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El nuevo enviado de la ONU considera que todavía hay mucho en juego en Libia

El nuevo enviado de la ONU para Libia, Tarek Mitri

El nuevo enviado de la ONU para Libia, Tarek Mitri

Tarek Mitri aseguró que varias instituciones del Estado se debilitaron durante la "represión sangrienta de Gadafi" en provecho de estructuras de seguridad paralelas

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El nuevo enviado especial de la ONU para Libia, el libanés Tarek Mitri, consideró que todavía queda mucho en juego en Libia, tras el triunfo de la revolución que derrocó al régimen de Muamar al Gadafi, en una entrevista publicada hoy en el diario L'Orient-Le Jour.

En su opinión, la situación en Libia es diferente a la de los otros países que vivieron la primavera árabe.

"Libia se encuentra en una situación diferente a la de Egipto y Túnez, países que no conocieron la violencia destructora de la que el pueblo libio ha sido víctima", afirmó el ex ministro de Información libanés, que comenzará su nueva misión sobre el terreno a mediados de octubre.

"La represión sangrienta de Gadafi acarreó el desmoronamiento del Ejército y la Policía, y aceleró la aparición de milicias revolucionarias -agregó Mitri-. Varias instituciones del Estado se debilitaron en provecho de estructuras de seguridad paralelas".

Pese a que, a su juicio, las revoluciones libia, egipcia y tunecina tuvieron en común las reivindicaciones de libertad, dignidad y participación democrática, el caso libio es singular por partida doble por la destrucción que sufrió el país y la intervención extrajera.

Por ello, la comunidad internacional "tiene una obligación moral y política innegable para ayudar a su reconstrucción (de Libia) en todos sus componentes", dijo Mitri, quien hizo hincapié en la precariedad en que se encuentran algunas regiones libias.

Mitri señaló que todavía queda mucho trabajo por hacer y que la ONU intentará ayudar al Gobierno y al pueblo de ese país en su transición a la democracia, en el diálogo político y en la construcción de un Estado de derecho, aunque advirtió de que la gran responsabilidad es de las autoridades y del pueblo libio.

"Las prioridades las determinarán los libios y el calendario será flexible en función de las condiciones prácticas", apuntó.

Sobre su misión, detalló que su papel será sobre todo de "escucha y servicio" y que estará supervisado por el Consejo de Seguridad de la ONU: "Mi trabajo será con las autoridades, pero también trataré con actores políticos, representantes de las comunidades tribales, étnicas y lingüísticas, así como con la sociedad civil", indicó.