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Yemen es el nuevo bastión de Al Qaeda, y Al Wahishi su líder ascendente

La AQPA ha hecho que las medidas de seguridad en Yemen se multipliquen | Foto EFE

La AQPA ha hecho que las medidas de seguridad en Yemen se multipliquen | Foto EFE

La inestabilidad del país y la estrategia de sus dirigentes jóvenes han afianzado al grupo

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El 23 de enero de 2009, cuatro hombres armados, con turbantes y sentados en el suelo frente una cortina blanca y una bandera, se presentaban en un vídeo como los fundadores de Al Qaeda en la Península Arábiga (AQPA), la nueva filial que aglutinaba a los militantes de la organización en Yemen y de su agonizante rama en Arabia Saudí. Eran Naser al Wahishi -alias Abu Basir-, el antiguo secretario de Osama bin Laden y jefe de la nueva sucursal, su compañero y jefe militar, Qasin al Raymi, y los lugartenientes y ex prisioneros de Guantánamo Said al Shihri y Mohamed al Oufi. Los cuatro proclamaron su servir de base para los ataques en toda la región y sustituir a los gobiernos infieles de Yemen y Arabia Saudí.

Con los años, esta filial ha dado pruebas de su capacidad de intimidación con  atentados -algunos abortados como el de la colocación de varios explosivos en aviones comerciales de Estados Unidos en 2010-, o el asalto a un cuartel militar yemení en marzo de 2012, en el que murieron 185 soldados. Su peligrosidad ha erigido a AQPA como la rama de la organización más peligrosa.

Las inusitadas medidas de seguridad adoptadas por Estados Unidos tras la interceptación de una conversación entre el líder de Al Qaeda, Ayman al Zawahiri, y Wahishi, han puesto en evidencia el relieve de esa filial.

Un gobierno débil, un país seccionado en tribus locales y enfrentadas entre sí, y una nueva generación de líderes criada bajo la vieja guardia talibán pero con la suficiente capacidad como para aprender de los errores, son las claves que explican por qué AQPA se ha convertido en la célula más resistente y organizada del grupo.


Al Wahishi. Tras su evasión de una cárcel yemení en 2006, Wahishi tuvo tiempo de observar cómo se iba desintegrando la cúpula de Al Qaeda en Pakistán y Afganistán.

AQPA ha decidido centrar sus esfuerzos y recursos en objetivos extranjeros en Yemen y la región. “Wahishi ha aprendido de los errores pasados. Al Qaeda tiende a alienar a las comunidades de los territorios que ocupa, pero en Yemen se ha dado cuenta de que lo que debe de hacer no es coaccionar, sino tender puentes de colaboración”, señala Ken Gude, experto en Seguridad Nacional del Center for American Progress.

Tras los atentados del 11-S y la batalla de Tora Bora, Al Wahishi huyó de Afganistán y se refugió en Irán. Allí sería capturado en 2002 y deportado a su país natal. En febrero de 2006, junto con otros 22 prisioneros, entre ellos Jamal Badawi, el terrorista detrás del atentado contra el USS Cole de 2000 que acabó con la vida de 17 marinos estadounidenses, protagonizó la evasión de una prisión a través de un túnel de 44 metros que daba a una mezquita. Esa huida reavivó a Al Qaeda. Junto con Qasim al-Raymi, el jefe militar de Al Qaeda en la península Arábiga y otro de sus compañeros de fuga, Al Wahishi ha logrado apuntalar la filial más poderosa de la organización terrorista. Ambos aspiran a recrear la Al Qaeda original, feudo de los talibanes en Afganistán, en el corazón de Yemen.


Reapertura de embajadas

Washington anunció el 1 de agosto el cierre de más de una veintena de sus consulados y embajadas en Oriente Medio y en África a causa de una amenaza de atentados. Los centros diplomáticos retomaron sus actividades el domingo, primer día de la semana en la mayor parte de países musulmanes, indicó Jennifer Psaki, portavoz del departamento de Estado de Estados Unidos, en un comunicado publicado el viernes. La embajada de Saná sigue cerrada pues subsiste amenazas sobre un posible ataque terrorista. Una oleada de ataques con drones sobre miembros de Al Qaeda en Yemen ha dejado 38 muertos.