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Se estanca negociación para evitar el "abismo fiscal" en EE UU

El presidente de EE UU, Barack Obama, y el de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner / AP

El presidente de EE UU, Barack Obama, y el de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner / AP

El "plan B" del legislador John Boehner, ideado como alternativa al de Obama para evitar el precipicio fiscal, fracasó anoche al no conseguir los apoyos necesarios dentro del propio partido republicano

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El fracaso del llamado "plan B" planteado por el presidente de la Cámara de Representantes de EE UU, el republicano John Boehner, que no consiguió apoyo de su propio partido, dejó hoy en la incertidumbre la negociación para evitar el "abismo fiscal" a falta de diez días de la fecha límite.

"Yo no quiero que suban los impuestos. Los republicanos no quieren que suban los impuestos. Pero solo controlamos la Cámara de Representantes. Los demócratas continúan gobernando Washington", se justificó hoy Boehner en rueda de prensa.

Su "plan B", ideado como alternativa al del presidente Barack Obama para evitar el temido precipicio fiscal, fracasó anoche estrepitosamente cuando, a la hora de la verdad, no logró recabar los apoyos necesarios dentro del propio partido republicano.

De este modo, las conversaciones quedan estancadas con la desbandada navideña de los congresistas, que retomarán sus actividades el 27 de diciembre.

De no alcanzarse un acuerdo antes de final de año, se produciría el temido "abismo fiscal", una abrupta combinación de recortes de gasto público y subida de impuestos.

El llamado "plan B" pretendía prorrogar las exenciones fiscales para una mayoría de estadounidenses accediendo a subir los impuestos a las rentas superiores al millón de dólares anuales.

Pese a que, con ese umbral, el plan dejaba fuera de la subida de impuestos una franja muy amplia de rentas elevadas, los republicanos no lo apoyaron.

Aunque la Casa Blanca ya había anunciado su intención de rechazarlo, Boehner lo había diseñado como mecanismo de presión sobre el presidente Obama y los demócratas.

Si el plan era aceptado por la Cámara baja, de mayoría republicana, pero rechazado por el Senado, de mayoría demócrata, recaería sobre este último partido la culpa de una "histórica subida de impuestos para la clase media", había argumentado Boehner.

Tras este fracaso, algunos analistas políticos señalaron hoy que el propio liderazgo de Boehner como presidente de la Cámara de Representantes quedó en entredicho por el inesperado resultado.

"No, no estoy preocupado (por mi cargo)", atajó hoy Boehner. "No me están haciendo responsable a mí", dijo, en alusión al rechazo de sus correligionarios a cualquier subida de impuestos.

Por su parte, la líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, criticó la maniobra de Boehner y llamó a los republicanos a "volver a la mesa de negociación".

"Cada vez que nos acercamos a una solución (...) los republicanos se marchan. Cuando pensamos que estábamos cerca esta semana, los republicanos deciden seguir otro camino, uno que los deja caer por el precipicio y para el que ni siquiera tenían votos", señaló Pelosi hoy en rueda de prensa antes de viajar a California para las vacaciones navideñas.

De esta forma, la semana, que había comenzado con señales esperanzadoras por parte de ambos bandos, que habían suavizado sus posiciones en un claro guiño hacia el acuerdo, termina en un punto muerto.

Aunque republicanos y demócratas coinciden en la necesidad de reducir el déficit presupuestario, chocan en la fórmula para reducirlo.

Obama había señalado a comienzos de semana su disposición a elevar el tope para mantener la exención de impuestos, de 250.000 a 400.000 dólares anuales, después de que hubiera hecho de la primera cifra uno de los ejes de su campaña para la reelección presidencial en defensa de la clase media.

Los republicanos, por su parte, habían pasado de rechazar cualquier subida de impuestos, sea cuales fueran los ingresos, a luego aceptar la supresión de deducciones fiscales que permitieran aumentar los ingresos e incluso abrirse a alzas de los tasas impositivas para los millonarios.

Sin embargo, el acercamiento de las posturas saltó por los aires con el órdago fallido de Boehner.

De no llegar a un acuerdo antes de fin de año se calcula que las familias de clase media afrontarían un aumento promedio de impuestos de 2.200 dólares anuales en 2013.

Los mercados, que habían mantenido un cierto optimismo durante la semana, cerraron hoy a la baja con unas pérdidas generalizadas en Wall Street, donde su principal índice, el Dow Jones de Industriales, bajó un 0,91 % ante los temores de que EE UU no logre evitar el "precipicio fiscal".