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El mundo árabe y Asia, puntos negros en la lucha contra la pena de muerte

Palestinos durante protestas

Palestinos durante protestas

Así se puso de manifiesto hoy en un debate organizado en la ONU para conmemorar el X Día Internacional contra la Pena de Muerte

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El mundo árabe y Asia son los puntos negros en la lucha en contra de la aplicación de la pena de muerte en el mundo, donde un total de 141 países han abolido las ejecuciones o aplican moratorias legales y de facto.

Así se puso de manifiesto hoy en un debate organizado en la ONU para conmemorar el X Día Internacional contra la Pena de Muerte, en el que se destacaron los importantes progresos logrados en la última década, sin caer en la complacencia, porque queda mucho por hacer.

China, Corea del Norte, Estados Unidos, Irán, Irak, Arabia Saudí y Yemen siguen encabezando la lista de condenas a muerte y ejecuciones, aunque la senadora italiana Emma Bonino destacó que en el caso estadounidense las iniciativas de abolición de la pena capital están ganando terreno en el ámbito de los Estados.

Cinco de ellos (Nueva Jersey, Nueva York, Nuevo México, Illinois y Connecticut) han suprimido la pena de muerte desde 2007 y un sexto (California) puede unirse el mes que viene si los ciudadanos aceptan en referéndum suprimir esta condena de su legislación. "África avanza, con la mitad del continente en la categoría de los abolicionistas, América Latina ha liderado los esfuerzos en esta materia e incluso EEUU muestra un cambio de tendencia, pero en el mundo árabe y en Asia nos chocamos con un muro", declaró Bonino.

"Quizá sean cuestiones culturales, pero en estos lugares del mundo parece imposible avanzar", dijo la senadora, que durante décadas ha hecho campaña en contra de las ejecuciones. Pese a que los números indican que cada vez son menos los Estados que aplican esta pena, el debate en la ONU -promovido por la Unión Europea (UE), México, Mongolia y Suiza- llamó la atención sobre la "tasa alarmante" de ejecuciones en los países con pena capital. Según Amnistía Internacional (AI), 21 Estados llevaron a cabo ejecuciones en 2011 -siete menos que en 2001- y desde 2003 una media anual de dos países eliminan la pena capital para todos los crímenes, siendo Letonia el último en enero de este año.

Además, 26 Estados han ratificado desde 2003 el Convenio de Derechos Civiles y Políticos auspiciado por la ONU, del que forman parte ya 75 países tras la incorporación de Benin y Mongolia.

Aparte de los países citados, a AI le preocupa la situación en la franja palestina de Gaza y en países como Botsuana, Japón y Gambia que han vuelto a ejecutar a reos tras años de moratoria. El debate en la sede de la ONU en Ginebra se planteó desde el razonamiento de que el derecho internacional rechaza la pena capital y de que la Corte Penal Internacional (CPI) la excluye de manera expresa incluso en los casos de extrema gravedad, como en los delitos de genocidio o de crímenes contra la humanidad. Junto a ese principio, un decálogo de las razones contra la pena capital:

1.- Ningún Estado tiene la potestad de quitarle la vida a un ciudadano

2.- La pena de muerte es irreversible

3.- No garantiza una sociedad más segura

4.- Es injusta

5.-Las familias de las víctimas no siempre la reclaman

6.- Genera más dolor

7.- Es inhumana, cruel y degradante

8.- Viola los estándares internacionales

9.- Es ineficaz

10.- Niega la posibilidad de rehabilitar al criminal En representación de las víctimas, Renny Cushing, director ejecutivo de la ONG estadounidense "Familias Víctimas de Asesinatos en favor de los Derechos Humanos", rechazó la idea de que "necesitemos un asesinato ritual para paliar nuestro dolor".

Cushing, cuyo padre fue asesinado en presencia de su madre y que años después perdió a un cuñado víctima de la violencia, argumentó que el primer motivo para estar en contra de la pena de muerte "es que es una violación flagrante de los derechos humanos". No obstante, Cushing recomendó no olvidar a las víctimas cuando se habla de imponer moratorias o abolir la pena de muerte, porque "es importante en este proceso evitar la impunidad y garantizar que habrá reparación y justicia para ellas y para sus familias".

"Si no se oye la voz de las víctimas, encontraremos más obstáculos para avanzar en la eliminación de la pena capital", dijo. Cushing aseguró que un tercio de la población de su país es abolicionista, pero que los políticos tienen miedo a defender estas posiciones "para no parecer que están en contra de las víctimas".