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Yazidíes entre la conversión y la muerte

Grupo de yazidíes recibe ayuda humanitaria cerca de Dohuk, al norte de Irak | Foto EFE

Grupo de yazidíes recibe ayuda humanitaria cerca de Dohuk, al norte de Irak | Foto EFE

El grupo practica la taqiyya, que disimula sus creencias religiosas, para evitar exponerse a la muerte

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“Una secta de infieles auténticos que practica ritos raros como la adoración del maldecido Satanás”, así describen los terroristas del Estado Islámico a los kurdos yazidíes que convierten a la fuerza y huyen despavoridos ante el avance de los yihadistas al norte de Irak.

El yazidismo es una religión anterior al surgimiento del Islam. Desciende del zoroastrismo y  está llena de elementos sincréticos. Se calcula que está integrado por 800.000 creyentes dispersos por las regiones del kurdistán turco, iraquí, sirio e iraní, y han tomado notoriedad luego de que el Estado Islámico avanzó y asesinó a todos los que rechazan la conversión a lo que consideran la fe verdadera.

Son numerosos los ataques que comete el Estado Islámico con su interpretación del Islam. Las denuncias indican que decapitan y ponen las cabezas de sus víctimas en estacas, violan mujeres y niñas y secuestran.

Ivan Mrat, refugiado yazidí que huyó del Monte Sinyar, declaró a la BBC que su pueblo fue rodeado por los milicianos. “Muchos logramos huir. Pero 80 hombres fueron colocados en fila y los obligaron a gritar shahada –testificar en nombre de Alá– para anunciar su conversión, pero como se negaron los asesinaron”.

Muchos otros yazidíes, sin embargo,  son convertidos al Islam o al menos así lo parece. Son practicantes de la taqiyya, un recurso utilizado para disimular sus creencias religiosas y evitar exponerse a ellos o  sus familiares a peligro de muerte o persecución como es hoy su caso ante los milicianos del Estado Islámico.


Desplazados. La oficina del alto comisionado de Naciones Unidas para los refugiados indicó que la violencia contra los yazidíes ha provocado que más de 700.000 personas fueran desplazadas de sus hogares, reportó Efe.

El organismo lanzó una operación para ayudar a las minorías religiosas perseguidas por el Estado Islámico. Les llevan artículos de primera necesidad como agua, alimentos, tiendas de campaña y mantas.

Muchos desplazados, según la agencia de noticias,  están en campamentos improvisados a cielo abierto por lo que soportan las altas temperaturas del desierto con apenas lo mínimo para subsistir.

Mientras sucede la tragedia de los desplazados la violencia persiste. Ayer un suicida mató a 46 personas e hirió a otras 50 en una mezquita sunita de la localidad de Iman Wais en la provincia de Diyala a 120 kilómetros de Bagdad, informó AP. Luego del acto violento entraron hombres armados y dispararon contra los feligreses.

Ofensiva. Estados Unidos sigue con sus bombardeos selectivos contra el Estado Islámico en las inmediaciones de la presa de Mosul, en el norte de Irak. Fuentes del Departamento de Defensa informaron que destruyeron dos vehículos armados y un emplazamiento de ametralladora de yihadistas que disparaban contra las fuerzas iraquíes.

Desde el 8 de agosto, el Mando Central de Estados Unidos ha realizado 93 ataques aéreos en todo Irak. De estos, 60 han sido en apoyo de las fuerzas iraquíes cerca de la presa de Mosul.

El gran ayatolá Alí al Sistani exhortó a los líderes nacionales a zanjar sus diferencias y formar un nuevo gobierno integrado por candidatos interesados en el futuro de la nación y sus ciudadanos, independientemente de su etnia y religión.

El primer ministro designado, el chiíta Haidar al Abadi, tiene hasta el 10 de septiembre para presentar una lista de miembros del gabinete para su aprobación y formar gobierno.

Descartan a Al Assad
El canciller del Reino Unido, Philip Hammond, afirmó que su gobierno descartó cualquier alianza con Bashar al Assad para combatir a la organización yihadista Estado Islámico. El jefe de la diplomacia británica, que ha respaldado a la oposición al régimen en el conflicto sirio, dijo que no sería práctico ni útil apoyarse ahora en Al Assad para enfrentar a los extremistas.

Hammond hacia referencia a las declaraciones del ex jefe del Estado Mayor del Ejército británico, Richard Dannat, quien sugirió que es necesario tender puentes con el presidente sirio para tratar de frenar el avance del Estado Islámico en la región.

El canciller aseguró que la colaboración con Siria no está en los planes del Reino Unido. “No. En algunas ocasiones nos vamos a encontrar con que estamos luchando contra la misma gente que Al Assad, pero eso no nos hace sus aliados”, afirmó. Hace un año, Hammond, entonces ministro de Defensa, se mostró decepcionado por la negativa del Parlamento de permitir una intervención militar contra el régimen sirio.