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Washington homenajeó a 11 activistas por su trabajo en favor de inmigrantes

Los reconocidos "personifican el legado del gran César Chávez, que dedicó su vida a luchar por la justicia para todos", escribió en un comunicado Valerie Jarrett, asesora del presidente Barack Obama

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La Casa Blanca homenajeó hoy a once activistas que trabajan en favor de los inmigrantes por ser "defensores del cambio" y continuar el legado del reconocido héroe de los derechos civiles César Chávez.

Durante un foro organizado en Washington, varios de los homenajeados expresaron su apoyo a la reforma migratoria y la directora del Consejo de Política Nacional de la Casa Blanca, Cecilia Muñoz, sostuvo que "la buena noticia" es que el país "está en el camino" hacia lograrla.

Los homenajeados "personifican el legado del gran César Chávez, que dedicó su vida a luchar por la justicia para todos", escribió en un comunicado Valerie Jarrett, asesora del presidente Barack Obama.

En el citado foro, transmitido por internet, los once activistas, muchos de ellos hijos de inmigrantes, relataron vivencias personales y contaron el trabajo que desarrollan en sus comunidades.

Lawrence Benito, hijo de filipinos y director ejecutivo de la Coalición de Illinois por los Derechos de los Inmigrantes y los Refugiados (ICIRR), explicó que los inmigrantes "tienen la mitad de oportunidades" que el resto para iniciar negocios en Chicago, donde él trabaja.

Según Benito, eso debería cambiar porque los inmigrantes "pueden ser parte de la solución" para la recuperación de la economía y para que el país salga adelante.

Judy Rickard, otra homenajeada, trabaja en San José (California) desde 1973 promoviendo los derechos civiles como activista de la comunidad lesbiana, gay, bisexual y transexual (LGBT), y su objetivo es que la reforma migratoria incluya el reconocimiento de las familias binacionales del mismo sexo.

Mientras, Matthew Soerens, especialista en capacitación eclesiástica de World Relief -que es la dependencia humanitaria de la Asociación Nacional de Evangélicos-, relató que creció en una comunidad de inmigrantes en Wisconsin y vivió "el miedo" y los "sentimientos negativos" hacia esas familias.

Las comunidades religiosas en EE.UU. "son una parte muy importante del debate" migratorio, dado que muchos inmigrantes forman parte de alguna iglesia, argumentó Soerens, residente en Glen Ellyn (Illinois).

Jason Mathis, que supervisa como vicepresidente ejecutivo de la Cámara de Salt Lake City (Utah) las políticas de inmigración y desarrollo urbano, criticó a su turno la ley estatal SB1070 de inmigración de Arizona porque "no es lo correcto" para el país.

Aunque la Corte Suprema de Justicia eliminó el año pasado algunos de los puntos más controvertidos de esa ley, mantuvo la sección conocida como "muéstrame tus papeles", que autoriza a las autoridades policiales a cuestionar el estatus migratorio de las personas que sospeche están ilegalmente en EE.UU.

También estuvo presente en el homenaje Mireya Reith, hija de un mexicano y directora ejecutiva de la Coalición Comunitaria Unida de Arkansas (AUCC), la primera organización sin fines de lucro de ese estado dedicada a fomentar la integración de la población inmigrante.

"Hay que ser proactivos en términos de entender a los inmigrantes", subrayó Reith, quien instó aprovechar el momento actual para impulsar la reforma migratoria, cuando todavía están lejos las elecciones legislativas de 2014.

Esa reforma "es una clara prioridad" para el presidente Obama y hay bastante confianza en que pueda ser aprobada este año, destacó Cecilia Muñoz.

"Necesitamos coraje político para sacarla adelante" la reforma y va a hacer falta "organización y trabajo duro", añadió.

Obama asistió el lunes a una ceremonia de nacionalización de 28 inmigrantes en la Casa Blanca en la que insistió en la necesidad de una reforma que permita al país seguir "dando la bienvenida" a inmigrantes.

El presidente aprovechó ese acto para asegurar que espera que el debate en el Congreso para redactar la reforma comience "el próximo mes" y que se presente una ley para que se pueda firmar "lo antes posible" y permita "un camino a la ciudadanía responsable".

En el plan que estudia el llamado "Grupo de los Ocho" senadores, que aún no ha presentado un proyecto de ley formal, los indocumentados recibirían un permiso temporal pero tendrían que esperar diez años para obtener la "tarjeta verde" de residencia permanente y otros tres para solicitar la ciudadanía.

Otro grupo en la Cámara de Representantes también está preparando un plan de reforma pero tampoco lo ha presentado formalmente.