembros de la minoría musulmana rohingya, considerada apátrida por Naciones Unidas y perseguida en Birmania, que no les reconoce la ciudadanía.

El hallazgo de los inmigrantes coincide con una campaña de las autoridades de Tailandia que ha puesto al descubierto la existencia de varios campos clandestinos en la que centenares de indocumentados son retenidos por grupos dedicados al tráfico de personas.

Desde principios de mes, las autoridades tailandesas han descubierto en la provincia de Songkhla, situada junto a la frontera malasia, al menos tres campamentos ilegales y decenas de fosas y tumbas con restos de inmigrantes, en su mayoría rohingya.

Según los investigadores, los inmigrantes -que permanecen cautivos hasta que sus familiares pagan un rescate- murieron a causa de enfermedades y las malas condiciones de vida en los campos.

Una veintena de personas, incluidos políticos locales, han sido detenidas por su relación con estos campamentos ilegales y una quincena de policías locales han sido trasladados a otros destinos por negligencia.

Miles de rohingyas se embarcan todos los años en un peligroso viaje hacia Malasia para huir de la persecución y la pobreza en el oeste Birmania, y en su periplo pasan por Tailandia, donde caen víctimas de las redes de tráfico.