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Acuerdo parcial sobre partición política de las FARC

Iván Márquez es el jefe del equipo de negociación del grupo guerrillero que se encuentra en La Habana / EFE

Iván Márquez es el jefe del equipo de negociación del grupo guerrillero que se encuentra en La Habana / EFE

El convenio alcanzado en La Habana entre la guerrilla y el gobierno establece condiciones para que el grupo abandone las armas

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El gobierno de Juan Manuel Santos y la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia alcanzaron un acuerdo que establece un marco para garantizar la participación del grupo rebelde en política, un importante paso en la negociación de paz que busca poner fin a medio siglo del conflicto armado.

El convenio parcial, que se debatió durante cinco meses y se anunció en un comunicado conjunto, establece condiciones para que las FARC abandonen las armas y se conviertan en un movimiento político si el diálogo en La Habana culmina en un pacto de paz definitivo.

Las FARC afirmaron que el acuerdo les da optimismo para seguir avanzando hacia la paz. "En ningún proceso anterior habíamos avanzado tanto como aquí en La Habana", dijo Luciano Marín Arango, alias, Iván Márquez, jefe del equipo negociador de la guerrilla, quien reconoció que falta mucho por hacer.

Márquez resaltó el logro que representan las negociaciones como la elaboración de un estatuto de la oposición política o la revisión de los mecanismos de participación ciudadana, la movilización y la protesta social.

Para el representante del gobierno de Colombia en la mesa, el ex vicepresidente Humberto de la Calle, lo acordado representa una nueva apertura democrática que abrirá el camino para arraigar definitivamente la paz luego de la terminación del conflicto.

“Deseamos que la política esté libre de la intimidación y la violencia, nunca más política y armas juntas, pero también queremos la ampliación de nuestra democracia para alcanzar la paz estable y duradera”, afirmó De la Calle.

Tras hacerse público el pacto, las FARC consideraron al igual que De la Calle que esta negociación coloca a los colombianos en la posibilidad de abrir las puertas de una ampliación democrática.

Márquez reiteró que los diálogos de paz con el Gobierno no son un proceso de sometimiento de la guerrilla, pero si se avanza por las sendas de las transformaciones que las mayorías nacionales han reclamado, la firma de un tratado de paz será una realidad.

Continúa el diálogo. Las conversaciones que intentan poner fin al conflicto colombiano se retomarán el 18 de noviembre para iniciar el debate sobre el cultivo y tráfico de drogas. Después de un año de conversaciones, las partes aún tienen pendiente la negociación de otros tres puntos de una agenda de cinco, después de haber alcanzado a finales de mayo un acuerdo parcial sobre el tema agrario.

Como lo hicieron otros grupos guerrilleros de América Latina que firmaron la paz, las FARC aspiran a convertirse en un partido político si se logra un consenso definitivo.

El grupo rebelde, que ha sido debilitado por más de una década de ofensiva militar, ha defendido sus tesis políticas paralelamente con su accionar armado en medio del conflicto.