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40 horas en tren ó 17 días en bicicleta para poder celebrar en inicio del año del Caballo

Celebración del año nuevo chino | EFE

Celebración del año nuevo chino | EFE

Cualquier opción es buena si consigue acercarte a casa después de un largo periodo de tiempo en otra ciudad como la habitada Pekín, que estos días se convierte, por una vez al año, en una capital fantasma

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Hasta 40 horas en tren o incluso 17 días en bici es lo que han tenido que recorrer algunos ciudadanos chinos para poder celebrar hoy la entrada del año del Caballo de la mejor manera posible: en casa.

"Es un sacrificio, pero es importante. ¡Es la única vez al año que nos reunimos todos!", comenta emocionada Tan Birong, días antes de emprender el largo trayecto que le llevará a su hogar, la provincia suroccidental de Sichuan.

Tan es una de las emigrantes rurales de China que hace años decidió luchar por un futuro mejor en la gran capital, Pekín. Hoy trabaja siete días a la semana en un puesto de gafas del mercado de la Seda, donde atiende a clientes de todas las nacionalidades y se divierte aprendiendo cualquier idioma, como el español.

"¡El español es fácil!", exclama la vendedora entre risas, mientras recoge en una caja el maquillaje que quiere meter en su maleta "para ponerse guapa" esta noche, el día de Nochevieja en el mundo oriental.

Para Tan, como para la mayoría de chinos, no fue fácil adquirir su billete de tren -la opción preferida para largas distancias-, aunque tuvo suerte. "Había tres opciones: la muy lenta, que dura hasta 33 horas; la media, que es 28 horas y el tren más rápido, que dura 22. Yo conseguí una plaza en este último, pero en asiento, no en cama", explica.

"La mayoría de gente quiere comprar cama, pero casi nadie lo consigue", cuenta por teléfono Linli, de 25 años, al llegar a su provincia natal, Fujian, en el sureste de China, después de más de 18 horas sentada en un convoy hasta arriba de viajeros que partía de la capital china.

También tuvo suerte. "Si vas a Xinjiang -región occidental- ¡puedes tener que soportar 40 horas!", exclama.

Linli adquirió su plaza unos veinte días antes de que comenzara la fiesta oficial, que este año se inició el 16 de enero, según el calendario lunar, y acabará el 24 de febrero.

"A los trabajadores emigrantes este año les dieron veinte días más de adelanto para poder comprar billetes. Para muchos de ellos es un drama no poder volver a casa. El tren es la opción más barata, pero se saturan y, si no consiguen ir, quizá no puedan volver a ver a sus familiares, a los hijos que dejaron en el pueblo... En años", comenta un universitario de Pekín.

De ahí que, en el país más poblado del mundo, las cifras sean descomunales. Según las previsiones del Gobierno, en este periodo -unos cuarenta días de fiesta- viajarán hasta 3.620 millones de personas, en tren, avión, barco o autobús.

De éstos, 260 millones escogerán el ferrocarril, por lo que el Ejecutivo ha añadido otros trescientos trenes más a la circulación.

"En estas fechas, los vuelos están carísimos", cuenta una comerciante de la provincia de Anhui -centro- a Efe, con la maleta preparada en su puesto para llegar al último tren que sale por la noche, de 14 horas y de unos 200 yuanes (unos 33 dólares, 24 euros). En esas mismas fechas, los vuelos superaban los 2.000 yuanes (unos 330 dólares, 241 euros) por trayecto.

Ante las dificultades, y el temor a dejar escapar la que para muchos es la única oportunidad al año de reunirse con sus seres queridos, hay quien ha tirado de imaginación, pero también de fuerza.

Es el caso de Gu Yanmei, una joven de Sichuan -suroeste de China-, cuyo "hobby" es el ciclismo y a quien un amigo retó a que cometiera "una locura".

"Al acercarse la fecha y no tener billete comprado, me dijo que si me atrevía a ir en bici hasta casa. A los dos días, comencé el descenso", relató Gu al diario "Beijing Times".

"Tengo tiempo, experiencia en trayectos largos y estoy convencida", afirmó la joven en una de las paradas de su viaje, en el que recorrió 2.300 kilómetros en 17 días acompañada de más ciclistas.

Otro de los recursos para muchos viajeros también ha sido la improvisación. Motivados por una campaña gubernamental, algunos chinos se han lanzado a la carretera a iniciarse en los viajes por "autostop", una práctica inusual en el país y que ha beneficiado a casi 10.000 personas en los primeros días de fiesta por el llamado "Festival de la Primavera".

Además de los carros, las motos también tienen su protagonismo estos días. Según la agencia oficial Xinhua, más de 600.000 personas utilizararon este transporte para poder asistir a  la última cena del año de la Serpiente junto a sus parientes, y dar la bienvenida al Caballo con petardos.

Y es que cualquier opción es buena si consigue acercarte a casa después de un largo periodo de tiempo en otra ciudad como la habitada Pekín, que estos días se convierte, por una vez al año, en una capital fantasma.