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Un desempleado búlgaro se quemó a lo bonzo por su grave situación económica

El hombre de 41 años ingresó al hospital con un 90% de quemaduras en la superficie corporal, con alto riesgo de vida aunque consciente en el momento de entrar

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Un búlgaro desempleado de 41 años de edad está en estado crítico tras quemarse a lo bonzo en Bulgaria, convirtiéndose en el cuarto caso de inmolación en un mes, debido a sus difíciles condiciones de vida.

El último caso de la triste lista ocurrió hoy, cuando un habitante de la localidad de Sitovo, cercana a la ciudad de Silistra, en el noroeste del país, se roció el cuerpo con gasolina y se prendió fuego en el centro del estadio local.

Fuentes del hospital de Silistra confirmaron a Efe hoy que a primeras horas del amanecer ingresó un paciente con un 90% de quemaduras en la superficie corporal, con alto riesgo de vida aunque consciente en el momento de ingresar.

Las fuentes añadieron que el individuo, desempleado, con un hijo y cuyo nombre no ha sido revelado, dijo a los médicos de emergencia que se quemó por desesperación porque "no se puede soportar más sin pan".

La policía declinó confirmar que se trata de una inmolación antes de que se llegue a esa conclusión en una investigación, pero sí explicaron que en el momento del suceso el hombre estaba sólo en el estadio y unos transeúntes se acercaron y extinguieron el fuego.

La prensa local ha informado, además, del caso de un minero de la ciudad sureña, Bobovdol, cuya vida corre peligro tras prenderse fuego.

El hombre, de 59 años, había llamado a su esposa y le había dicho que se inmolaría por sentirse "inútil e incapaz de ayudar a su familia" tras haber perdido su trabajo.

Según el rotativo Sega, su esposa reaccionó enviando a su hijo a la vivienda familiar para ver de qué se trataba.

El hijo, tras ser testigo de cómo su padre se rociaba la cabeza con gasolina y se prendía fuego, consiguió extinguir rápidamente el fuego con su chaqueta, pero el hombre fue ingresado en un hospital de Sofía con un 20% de quemaduras y su vida también está en peligro.

No obstante, el Ministerio del Interior dijo que ese caso ha sido "un accidente doméstico involuntario" y no un intento de suicidio.

Pero estos recientes casos revelan que no se ha aplacado la ola de inmolaciones a raíz de las malas condiciones de vida.

Esta forma de autodestrucción como manera de protestar era hasta hace muy poco desconocida en Bulgaria: comenzó con las intensas manifestaciones ciudadanas contra los elevados precios de la electricidad y otras necesidades, que han desatado una crisis política.

El pasado 13 de marzo un artesano especializado en hierro forjado, de 51 años de edad, se prendió fuego frente a la presidencia del país, en pleno centro de Sofía, y desde entonces su estado de salud es grave.

En los dos casos anteriores, ocurridos a finales de febrero, ambas personas perdieron su vida.