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Otro punto de vista sobre JFK

El ex presidente estadounidense John Fitzgerald Kennedy / AP

El ex presidente estadounidense John Fitzgerald Kennedy / AP

En una encuesta de 2009, especialistas colocaron a JFK como el sexto más importante entre 65 presidentes de Estados Unidos, mientras que en un sondeo reciente expertos británicos en política estadounidense lo pusieron en el lugar 15

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Hoy se cumplen 50 años del asesinato del presidente John F. Kennedy. Fue uno de esos acontecimientos tan estremecedores, que las personas que lo vivieron se acuerdan dónde estaban cuando supieron la noticia. Yo estaba bajando del tren en Nairobi.

El martirio de Kennedy hizo que muchos estadounidenses lo elevaran al nivel de grandes presidentes, como George Washington y Abraham Lincoln, pero los historiadores son más reservados en sus evaluaciones. Sus críticos hacen referencia a su conducta sexual a veces imprudente, a su escaso récord legislativo y a su incapacidad para ser congruente con sus palabras.

En una encuesta de 2009, especialistas colocaron a JFK como el sexto más importante entre 65 presidentes de Estados Unidos, mientras que en un sondeo reciente expertos británicos en política estadounidense lo pusieron en el lugar 15. Son clasificaciones sobresalientes para alguien que estuvo en el cargo menos de 3 años. Sin embargo, ¿qué logró verdaderamente?

En mi libro, Presidential Leadership and the Creation of the American Era, clasifico a los presidentes en dos categorías: aquellos que fueron transformadores y actuaron con gran visión en cuanto a importantes cambios; y los líderes operativos, que se centran sobre todo en aspectos "prácticos" para garantizar que todo marchaba sobre ruedas.

Como era un activista y con grandes dones de comunicación con un estilo inspirador, Kennedy parecía ser un presidente transformador. Su campaña en 1960 se desarrolló bajo la promesa de "hacer que el país avance de nuevo". Sin embargo, Kennedy tenía una personalidad más precavida que ideológica.

En lugar de criticar a Kennedy por no cumplir lo que dijo, deberíamos agradecerle que en situaciones difíciles actúo con prudencia y sentido práctico y no de forma ideológica y transformadora. Su logro más importante fue el manejo de la crisis de los misiles de Cuba en 1962, probablemente el episodio más peligroso desde el comienzo de la era nuclear.

Kennedy aprendió de esa crisis: el 10 de junio de 1963 dio un discurso destinado a apaciguar las tensiones de la Guerra Fría. "Hablo de paz, por lo tanto, como el fin racional necesario del ser humano", dijo. Si bien una visión presidencial de paz no era nueva, Kennedy le dio seguimiento mediante la negociación del primer acuerdo de control de armas nucleares.

La gran pregunta sin respuesta sobre la presidencia de Kennedy y cómo su asesinato afectó la política exterior estadounidense, es ¿qué habría hecho en cuanto a la guerra en Vietnam? Cuando él llegó a la presidencia, Estados Unidos tenía cientos de asesores en Vietnam del Sur. Pero con los años la presencia estadounidense en el país asiático superó los 500.000 soldados.

Muchos partidarios de Kennedy sostienen que él nunca habría cometido ese error. Aunque respaldó un golpe para sustituir al presidente de Vietnam del Sur y dejó una situación deteriorada y un grupo de asesores que recomendaban no retirarse.

Algunos seguidores fervientes de Kennedy incluso señalan que Kennedy planeaba retirarse de Vietnam después de ganar la reelección en 1964 y sostenían que había comentado su plan al senador Mike Mansfield. No obstante, los escépticos mencionan que Kennedy siempre habló públicamente de la necesidad de permanecer en Vietnam. La pregunta sigue abierta.

En mi opinión, Kennedy fue un buen presidente, pero no extraordinario. Se distinguió no solo por su habilidad para inspirar a otros, sino por su cautela cuando había que tomar decisiones complejas de política exterior. Tuvimos la suerte de que tuviera más sentido práctico que transformador. Para nuestra mala suerte lo perdimos tras solo mil días.