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Nicolás Maduro, un ex canciller que incomoda a la diplomacia

Nicolás Maduro en entrevista con diario francés / Diario Le Monde

Nicolás Maduro / Diario Le Monde

Ollanta Humala y Juan Manuel Santos enfrentan duras críticas por reconocer al mandatario venezolano

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El reconocimiento y el mantenimiento de relaciones con el Gobierno de Nicolás Maduro se han vuelto una piedra en el zapato para países como Perú, Colombia, Estados Unidos y España. En los dos primeros casos por el reconocimiento dado al mandatario de Venezuela, a pesar de la solicitud de recuento de votos hecha por la oposición, en los otros, por respaldar esa revisión del proceso electoral.

Los presidentes de Perú, Ollanta Humala; y Colombia, Juan Manuel Santos; enfrentan severas críticas en sus países por suscribir la declaración de la Unión Suramericana de Naciones que reconoció al sucesor de Hugo Chávez y asistir a su toma de posesión, a pesar de las dudas sobre la transparencia de las elecciones del 14 de abril.

En Perú, el ex presidente Alan García fue el primero en señalar no sólo a Humala sino también al resto de los mandatarios de Unasur. “La reunión me sabe a un teatro con un libreto preparado para apoyar la continuidad de un régimen que se ha caracterizado por sus abusos”, declaró un día después de la cumbre extraordinaria del bloque.

A la semana siguiente, las bancadas parlamentarias de Alianza por el Gran Cambio y Fuerza Popular, ambas de oposición, pidieron la interpelación del canciller Rafael Roncagliolo. La moción fue apoyada por Perú Posible, partido del ex mandatario Alejandro Toledo que respaldó a Humala en la segunda vuelta de los comicios de 2011.

El periodista Álvaro Vargas Llosa también cuestionó a Humala. “No había razón para convocar a la Unasur en Lima, ni para invitar a Maduro, ni para firmar un documento que lo saludaba como presidente. Desde ese momento, el Perú se convirtió en cómplice directo de lo que pasaba en Venezuela”, afirmó.

Ante los señalamientos, que se han mezclado con críticas internas por la intención de adquirir los activos de la petrolera española Repsol y la aspiración presidencial de la primera dama Nadine Heredia, Humala aclaró que su gobierno y Unasur se limitaron a reconocer los resultados oficiales. “No avalamos ni convalidamos nada en Venezuela”, dijo.


Pupilo cuestionado. En Colombia, las críticas más duras por el respaldo del Gobierno a Maduro provienen de los ex presidentes Andrés Pastrana y Álvaro Uribe, que durante sus administraciones tuvieron al actual mandatario Juan Manuel Santos como parte de su equipo de ministros.

Los cuestionamientos de Uribe empezaron antes de las elecciones. “Santos indulta a dictadura de Maduro sobre delito de protección de terroristas”, escribió en marzo en su cuenta de Twitter en referencia a la protección del Gobierno venezolano a los cabecillas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia.

Luego de los comicios, el movimiento uribista, Centro Democrático, le pidió a Santos no apresurarse a reconocer los resultados ni participar en la toma de posesión. Esta semana le pidió rechazar los hechos de violencia ocurridos en la Asamblea Nacional de Venezuela, que dejaron 11 parlamentarios heridos.

“Exigimos que se pronuncie para rechazar con firmeza el atentado contra la integridad física y la vida de los diputados de la oposición venezolana. Luego del atentado sobreviene el asesinato y el Gobierno de Colombia no puede con su silencio ni avalar ni ser cómplice de un crimen y de un régimen de facto”, dijo el grupo mediante un comunicado.

Pastrana, en una carta hecha pública el 30 de abril, criticó a Santos por reconocer a Maduro, al que calificó como un mandatario en entredicho. “Debo expresar mi total rechazo a la política de complacencia de su gobierno frente a la manipulación de los resultados de la elección presidencial venezolana a favor del régimen imperante”.

Al día siguiente, en declaraciones a RCN Radio, acusó al Gobierno de Venezuela de hacerle conejo (estafar, engañar) a Unasur con la auditoría electoral. “¿Usted cree que no es dictadura callar a periodistas y golpear a congresistas? Como demócratas que somos, nos corresponde exigir a Maduro que se vuelvan a contar los votos”.


Relación frágil. En el caso de España y Estados Unidos, que han respaldado el recuento de votos solicitado por la oposición y han abogado por un diálogo entre las partes en conflicto, el problema no son las críticas internas sino las amenazas recibidas por parte del Gobierno de Maduro.

“Saque sus narices de aquí, impertinente. Vaya a las calles a responderle a la clase obrera porque le han quitado el trabajo, el salario, las pensiones”, declaró el mandatario esta semana en respuesta al ofrecimiento del ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel García-Margallo, para mediar en la crisis política.

El canciller de España aclaró al día siguiente que lo que había ofrecido era su contribución en caso de que el Gobierno de Venezuela la considerase necesaria y la solicitase. Agregó que la relación bilateral se basa en el respeto y “el deseo mutuo de que las cosas nos vayan bien”.

Hace tres semanas, García-Margallo también había que tenido que aclarar que España reconocía a Maduro como presidente, aunque respaldaba el recuento de votos, luego de que el canciller Elías Jaua amenazara con tomar represalias económicas y llamara a consultas al embajador en Madrid, Bernardo Álvarez.

Estados Unidos -al que Jaua amenazó con cortar el suministro de petróleo- admitió esta semana que trabaja con el Gobierno de Maduro pero evita reconocerlo formalmente, condenó la violencia en la Asamblea Nacional y recalcó la importancia de que haya un recuento de votos.

La posición estadounidense no sólo ha sido cuestionada por Maduro sino también por los presidentes de Ecuador y Bolivia. Rafael Correa, que la semana pasada se animó a calificar de golpista al ex candidato opositor Henrique Capriles Radonski, consideró una intromisión el apoyo del gobierno de Barack Obama a un recuento de votos, mientras que Evo Morales acusó a Washington de planificar un golpe de estado en Venezuela.


Prensa crítica

En otros países de la región las críticas han venido desde los medios de comunicación y han estado enfocadas hacia el proceder de Unasur. “Sin mayores elementos de juicio, y sin contar con la auditoría del proceso electoral, los mandatarios suramericanos se apresuraron a validar los resultados mientras Venezuela se hundía en la desesperación y el caos”, escribió el articulista Carlos Larreátegui en El Comercio de Guayaquil.

“Tenemos un juicio político que se desarrolló según el ordenamiento jurídico en Paraguay y un proceso político desprolijo y confuso en Venezuela. En el primer caso, los gobiernos de Mercosur y Unasur no dudaron en suspenderlo de esos organismos. Esos mismos países presenciaron el proceso venezolano con ejemplar discreción”, señaló una editorial de El País de Montevideo.


Apoyo a la mitad. El funeral oficial del presidente Hugo Chávez, a principios de marzo, convocó a 33 jefes de estado y de gobierno. La toma de posesión de Nicolás Maduro, un mes después, sólo logró reunir a 17. Entre las asistentes al primero que faltaron al segundo destacan los mandatarios de Chile, El Salvador, Guatemala, México y Panamá.