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Las drogas y el debilitamiento del Estado

Es preciso admitir que la corrupción y la impunidad hacen parte de las debilidades estructurales de los Estados de América Latina

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Con la entrega del Informe sobre el Problema de las Drogas en las Américas, la Organización de los Estados Americanos cumple con uno de los mandatos esenciales que le fue encomendado durante la VI Cumbre de las Américas de Cartagena 2012. Pero con la finalización de dicho estudio, en el que procuramos no callar nada, no concluimos con nuestras tareas, sino más bien damos inicio a un debate franco y profundo que el hemisferio debe sostener para un mejor y efectivo manejo de sus políticas ante este dilema.

El problema de las drogas no se reduce a un único desafío sino a una multiplicidad de problemas asociados a la salud, a la seguridad, a la justicia, al Estado de derecho, pasando por problemas de índole geopolítica, ambiental, así como de desarrollo diferenciado de las economías de la región. La producción, el tráfico, la comercialización y la venta ilegal de estupefacientes desafían el imperio de la ley, porque las únicas leyes por las cuales se guían los grupos criminales son las de la oferta y la demanda.

El informe constata que el problema de las drogas, ante todo, es un negocio lucrativo; una actividad criminal económica creada en paralelo a las instancias normativas, en desmedro de la cohesión social de nuestros pueblos. Es preciso admitir que la corrupción y la impunidad hacen parte de las debilidades estructurales de los Estados de América Latina y el Caribe, y que las organizaciones delictivas aprovechan esta situación, profundizando así sus dimensiones y consecuencias. No existe otra economía ilegal en la región con tal capacidad dañina para erosionar la institucionalidad vigente.

El costo humano ha sido particularmente elevado para numerosos países y ha dejado grandes cicatrices en nuestras sociedades, tan profundas que tal vez hayan marcado para siempre nuestra región. El trabajo que la OEA ha realizado provee una  evaluación del estado real de los países frente al problema de la droga. Es un instrumento informativo para el debate regional, no sólo en la perspectiva de continuar su desarrollo, sino también para lograr la paz y el respeto de los derechos humanos en las Américas.

Las evidencias presentadas en el Informe son claras en mostrar que el efecto de las drogas se evidencia y afecta de manera diferenciada  a los distintos países de las Américas. Pero el problema atañe a todos los países y todos tienen responsabilidades compartidas.

Los gobiernos y las sociedades en su conjunto seguirán enfrentando diversas opciones de política al abordar el desafío que nos plantea el problema de las drogas. Una de las fortalezas  del Informe sobre el Problema de las Drogas reside en que refleja distintos puntos de vista, diferentes  opiniones e incita a que se inicie una discusión entre las diferentes perspectivas planteadas, intercambiar informaciones e ideas. Sirve el propósito de poder hacer evaluaciones disponiendo de datos fiables para tales efectos. No responde a todas las preguntas, pero sin duda  es una herramienta útil que esperamos influya positivamente en las  políticas en la región.

Reunión en Bogotá

El Secretario de la OEA, José Miguel Insulza, viajó a Bogotá para entregar el informe al presidente Juan Manuel Santos.

El mandatario de Colombia, acompañado de Insulza, calificó el texto como magnífico por la contribución a la búsqueda de soluciones.

"Tenemos en nuestras manos nuevos elementos de juicio, de política, que no son soluciones mágicas, pero que nos ayudan a guiar la discusión respetando la diversidad de cada región, de cada país, cada problema y cada solución", dijo Santos.

Aclaró no se está  defendiendo ninguna postura: ni la legalización ni la regulación.

El representante de la OEA recalcó que la intención del documento es debatir sobre la actual política mundial contra las sustancias ilícitas.