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El desempleo se mantiene estable en la zona euro

En diciembre 19,01 millones de personas estaban sin empleo en la zona euro, 129.000 menos que en noviembre, según las cifras publicadas este viernes por la agencia europea de estadísticas, Eurostat

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El índice de desempleo en la zona euro se mantuvo en diciembre de 2013 en 12%, un nivel elevado, al que se agrega una nueva caída de precios que despierta el temor a la deflación.

En diciembre 19,01 millones de personas estaban sin empleo en la zona euro, 129.000 menos que en noviembre, según las cifras publicadas este viernes por la agencia europea de estadísticas, Eurostat.

Se trata de la "tercera vez consecutiva que cae la cantidad de desempleados y la mayor (de mes a mes) desde abril de 2007", observó Howard Archer, economista jefe de IHS Global Insight.

Con un desempleo en 12%, apenas un poco menos que el 12,1% de noviembre, según las cifras revisadas de Eurostat, la situación es algo mejor, pero las cifras siguen cerca del nivel récord y en comparación con diciembre de 2012 son 130.000 personas más sin empleo. Eso "sugiere que el mercado laboral en la zona euro sigue siendo flojo", subrayó Jonathan Loynes de Capital Economics.

Entre los menores de 25 años, el desempleo bajó a 23,8% en la zona euro desde el 24% de noviembre. Cayó por ejemplo en España, de 55,2% en noviembre a 54,3%, aunque sigue en niveles muy elevados. Unos 892.000 menores de 25 años buscaban empleo en diciembre. Grecia registró en cambio un aumento de los menores de 25 años sin empleo, pasando de 56,8% en septiembre a 59,2% en octubre. Estos dos países encabezan además el pelotón de Estados miembros con mayor desempleo con el 25,8% de paro en diciembre para España, frente al 26,3% un año antes, y 27,8% en octubre para Grecia, contra el 26,1% un año antes.

Presión sobre el BCE

El desempleo, sumado a la primera estimación de la inflación para enero, que volvió a caer a 0,7%, lejos del límite del 2% que busca alcanzar el Banco Central Europeo (BCE), presagian mayores dolores de cabeza para la entidad de Fráncfort, sobre quien se focalizarán nuevamente las miradas el jueves próximo en ocasión de su reunión directiva.

Los economistas observan en efecto que el alto nivel de desempleo, que amenaza con deprimir los salarios, asociado a una reactivación económica frágil y una caída en los precios colocan nuevamente en el centro el temor a una deflación. La deflación es un fenómeno nocivo para el dinamismo de una economía, dado que aplaza las decisiones de compra -con la expectativa de que los precios sigan bajando- y desalienta por ello las inversiones.

A principios de noviembre el BCE había reaccionado al mínimo de inflación registrado el mes anterior, del 0,7%, recortando su principal tipo de interés de 0,50% a 0,25%, con el fin de alejar el riesgo de deflación.

El presidente de la entidad monetaria, Mario Draghi, dijo a principios de enero que haría todo lo posible para alejar los riesgos de la zona euro y descartó al mismo tiempo que los países de la moneda única estén en un proceso deflacionista, "no vemos un escenario a la japonesa", indicó. Con el elevado desempleo, "un euro fuerte y el riesgo de deflación, la presión sobre el BCE para que actúe es muy importante", añadió Jonathan Loynes.

Howard Archer pronostica que "la inflación permanecerá muy baja en la zona euro por un periodo prolongado, por lo que los créditos a empresas seguirán cayendo marcadamente y la recuperación económica seguirá siendo gradual".

Los economistas barajan la posibilidad de que, a futuro, el BCE vuelva a bajar su principal tasa hasta 0,10% o 0,15%, o incluso dejarla en negativo si la inflación cae más de la cuenta. La entidad de Fráncfort podría también lanzar una nueva operación de financiamiento a largo plazo (LTRO, por Long-Term Refinancing Operation).

En todo caso esperan que el BCE tome medidas la semana que viene, o en marzo. "Es probable que no se revean los tipos de interés la semana próxima. De momento los signos de recuperación (la confianza económica y la actividad privada en su más alto nivel desde 2011) dan un argumento al BCE para mantenerse listo para actuar", supuso Martin van Vliet, economista de ING.