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Si tuvieras que huir ¿Qué llevarías contigo?

  • 780x506 Ahmed de 10 años, dice que no puede imaginar la vida sin su mascota Kako. El niño tomó a su pequeño mono y juntos viajaron durante cinco días en la parte trasera de un camión hasta el campo. Ahmed lamenta que en la huida por los bombardeos su familia tuviera que dejar atrás un burro que también vivía con ellos. I Acnur /B. Sokol
  • 780x506 Sahri, una mujer ciega de 75 años, y su hijo Osman, de 40, viajaron buscando refugio de pueblo en pueblo durante más de 5 meses hasta llegar al campo de Jamam. Tenían tanta hambre que llegaron a comerse las hojas de los árboles. El objeto más preciado de Sahri es el bastón que sostiene: "He tenido este palo desde que me quede ciega hace seis años. Mi hijo me llevó por el camino con él. Sin él, y él, ahora estaría muerta". I Acnur /B. Sokol
  • 780x506 Cuatro meses antes de que se tomara esta fotografía, los soldados llegaron a Makaja (Sudán), el pueblo de María. En mitad de la noche prendieron fuego a su casa. Al día siguiente, la pequeña de 10 años emprendió descalza un viaje de tres meses hasta la frontera sur de Sudán. Llegó después de pasar malaria y periodos de hasta 5 días sin comer. Para María, el tesoro más preciado que trajo consigo es este bidón de agua. I Acnur /B. Sokol
  • 780x506 Hasan no está seguro de su edad, pero imagina que ronda entre 60 y 70 años. La violencia obligó a su familia a huir. Su objeto más preciado es la billetera vacía que muestra. Aunque ahora es indigente, cuando dejó su hogar en Maganza tenía dinero suficiente para comprar comida y alimentar a su familia durante su viaje de 25 días hasta la frontera del sur de Sudán. I Acnur /B. Sokol
  • 780x506 Amuna, su esposo y sus cuatro hijos huyeron cuando se intensificaron los bombardeos aéreos de su zona. El objeto más importante que Amuna fue capaz de llevarse es el recipiente que lleva sobre su cabeza para cocinar y poder alimentar a sus hijos durante el viaje. I ACNUR/B. Sokol
  • 780x506 Magboola, de 20 años, resistió con su familia los ataques aéreos durante meses hasta que decidió huir. Una noche varios soldados llegaron hasta la localidad de Bofe y abrieron fuego. Magboola cogió a sus tres hijos y el objeto más importante que pudo encontrar: una olla lo suficientemente grande como para cocinar sorgo (cereal de la zona) para alimentar a su familia durante el viaje. I ACNUR/ B.Sokol
  • 780x506 El objeto más importante para Asha, de 28 años, son las pulseras (Kubasha) que enseña. “No pude coger nada. Sólo empecé a correr con lo puesto. Todo lo que tengo lo he comprado aquí excepto mis pulseras, que son lo único bonito que guardo de mi casa”. I ACNUR/B.Sokol
  • 780x506 El objeto más importante que Dowla, de 22 años, fue capaz de ccoger en la huida es el artilugio en equilibrio para llevar a sus seis niños. A veces, los pequeños estaban tan cansados por el largo viaje que Dowla tenía que subirlos a todos a la vez y caminar durante horas. I ACNUR/B. Sokol
  • 780x506 Al Haj, de 27 años, viajó desde Lahmar hasta encontrar refugio en el sur de Sudán. Su objeto más preciado es el látigo que sujeta. Enfermo de malaria, dice que sin él habría sido imposible mantener junto a su rebaño de 50 cabras. I ACNUR/B.Sokol
  • 780x506 Taiba, de 15 años, es uno de los casos más vulnerables del campo, pues sufre discapacidad debido al tétanos. Dejó atrás su aldea de Lahmar con las manos vacías sin nada más que la ropa andrajosa que llevaba puesta. Viajó con su madre y sus hermanos durante dos meses. Sin agua, sin comida, sin zapatos…Sobrevivía hurgando en la basura y pidiendo. I ACNUR/B. Sokol
  • 780x506 Howard, de 21 años, huyó con su mujer y sus seis hijos cuatro meses antes de tomar esta fotografía. El objeto más importante de Howard es su shefe, un gran cuchillo que ha utilizado para defender a su familia y su rebaño de 20 vacas durante el viaje de 20 días. Acnur /B. Sokol
  • 780x506 Esa noche una bomba cayó en la casa de su vecino en Fadima. Él Murió al instante. Haja, de 55, decidió huir. Lo único que llevó consigo es su taupe, una especie de chal estampado que utilizó para llevar a su nieta los 25 días de viaje hasta la frontera. Haja recuerda: "Empecé a correr mientras con mis sandalias, pero me retrasaron, así que las arrojé a un lado del camino." I Acnur /B. Sokol
  • 780x506 Torjam, de 85 años, guarda con recelo sus dos botellas de plástico. Ahora están vacías, pero antes una de ellas guardaba agua potable, la otra, aceite para cocinar. "No podíamos traer mucho. Incluso tuve que dejar algunos ancianos atrás". I Acnur /B. Sokol
  • 780x506 Noora no sabe su edad. Ella y sus tres hijos dejaron su casa en Mayak cuando mataron a su marido. Su tesoro es una canasta de madera para trasportar a su hijo pequeño de un añito en la cabeza. Sus otros dos niños, de dos y tres años hicieron el viaje a pie. I Acnur /B. Sokol

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