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El desafío migratorio de Obama fuerza a la oposición a medir su contraataque

Los líderes republicanos en el Congreso, que a partir de enero tendrán el control de ambas cámaras, no han especificado aún cuál será su respuesta al anuncio de Obama/ AP

Los líderes republicanos en el Congreso, que a partir de enero tendrán el control de ambas cámaras, no han especificado aún cuál será su respuesta al anuncio de Obama/ AP

La mayoría de los más de 5 millones de inmigrantes indocumentados que regularizará Obama con sus medidas son latinos y el presidente cuenta con el respaldo de todas las organizaciones hispanas

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El paso adelante del presidente estadounidense, Barack Obama, al regularizar unilateralmente a más de 5 millones de indocumentados obliga ahora a la oposición republicana a calibrar su respuesta sin perder de vista que el voto latino será determinante en las elecciones de 2016.

Los líderes republicanos en el Congreso, John Boehner y Mitch McConnell, deberán hacer equilibrismos en los próximos meses para contener al ala ultraconservadora del partido, el Tea Party, que clama medidas maximalistas como paralizar la actividad del Gobierno.

La clave ahora es la dimensión del contraataque: el Tea Party quiere usar la llave presupuestaria para forzar una nueva parálisis administrativa del Gobierno federal como la del año pasado, mientras que el aparato del partido aboga por medidas menos radicales como negar fondos para la implementación de las medidas migratorias.

"No podemos capitular, pero tenemos que hacer retroceder -a Obama- inteligentemente. Si reaccionamos de forma desproporcionada, el tema ya no es Obama, somos nosotros", diagnosticó el senador republicano Lindsey Graham, uno de los legisladores que auspiciaron la reforma migratoria integral estancada en la Cámara de Representantes desde su aprobación en la Cámara alta en 2013.

La retórica beligerante con la inmigración ha demostrado pasar factura a los republicanos elección tras elección. "El partido se boicotea a sí mismo con sus duras políticas en inmigración", comentó a Efe Anthony Corrado, profesor de Política Gubernamental en el Colby College de Maine.

Los análisis postelectorales internos de 2012 evidenciaron de nuevo una de las encrucijadas que enfrenta el Partido Republicano para recuperar la Casa Blanca: el discurso anti-inmigrante moviliza a sus bases más conservadoras pero aleja a los latinos, el grupo de votantes que crece más rápido.

La mayoría de los más de 5 millones de inmigrantes indocumentados que regularizará Obama con sus medidas son latinos y el presidente cuenta con el respaldo de todas las organizaciones hispanas, que ahora miran al Congreso para que cumpla su parte y apruebe la reforma migratoria.

"Los republicanos, obstinados e inmóviles durante tanto tiempo en inmigración, no pueden esquivar su responsabilidad. Hay una manera inteligente de actuar para el país y también para el Partido Republicano. Aunque somos conscientes de que este no será su primer impulso", considera hoy The Washington Post en un editorial.

"Arreglando el sistema migratorio fallido en sus propios términos, los republicanos pueden anular el decreto del presidente, que, después de todo, es provisional y parcial", añade el diario.

Y apostilla: "si los republicanos quieren venganza, en otras palabras, tienen ya una manera de hacerlo. Se llama legislación".

La misma sugerencia hizo Obama en su discurso a la nación: "Para los congresistas que cuestionan mi autoridad para mejorar nuestro sistema migratorio, o mi actuación donde el Congreso no lo ha hecho, tengo una respuesta: aprueben la ley (la reforma migratoria)".

Sin embargo, la bancada republicana está lejos de abrirse a la colaboración con el presidente: senadores ultraconservadores como Ted Cruz han sugerido boicotear los nombramientos del presidente y otros han ido aún mas allá al abogar por un juicio político o pronosticar una crisis constitucional.

Los líderes republicanos en el Congreso, que a partir de enero tendrán el control de ambas cámaras, no han especificado aún cuál será su respuesta al anuncio de Obama, pero han querido dejar claro con su retórica que será contundente.

"Necesita entender algo, que si actúa imponiendo su voluntad al país, el Congreso actuará", dijo Mitch McConell, que en enero pasará de ser líder de la minoría a líder de la mayoría en el Senado tras la rotunda victoria que su partido infligió a los demócratas en las legislativas del 4 de noviembre.

"Cómo gestione cada partido sus respectivos riesgos en la batalla por la opinión pública en este asunto definirá probablemente los dos últimos años de la presidencia de Obama, así como la carrera emergente para elegir su sucesor", considera The New York Times en un artículo.

La primera prueba de esta afirmación la dio este jueves Hillary Clinton, que inmediatamente después del anuncio de Obama publicó un inusual comunicado en el que subrayaba su apoyo al presidente e instaba al Congreso a cumplir su parte.

Para Clinton, a la que muchos consideran la candidata "inevitable" en la carrera demócrata por la Presidencia en 2016, el voto latino es clave, como para cualquier aspirante a liderar un Estados Unidos cada vez más diverso.

Los inmigrantes actuales y sus hijos conformarán el 37 por ciento de la población a mediados de este siglo, la ratio más alta en la historia de una nación que camina hacia una mayoría no blanca y que desde 1965 ha recibido unos 20 millones de inmigrantes hispanos.