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Filipinas reconoció fracaso de las tareas de emergencia

Se ha comenzado a enterrar las víctimas mientras la ayuda llega con cierta lentitud a las zonas más afectadas | EFE

Se ha comenzado a enterrar las víctimas mientras la ayuda llega con cierta lentitud a las zonas más afectadas | EFE

El Ejecutivo garantizó la llegada masiva de suministros en las próximas horas y consiguió restablecer la mayoría de comunicaciones

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El gobierno de Filipinas reconoció su fracaso, aunque calificó de injustas las criticas y prometió acelerar las tareas de emergencia para ayudar al país a recuperarse tras el paso del tifón Haiyan.

"Los materiales de ayuda llegaron el sábado, inmediatamente después del tifón. ¿Le parece esto lento?", expresó Voltaire Gazmin, secretario de Defensa.

El Ejecutivo garantizó la llegada masiva de suministros en las próximas horas y consiguió restablecer la mayoría de comunicaciones por carretera y por mar, y aumentar la capacidad de transporte por vía aérea, que se efectúa a través de los aeropuertos de Cebú y Guiuan. Aunque varias carreteras siguen cortadas y el suministro eléctrico aun no se ha restablecido en zonas de Leyte y Samar.

"Estamos en condiciones de garantizar que la distribución de ayuda alcance a todas los municipios de Leyte", dijo Herminio Coloma, secretario de la Oficina de Comunicaciones de la Presidencia. "El sistema está claro. Lo que pasa es que las necesidades son enormes", expresó el secretario del Interior, Manuel Mar Roxas.  El secretario agregó que lo importante es que los trabajos de rescate están organizados y poco a poco están consiguiendo enviar la ayuda.

La jefa de ayuda humanitaria de la Organización de Naciones Unidas, Valerie Amos, también admitió dificultades y lentitud en su respuesta a una emergencia. "Aún hay áreas a las que no hemos podido acceder, donde la gente está desesperadamente necesitada", explicó. Indicó que gran parte de los suministros se encuentran estancados en Manila.

La ONU, sin embargo, salió en defensa del gobierno filipino y a través de la vocera de la secretaría general, Martin Nesirky, aseguró que las autoridades han hecho un trabajo tremendo en unas circunstancias extremadamente difíciles.

La llegada a Leyte del portaaviones estadounidense George Washington, cargado con material de ayuda humanitaria y 5.000 marines para auxiliar en las tareas de reparto de suministros y seguridad en la región, contribuyó a levantar la moral de Manila. El navío llegó escoltado por los destructores USS Lassen y USS Mustin y cuenta con 80 aeronaves para distribuir alimentos, agua y medicinas en las áreas más remotas de la isla donde apenas ha llegado la ayuda internacional.

El Consejo para la Gestión y Reducción de Desastres continuó el lento recuento de muertos, cuya cifra oficial elevó a 2.357. Las autoridades prevén que el recuento aumente y no descartan que se acerque al de la ONU que estimó 10.000 fallecidos. Las autoridades locales han comenzado a enterrar las víctimas, mientras continúan los saqueos a tiendas y almacenes en diversas zonas.