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Sin esperanza y con decepción los griegos vuelven a las urnas

Foto: Archivo

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Aunque el sufragio es obligatorio el ambiente no es festivo, los indecisos rondan 15% y 10% de la población dijo que no votará 

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Grecia vivió la jornada de reflexión previa a las elecciones anticipadas y tras una breve campaña de tres semanas, la sensación generalizada en la calle es de decepción y descorazonamiento.

Nada en esta campaña se parece a la que Grecia experimentó hace ocho meses, cuando Syriza, de orientación izquierdista, rozó la mayoría absoluta y su líder, Alexis Tsipras, fue aclamado como una estrella.

Fuera de los actos electorales a los que por naturaleza acuden los seguidores de los respectivos partidos, la sensación que se percibe es la de que el espíritu abstencionista se ha apoderado de los griegos.

Los sondeos dan una lucha reñida entre Syriza y los conservadores de Nueva Democracia, dirigidos por Vanguelis Meimarakis, de 61 años de edad, quien logró cohesionar a sus partidarios y remontar las encuestas, aunque los últimos datos publicados el viernes veían por delante al partido de Tsipras, con una ventaja que oscilaba entre 3% y 3,5%.

Sin embargo, los institutos coinciden en que en estas elecciones hay una serie de importantes incógnitas, como el elevado grado de indecisos y de abstención. Sitúan el porcentaje de indecisos entre 10% y 15%, mientras que los que dicen que no van a votar o entran en el apartado no sabe/no contesta ronda también 10%.

En Grecia el voto es obligatorio, con excepciones que dependen de un conjunto de factores, pero en la práctica no se multa al que infringe la ley.

A todos ellos se dirigió Tsipras con especial atención en la recta final de su campaña, consciente de que la indecisión daña más a su partido Syriza que a su rival Nueva Democracia, que tiene un arraigo de voto mucho más elevado.

En el mitin final celebrado anoche en la céntrica plaza de Syntagma, Tsipras apeló a los indecisos a no quedarse en casa. “No dejemos que la abstención gane porque la abstención no es una decisión antisistema, es lo que desea Nueva Democracia”, dijo Tsipras y agregó que cada voto que se pierde para Syriza es un voto de confianza a la corrupción.

Meimarakis, su contraparte, lo criticó porque prometió acabar con los programas de rescate y firmó el tercer memorando con los acreedores en Europa; prometió subir los salarios y trajo más desempleo; prometió impulsar la economía y logró que el país volviera a la recesión.

El ganador, sea quién sea, deberá cumplir con las impopulares medidas del rescate europeo.


EFE 6319101

Tsipras cerró su campaña en la Plaza Syntagma