• Caracas (Venezuela)

Mundo

Al instante

Francisco dice que la Iglesia debe curar las heridas y dar esperanza

“Que no falte la ayuda de la comunidad internacional”, pidió el papa | Foto EFE

El papa | Foto EFE

El papa clausuró un sínodo polémico por la negativa de aprobar los párrafos del documento final relacionados con homosexuales y divorciados

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

El papa Francisco afirmó que el Sínodo de este año fue una gran experiencia de unión y recordó que la Iglesia está llamada a curar las heridas y dar esperanza, en el acto de clausura de la reunión de obispos, que debatió durante dos semanas temas relacionados con la familia.

El pontífice argentino añadió que los participantes en la asamblea han sentido “la fuerza del Espíritu Santo que guía y renueva sin cesar a la Iglesia, llamada a hacerse cargo de las heridas abiertas y a devolver la esperanza a tantas personas que la han perdido”.

El Sínodo concluyó en forma polémica luego de que los obispos se negaron a aprobar la sección del documento final referida a los homosexuales, que retiraba el tono de bienvenida contenido en el borrador.

En lugar de considerar a los gays como individuos que tienen dones para ofrecer a la Iglesia, el párrafo revisado se refiere a las relaciones entre personas del mismo sexo como uno de los problemas que las familias católicas deben afrontar.

“A las personas con tendencias homosexuales se les debe dar la bienvenida con respeto y delicadeza”, señala el texto, pero repite la enseñanza de la Iglesia en el sentido de que solo puede considerarse matrimonio a la unión entre un hombre y una mujer.

El párrafo no logró obtener la mayoría de dos tercios necesaria para ser aprobado, al sumar 118 votos a favor y 62 en contra, en lo que pudo ser una protesta de los obispos progresistas, quienes se rehusaron a apoyar la versión matizada.

Los dos párrafos relativos a si los divorciados y los católicos vueltos a casar por lo civil pueden recibir la comunión tampoco fueron aprobados, lo que mostró la división profunda de la Iglesia en torno a los asuntos más polémicos.


Transparencia. El borrador fue escrito por un clérigo nombrado por Francisco, monseñor Bruno Forte, un teólogo conocido por flexibilizar la pastoral para atender a gente que está unida de manera irregular.

El objetivo del documento era ser una síntesis de las intervenciones de los obispos, pero muchos conservadores se quejaron de que reflejaba las posiciones de una minoría y tenía una postura excesivamente liberal.

El papa insistió, en defensa de la transparencia, en que el documento completo –incluidos los párrafos que no fueron aprobados– sea publicado. El texto servirá como base para el debate antes de otra reunión de obispos en octubre de 2015.

“Personalmente habría estado muy preocupado y entristecido si no hubiera habido estas animadas discusiones o si todos hubieran estado de acuerdo o en silencio en una falsa paz aquiescente”, dijo Francisco a los asistentes al Sínodo tras la votación.

Los grupos conservadores habían criticado duramente el borrador y propusieron amplias revisiones para restaurar la doctrina de la Iglesia, que considera las relaciones homosexuales como intrínsecamente desordenadas.

“Vimos que hay diferentes puntos de vista”, añadió el cardenal indio Oswaldo Gracis cuando se le preguntó por las secciones controversiales del informe. El cardenal alemán Walter Kasper, líder del grupo progresista, señaló que él era realista sobre el desenlace.

En un gesto inesperado después de la votación, Francisco se acercó a un grupo de periodistas que aguardaban afuera del salón donde se llevó a cabo el Sínodo para agradecerles la cobertura.

Los obispos conservadores habían criticado duramente a los periodistas por reportar el cambio drástico de tono en el borrador. El gesto del pontífice indica que es muy consciente de las divisiones que el debate generó.


Un beato llamado Paulo VI

La clausura del Sínodo, el primero convocado por el papa Francisco, fue aprovechada por el pontífice para beatificar a Giovanni Battista Montini, que dirigió la Iglesia Católica de 1963 a 1978 con el nombre de Paulo VI y fue responsable de la creación de las reuniones de obispos.

A la ceremonia asistieron decenas de miles de personas, sobre todo desde Brescia, localidad natal de Paulo VI, y desde Milán, la ciudad de la que fue arzobispo. En el acto también participaron el papa emérito Benedicto XVI, que fue nombrado cardenal por el pontífice italiano, y los casi 200 obispos que estuvieron en el Sínodo.

El pontificado de Paulo VI supuso una renovación dentro de la Iglesia, al haber concluido el Concilio Vaticano II, pero también tuvo momentos polémicos como la publicación de la Encíclica Humanae Vitae, que descartó cualquier apertura a la píldora anticonceptiva y la liberación femenina.


El editorialista del diario Il Corriere della Sera, Gian Guido Vecchi, considera que el papa Francisco es el verdadero triunfador del Sínodo. “Fue decisiva la jugada de publicar todo el informe y de que se votara punto por punto. Eso no había ocurrido nunca en la Iglesia”.


Antonio Spadaro, director de la revista Civiltá Cattolicá, opina que la Iglesia acaba de cumplir un paso importante. “La mayoría absoluta manifestó su deseo de que se discutan los grandes dilemas de la vida de pareja, aunque para algunos asuntos no se logró la mayoría calificada. El diálogo sobre esos temas sigue abierto”.


El vaticanista Marco Politi, columnista del Fatto Quotidiano y autor de una biografía de Francisco, destaca que el papa logró que el Sínodo abriera debates sobre argumentos hasta ahora tabú, pero considera que los obispos pidieron un alto sobre el tema de la homosexualidad al retirar del documento el principio de que los gays “tienen dones y cualidades para ofrecer a la comunidad cristiana”.