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Sin favoritos y entre escándalos comienza elección del nuevo papa

Instalación de la chimenea en la Capilla Sixtina / EFE

Instalación de la chimenea en la Capilla Sixtina / EFE

Si se cumple la tendencia de la historia reciente, el cónclave debe ser corto, sólo los asuntos internos de la Iglesia demorarían la decisión

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Un total de 115 cardenales procedentes de 51 países se encerrarán a partir de hoy para elegir al 266 papa de la historia de la Iglesia, en el segundo cónclave del tercer milenio que comienza sin un candidato favorito y en medio de la división de los purpurados.

Los cardenales se reunieron ayer por última vez antes del cónclave que elegirá al nuevo papa, mientras se debate si la Iglesia Católica necesita un gestor que ponga orden en el Vaticano o un líder pastoral capaz de inspirar a los fieles en tiempos de crisis.

Después de una semana preparatoria, todo indica que muchas cuestiones sobre el estado de la Iglesia y sobre el candidato idóneo para dirigirla quedaron sin resolver. Algunas voces apuntan que el cónclave podría ser largo dada su importancia para el futuro de la Iglesia. Sin embargo, si se cumple la tendencia de la historia reciente, el cónclave tendría que ser corto.

Las estimaciones más optimistas de vaticanistas y expertos predicen dos o tres días de cónclave, una duración que sería equivalente al cónclave de dos días que en 2005 eligió de Benedicto XVI.

En la reunión de ayer, el cardenal Tarcisio Bertone, número dos del Vaticano, subrayó los esfuerzos para limpiar la reputación internacional de la institución religiosa.

Las finanzas de la Santa Sede, y en particular de la banca vaticana, han quedado en entredicho por acusaciones de corrupción, asunto que unido al caso Vatileaks, el informe redactado por tres cardenales sobre la fuga de documentos confidenciales de Benedicto XVI, ha marcado las congregaciones de cardenales.

No existe un favorito para el cargo, pero circula una lista de candidatos a ocupar la silla de Pedro y dirigir a los 1.200 millones de fieles.

El brasileño Odilo Scherer parece contar con el favor de la curia vaticana. Suena con fuerza el italiano Angelo Scola. También se barajan los nombres de dos estadounidenses: el cardenal Timothy Dolan de Nueva York y Sean O'Malley de Boston.

El próximo papa necesitará sumar 77 votos de los 115 cardenales electores que se encerrarán en la Capilla Sixtina. Si no hay un nombre claro en las primeras rondas, cualquier sorpresa es posible.

Todo listo. La Capilla Sextina está lista para el cónclave. Los fieles se mezclan en la plaza de San Pedro con los turistas que visitan la ciudad.

Dos pantallas gigantes colocadas delante de las estatuas de los santos Pedro y Pablo que custodian el acceso a la basílica, permitirán seguir las famosas fumatas -negra o blanca- que anuncian los resultados de las votaciones.

Un total de 90 personas, entre ellas los cocineros, limpiadores, floristas, médicos y sacerdotes, que participarán en el cónclave prestaron juramento con el que se comprometen a guardar secreto sobre todo lo que suceda en la asamblea de la Iglesia.

Años en el trono de San Pedro

La renuncia de Benedicto XVI -cardenal alemán Joseph Ratzinger- se produjo luego de pasar 8 años ocupando la silla de San Pedro, durante los cuales fue conocido como el "papa teólogo", considerado un intelectual. Su antecesor, Juan Pablo II, ejerció unos de los pontificados más largos de la historia con una duración de 26 años.  Juan Pablo I (agosto 1978/septiembre1978) murió a los 33 días de su elección. Pablo VI, se estableció durante 1963 y 1978. Juan XXIII se mantuvo 5 años en el cargo, Pío XII estuvo 19 años y Pío XI lo hizo por 17 años. La llegada de Benedicto XV ocurrió entre 1914-1922 encabezando la curia Romana por 8 años. Pio X tuvo un pontificado de 11 años y León XIII, defensor de la doctrina social de la Iglesia fue su representante por 25 años.

 Desafíos del nuevo sumo pontífice

Los retos que enfrentará el nuevo papa van más allá de la dirección de un jefe de estado o una voz moral en el mundo.

El denominado por la religión Católica como representante de Dios en la tierra, deberá lidiar con recientes polémicas, además de imponentes tareas en la administración del Vaticano.

 Algunos de los desafíos del nuevo pontífice serán:

*    Restablecer la disciplina en la administración central de la Iglesia, plagada de escándalos.
*    El papa renunciante, encargó un informe a la burocracia del Vaticano, la Curia, que solo será mostrado a su sucesor.
*    Las presiones por parte del hermético Banco Vaticano para revelar una mayor transparencia, luego de despedir a un presidente por incompetencia.
*    Las acusaciones de obispos de varios países, quienes señalan que la falta de acción de los dignatarios del Vaticano perjudica a las iglesias locales.
*    Las revelaciones de disputas, corrupción y amiguismo a los mayores niveles de la administración, divulgadas en documentos privados por el mayordomo de Benedicto XVI a un periodista.
*    Responder a los escándalos por casos de  pederastia por representantes de la Iglesia
*    Consolidar la fe católica ante el avance del laicismo, así como otras religiones.