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Una causa apoyada por los jóvenes

El líder surafricano continuó enumerando las funciones de una universidad mencionando la búsqueda de conocimientos de la manera más sistemática posible | AP

El líder surafricano continuó enumerando las funciones de una universidad mencionando la búsqueda de conocimientos de la manera más sistemática posible | AP

Mandela intentó ubicar al público en el conflicto racial que atravesaba su país natal desde hacía más de cuatro décadas.

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Mandela llegó a Valencia el 28 de julio de 1991. Inmediatamente se trasladó al teatro municipal de la capital carabobeña dónde fue recibido por tambores de San Millán que pusieron a bailar al son del ritmo caribeño al líder surafricano.

“Les saludo a todos, pero antes de seguir, quisiera decirles que yo soy un creyente en la igualdad de los sexos, pero he decidido que de ahora en adelante tendré que dejar a la compañera Winnie en casa para cuidar a los niños y los quehaceres del hogar, porque descubrí que es una amenaza para todos los honores que me están rindiendo”, introdujo haciendo referencia a su pareja de la época, Nanzamo Winnie Mandela, causando aplausos y risas entre los presentes.

El líder surafricano continuó enumerando las funciones de una universidad mencionando la búsqueda de conocimientos de la manera más sistemática posible y garantizar los medios para resolver la gama de problemas que van en contra de la búsqueda colectiva de la libertad.

Mandela intentó ubicar al público en el conflicto racial que atravesaba su país natal desde hacía más de cuatro décadas.

“La práctica del apartheid ha buscado atrapar a la gran mayoría de la población en un retraso crónico y generalizado, simplemente porque el color de su piel era negro” dijo. Prosiguió detallando las torturas y  detenciones efectuadas a un sector de la población y su lucha.

“El testimonio más claro de lo indomable e invencible del espíritu humano ha sido el hecho de que ese pueblo nunca ha sucumbido, y en vez de ello ha optado por resistir y luchar” enfatizó.

Mencionó la propuesta entregada al Congreso Nacional Africano para iniciar un proceso de paz, la cual el régimen obstaculizaba.

“La prensa internacional llama erróneamente al actual ciclo de violencia ‘violencia de negros contra negros’ pero en respuesta a las acusaciones al régimen por esta violencia, el canciller, Pick Botha, declaró que su gobierno no tenía nada que lamentar”, aseguró.

Mandela retomó los inicios de su alocución, calificando a la universidad como una fuerza de liberación.

“Al conferir estos honores académicos para mi y mi esposa, y a través de nosotros dos, para el pueblo en lucha de Suráfrica, ustedes están haciendo dos cosas: reiterando su compromiso a la erradicación del apartheid y reafirmando su apoyo por el ideal de una Suráfrica, unida, no racial, no sexista y democrática”, sostuvo.

Además, comparó las relaciones existentes entre los habitantes de su nación y los luchadores contra el apartheid, con las que había entre su pueblo y el gobierno de Venezuela,  las cuales catalogó como relaciones de afecto íntimo.

“En los 27 años de nuestra prisión hemos aprendido con orgullo y alegría que nuestra causa goza del apoyo de los jóvenes de nuestro país y en otras partes del mundo. Y una causa apoyada por la juventud no puede fracasar, así que estamos convencidos de que tendremos la capacidad, la paciencia, la moral, y las armas necesarias para darle fin al apartheid en nuestras vidas todavía”, manifestó.

“Mi delegación, mi esposa, y yo, siempre recordaremos esta ocasión con gran emoción, y decirles de nuevo, como lo he hecho en numerosas reuniones, los admiramos, los respetamos y sobre todo los amamos. Gracias”, concluyó mientras era aclamado por un auditorio desbordado por los aplausos.