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6.000 griegos rechazaron visita de Merkel y su plan de austeridad

La canciller alemana, Ángela Merkel

La canciller alemana, Ángela Merkel

La canciller alemana "viene a Grecia para respaldar a la oligarquía griega y a la burguesía europea. Pero las medidas (del nuevo paquete de recortes) que nos quieren imponer y que nos empobrecerán, no pasarán", dijo un militante del Partido Comunista

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Unas 6.000 personas -según los medios y la Policía- se manifestaron hoy frente al Parlamento griego contra la visita de la canciller alemana, Angela Merkel, y las medidas de austeridad que negocia actualmente el gobierno del conservador Andonis Samarás con los acreedores internacionales.

Con pancartas como "Las medidas del dolor no pasarán", "No al memorándum" o "Fuera el FMI y la UE de Grecia", miles de griegos se concentraron en la plaza Syntagma de Atenas, en una manifestación convocada ya la semana pasada por los principales sindicatos pero que adquirió un nuevo sentido con el anuncio sorpresa del viaje a Grecia de la mandataria germana.

"Merkel viene para respaldar a la oligarquía griega y a la burguesía europea. Pero las medidas (del nuevo paquete de recortes) que nos quieren imponer y que nos empobrecerán, no pasarán", dijo a Efe un militante del Partido Comunista que declinó ser identificado.

"Lo peor de todo es que se está transformando a Grecia en un protectorado", denunció el diputado Ioannis Mijaloyannis, quien a pesar de formar parte de Izquierda Democrática (Dimar), uno de los tres partidos que sustenta al Ejecutivo de Samarás, ya ha anunciado que votará en contra de las nuevas medidas de austeridad ya que las considera "inconstitucionales".

"Desde el inicio de la crisis se han creado 72 nuevos impuestos, nueve de ellos excepcionales, se han reducido los salarios un 40 % y los precios se han incrementado un 31 %. Eso sin contar con los efectos de las nuevas medidas. La gente ya no aguanta más", añadió en declaraciones a Efe.

Mijaloyannis insistió en que Alemania debe desembolsar a Grecia "las reparaciones bélicas" por la ocupación durante la Segunda Guerra Mundial, aún impagadas, y aseguró que "a aquellos que piden que se vendan las islas y la Acrópolis", en referencia a las exigencias de algunos rotativos germanos, "hay que decirles que la dignidad de Grecia no se vende".

Mañana, Atenas amanecerá blindada y su centro cerrado al tráfico y protegido por más de 6.000 policías para evitar percances en el recorrido de Merkel, que tiene previsto entrevistarse con el primer ministro y con el presidente de la República, Karolos Papulias, para brindarles su apoyo ante la aprobación de las nuevas medidas de austeridad, que Bruselas exige a cambio de la concesión de un nuevo tramo de ayuda financiera.

La Dirección General de Policía del Ática anunció que mañana en el centro de Atenas "queda prohibido cualquier tipo de reunión pública", es decir, de más de cinco personas, entre las 09.00 y las 22.00 horas locales.

Ante la polémica levantada por esa decisión, que los medios griegos han calificado de "sin precedentes", la Policía hubo de clarificar que las plazas de Syntagma y Omonia, donde han sido convocadas manifestaciones, no entran dentro del área prohibida aunque sí estará prohibido manifestarse en las cercanías de la embajada de Alemania.

La visita de Merkel se produce además en un clima de creciente tensión social, pues ya el 26 de septiembre tuvo lugar una huelga general contra las medidas de austeridad y el pasado jueves más de un centenar de obreros de los astilleros fueron detenidos cuando trataban de ocupar el Ministerio de Defensa.

Además, la pasada noche, en incidentes separados, un vagón de tranvía fue incendiado por desconocidos, una sede del partido neonazi Amanecer Dorado fue destrozada y varios dirigentes sindicales fueron arrestados por la policía tras ocupar el edificio de la Compañía Pública de Electricidad.

También se han registrado incidentes cada vez más violentos entre neonazis, anarquistas e inmigrantes.

"Las prohibiciones policiales, la violencia policial, los arrestos de huelguistas y líderes sindicales están dirigidos a revertir nuestros derechos democráticos", criticaron hoy las principales confederaciones sindicales, GSEE y ADEDY, en un comunicado conjunto.