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Cinco cuerpos más hallados en el volcán japonés

Bomberos y miembros de las fuerzas de autodefensa realizan una operación de rescate en un refugio de cenizas, cerca del pico del monte Ontake en el centro de Japón

Bomberos y miembros de las fuerzas de autodefensa realizan una operación de rescate en un refugio de cenizas, cerca del pico del monte Ontake en el centro de Japón

Ocho cuerpos más pudieron recuperarse del monte Ontake antes de que las tareas en la montaña cubierta de ceniza se suspendieran en torno a la 1:30 de la tarde, indicó Naofumi Miyari, portavoz de la policía de la prefectura de Nagano

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Equipos de rescate hallaron el lunes cinco cuerpos más cerca de la cumbre de un volcán japonés, elevando a 36 las estimaciones de víctimas mortales, indicó la policía, mientras los gases tóxicos y cenizas expulsadas por el volcán, aún en erupción, obligaban a los rescatistas a suspender las operaciones de búsqueda.

Ocho cuerpos más pudieron recuperarse del monte Ontake antes de que las tareas en la montaña cubierta de ceniza se suspendieran en torno a la 1:30 de la tarde, indicó Naofumi Miyari, portavoz de la policía de la prefectura de Nagano.

En total se han recuperado 12 cuerpos, dejando 24 cerca de la cumbre. Todavía no está claro si las víctimas murieron por inhalar gases tóxicos, sofocados por la ceniza, por el impacto de rocas que caían o por otras causas.

La policía explicó que las últimas víctimas se habían encontrado cerca de un santuario en la cumbre, la misma zona donde según los medios, se hallaron los otros cuerpos.

Imágenes emitidas por el canal de televisión japonés TBS mostraban a soldados cargando una a una bolsas amarillas de cadáveres a un helicóptero militar, aterrizado y con los motores en marcha en una zona relativamente abierta del sombrío paisaje.

Los cuerpos se trasladaron a un campo de atletismo cercano, donde la verde hierba y las colinas boscosas de alrededor contrastaban con el gris ceniza del pico Ontake al fondo, con una nube de humo, ya más pequeña, alzándose sobre el cráter.

De la pista de atletismo, los cuerpos se transportaron a una escuela primaria en la cercana localidad de Kiso, para ser examinados en el gimnasio.

Los familiares de los desaparecidos esperaban en un centro municipal cercano.

Más de 200 soldados y bomberos, equipados con material de detección de gases, participaban en la misión de búsqueda cerca de la cumbre del volcán, indicó Katsunori Morimoto, funcionario de la localidad de Otaki.

Las tareas de rescate se detuvieron debido a un aumento en los gases tóxicos y cenizas expulsados por el volcán, indicó.

"Parece que hay una enorme lluvia de ceniza ahí arriba", dijo.

Los rescatistas informaron de un fuerte olor de azufre por la mañana, añadió Morimoto.

La erupción del sábado fue la primera con víctimas mortales que se registra en la era moderna en el monte Ontake, una montaña de 3.607 metros (10.062 pies) de altura en su punto más alto. Se trata de un popular destino de escalada situado 210 kilómetros (130 millas) al oeste de Tokio, en la isla principal de archipiélago, Honshu. En 1979 se produjo una erupción similar, pero no murió nadie.

Los medios japoneses indicaron que algunos de los cuerpos se habían encontrado en un refugio cerca de la cumbre, y otros estaban enterrados bajo una capa de hasta 50 centímetros (20 pulgadas) de ceniza.

La erupción se produjo quizá en el peor momento posible, poco antes del mediodía y con al menos 250 personas aprovechando un hermoso sábado de otoño para hacer senderismo. La erupción expulsó grandes nubes de gases y ceniza hacia el cielo, ocultó el cielo del mediodía y cubrió la zona circundante en ceniza

Cientos de personas quedaron atrapadas en las laderas, aunque la mayoría había logrado bajar para el sábado por la noche.

La Agencia japonesa de Gestión de Incendios y Desastres registró 40 heridos, tres de gravedad, e indicó que estaba intentando actualizar el número de desaparecidos.

Los sobrevivientes dijeron a los medios japoneses que se habían visto golpeados por rocas que caían de la erupción. Un hombre dijo que se había escondido con otras personas en el sótano de un refugio, temiendo que las rocas atravesaran el tejado.