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El impopular rival de Merkel y el caos del aeropuerto azotan a socialdemócratas

Angela Merkel conversa con los ministros de Economía y de Asuntos Exteriores / EFE

Angela Merkel conversa con los ministros de Economía y de Asuntos Exteriores / EFE

Sucesivas declaraciones del aspirante considerando "insuficiente" el sueldo de la canciller -220.000 euros anuales- han acrecentado su fama de político al que impulsa prioritariamente el propio interés

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La impopularidad del rival de Angela Merkel en la lucha por la cancillería, Peer Steinbrück, azota a la socialdemocracia alemana, salpicada además en este año electoral por el caos que envuelve al futuro aeropuerto de Berlín, responsabilidad de su correligionario y alcalde, Klaus Wowereit.

El aprecio ciudadano hacia la canciller sube semana a semana, como reflejaba hoy el sondeo de la televisión pública ARD, según el cual Merkel supera a Steinbrück en 25 puntos -55% frente a 30%- en cuanto a credibilidad y capacidad de gestión.

El candidato y ministro de Finanzas en la primera legislatura de Merkel fue lanzado por sus filas el pasado diciembre a la lucha por la cancillería, pese a que su perfil no encaja con lo que se espera de un líder del Partido Socialdemócrata (SPD).

Sobre Steinbrück pesa el estigma de los múltiples "extras" que percibe como conferenciante preferido de foros económicos y cargos en consejos de administración de empresas -que dejó en suspenso, tras su designación como candidato-.

Sucesivas declaraciones del aspirante considerando "insuficiente" el sueldo de la canciller -220.000 euros anuales- han acrecentado su fama de político al que impulsa prioritariamente el propio interés.

Los nubarrones que, hasta ahora, pesan sobre la oposición podrían dispersarse si logran derrotar a las filas de la canciller en las elecciones del próximo 20 de enero en el "Land" de Baja Sajonia, primera etapa del año electoral.

El mismo sondeo de la ARD apunta a un cerrado empate entre la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel y su aliado Partido Liberal (FDP), frente a una alianza entre SPD y Verdes, ligeramente decantado a favor de la actual oposición.

Todo puede depender de que los liberales logren el 5% mínimo para lograr escaños.

Si quedan fuera de la cámara regional, se da por hecho que ello precipitará la defenestración como líder del partido del ministro de Economía, Philipp Rösler, en un intento desesperado por evitar el hundimiento en las generales previstas para septiembre.

Los paralelismos entre la situación de Baja Sajonia, donde gobierna una coalición gemela a la de la canciller a escala federal, y lo que pueda ocurrir en las legislativas convierten esos comicios en barómetro para la futura confrontación Merkel-Steinbrück.

Pero al SPD le surgió un factor de riesgo añadido, resultado del caos en la apertura del futuro aeropuerto de Berlín-Brandeburgo, que tras varios retrasos no se cuenta con que pueda entrar en funcionamiento hasta 2014, cuatro años después de lo previsto.

El máximo responsable político de los desaguisados de ese gran proyecto -una asignatura pendiente para Berlín más de veinte años después de la caída del Muro-, es su alcalde-gobernador, el socialdemócrata Klaus Wowereit.

Wowereit, en el cargo desde 2001, era hasta hace un año y medio una de las figuras más populares de la socialdemocracia alemana.

Su estrella cayó en picado desde que mayo de 2012 admitió un nuevo retraso -el tercero, entonces-, dos semanas antes de la fecha prevista para la apertura del aeropuerto, con el consiguiente estupor entre aerolíneas y comercios que pensaban operar ahí.

El berlinés común lo afrontó sin aspavientos, puesto que ello prolonga la vida de los dos aeropuertos en servicio -Tegel y Schönefeld-, ambos desfasados pero a ojos del ciudadano prácticos, por ser de fácil acceso desde el centro urbano.

Pero el nuevo retraso y el hecho de que ni siquiera haya una fecha concreta para su apertura pesa ya demasiado sobre la imagen de la capital de la primera economía europea.

Las obras del aeropuerto empezaron en 2006, entonces estaban presupuestadas en 2.000 millones de euros y ahora las estimaciones se dispararon a 4.300 millones de euros.

Wowereit afrontará este sábado un voto censura en la cámara regional, formulada por los Verdes, La Izquierda y los Piratas.

No se prevé que pueda prosperar su voto, puesto que el alcalde cuenta con el respaldo de sus socios de gobierno, la CDU de Merkel.

Sin embargo, la situación de caos mina las opciones de Steinbrück de presentarse como alternativa a lo que califica de rumbo errático de Merkel frente a la crisis de la zona euro.

Steinbrück ha pasado a ser "el mejor aliado electoral" de Merkel, titulaba esta semana el semanario "Der Spiegel", mientras el popular diario "Bild" cuestionaba que el SPD pueda liderar Alemania o Europa, si no es capaz de hacer que se inaugure un aeropuerto.