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El asalto final en Tailandia terminó entre rosas y abrazos

Los antigubernamentales y los agentes retiraron juntos bloques de concreto y alambres de púas | Reuters

Los antigubernamentales y los agentes retiraron juntos bloques de concreto y alambres de púas | Reuters

El líder opositor indicó que las protestas continuarán y fijó como objetivo erradicar la corrupción heredada por el actual Ejecutivo del gobierno Thanksin

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Los manifestantes antigubernamentales intercambiaron rosas y abrazos con la policía en una tregua de las protestas que desde el sábado pasado han dejado 3 muertos y más de 200 heridos en Bangkok, capital de Tailandia.
 
El líder opositor Suthep Thaugsuban había instado a sus seguidores a lanzar ayer el asalto final para forzar la caída de la primer ministro de Tailandia, Yingluck Shinawatra, lo que se tradujo en acciones pacificas que permitieron el ingreso de los manifestantes a la sede del gobierno y al cuartel de la Policía Metropolitana en Bangkok.
 
A diferencia de los fuertes enfrentamientos entre ambos bandos que se recrudecieron durante el fin de semana, en esta ocasión, los antigubernamentales y los agentes se saludaron con efusivos abrazos, sacudidas de mano, besos, rosas y hasta se tomaron fotos en grupo, al tiempo que juntos retiraban bloques de concreto y alambres de púas.
 
Thaugsuban indicó después de que sus seguidores ocuparon los espacios  de las autoridades que las protestas continuarán. “Podemos celebrar, pero no podemos dejarnos llevar. El régimen de Thaksin todavía continúa”, destacó y volvió a fijar como objetivo final erradicar la corrupción heredada por el actual Ejecutivo del período en el que gobernó Thaksin.
 
Thaksin Shinawatra, hermano de la primer ministro y exlíder del país- depuesto por un golpe de Estado en 2006- y magnate de las telecomunicaciones, es considerado por los manifestantes el verdadero poder tras su hermana. Vive en el exilio para evitar una condena que le impuso la justicia tailandesa en rebeldía a dos años de prisión por corrupción.
 
“Los manifestantes decían que quería entrar en los edificios gubernamentales, pero el gobierno no quiere ver ninguna batalla ni confrontación así que hemos ordenado a la Policía retirarse”, apuntó Teerat Ratanasevi, vocera del gobierno.
 
La mayoría de los asaltantes regresaron después al corazón de las protestas en el Monumento de la Democracia. Rechazaron una vez más parar sus manifestaciones a cambio de la dimisión de Yingluck y la disolución del Parlamento para celebrar nuevas elecciones, ya que exigen la creación de un consejo popular designado por un comité. "Unas nuevas elecciones ahora solo serviría para más compra de votos", sentenció Thaugsuban.
 
"La batalla requiere tiempo porque nosotros solo tenemos corazón y las manos desnudas", alentó el opositor a sus seguidores.