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Yemen espera entre bombas la tregua que mejore la situación humanitaria

Miembros del ejército de los rebeldes hutíes patrullan las calles tras un bombardeo de la coalición árabe | Foto EFE

Miembros del ejército de los rebeldes hutíes patrullan las calles tras un bombardeo de la coalición árabe | Foto EFE

La Organización Mundial de la Salud informó de que más de 1.400 personas han muerto y otras 6.000 han resultado heridas en el país desde finales de marzo

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La tregua humanitaria acordada entre Arabia Saudí y los rebeldes hutíes en Yemen entró en vigor hoy a las 23.00 hora local (20.00 GMT), en medio de una tensa calma y algunos movimientos de tropas rebeldes en varios puntos del país.

Desde las once de la noche no se ha registrado la entrada de ningún avión de combate de la coalición dirigida por Arabia Saudí en Yemen, donde, según la Organización Mundial de la Salud, 1.400 personas han muerto desde el pasado marzo en la guerra que asuela el país.

También han cesado los combates entre las tropas rebeldes chiíes, que controlan el norte yemení y parte del sur, y las milicias leales al presidente, Abdo Rabu Mansur Hadi, que han resistido el avance de los hutíes gracias al apoyo de los aviones enviados por Riad y sus aliados.

La coalición árabe ha aprovechado hasta el último día antes del alto el fuego para continuar bombardeando posiciones del movimiento rebelde de los hutíes y hoy lanzó una decena de ataques contra cuarteles militares controlados por el grupo chií en Saná.

El objetivo de esta tregua es facilitar el acceso de la tan necesitada ayuda humanitaria a un país que, ya antes del conflicto, vivía una situación muy complicada y era el más pobre de toda la península Arábiga.

Coincidiendo con la entrada en vigor de la tregua, la Organización Mundial de la Salud (OMS) informó de que más de 1.400 personas han muerto y otras 6.000 han resultado heridas en el país desde finales de marzo.

Además, el responsable de la ONU lamentó que muchas organizaciones humanitarias y hospitales hayan tenido que "cerrar sus puertas en las caras de los civiles" por la falta de electricidad y combustible, incluso para poner en marcha la maquinaria básica.