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Violación de DD HH empaña candidatura de Venezuela ante la ONU

En octubre se eligen cinco asientos del Consejo de Seguridad | Foto: EFE

En octubre se eligen cinco asientos del Consejo de Seguridad | Foto: EFE

Analistas consideran que el país tiene altas probabilidades de entrar a la máxima instancia de la Organización de Naciones Unidas 

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Venezuela aseguró en julio la única candidatura del Grupo de América Latina y el Caribe al Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas como miembro no permanente para el período 2015-2016, pero el país irá a la votación en la Asamblea General con una mala imagen por la represión gubernamental durante las manifestaciones opositoras a comienzos de 2014.

En junio, la oficina de la Alta Comisionada de la ONU para Derechos Humanos, Navi Pillay, instó al gobierno del presidente Nicolás Maduro a investigar las denuncias sobre abusos cometidos por los cuerpos de seguridad durante las protestas.

Ese mismo mes, el relator especial de la ONU para la tortura, Juan Méndez, citó el uso excesivo de la fuerza para reprimir las manifestaciones en Venezuela como un ejemplo de que los tratos inhumanos siguen presentes en América Latina.

"Venezuela se postula al Consejo de Seguridad con un récord de violaciones de derechos humanos, lo que no la acredita para promover la paz", advierte Diego Arria, embajador en la ONU durante la última vez que el país integró esa instancia (1992-1993).

Sin embargo, Arria coincide con otros especialistas al afirmar que la situación interna no será obstáculo para que Venezuela consiga los votos necesarios ­dos terceras partes de los 193 miembros de la ONU­ para sustituir a Argentina en el Consejo de Seguridad. El voto para el ingreso de los miembros no permanentes, que sería el caso de Venezuela, es secreto.

"Los asuntos internos poco afectan a los países que ingresan a esta instancia, que ha sido integrada por naciones con situaciones complicadas", dice Milagros Betancourt, profesora de Derecho Internacional Público de la Universidad Católica Andrés Bello.

"El Consejo ha tenido miembros que entran por acuerdos regionales y no representan el cumplimiento de las normas internacionales, como Libia, Irán y Siria", agrega Milos Alcalay, exembajador de Venezuela ante la ONU.

Arria recuerda que Ruanda estuvo en el Consejo de Seguridad mientras se producía la matanza étnica y que Libia llegó a presidir la Comisión de Derechos Humanos durante el régimen de Muamar Gadafi.

Visión ideológica

Las posiciones que el gobierno de Venezuela ha tomado, durante el mandato del fallecido Hugo Chávez y en la gestión de Maduro, sobre los principales asuntos de interés mundial tampoco contribuyen a que el país llegue con buena imagen al Consejo.

"Lo preocupante ­del ingreso a esa instancia- es cuál será la política en relación con temas como el terrorismo, la situación entre Israel y Palestina o los problemas de Irak y Siria", apunta Betancourt. Recuerda que el gobierno ha tenido posiciones cuestionables y de pugna con Estados Unidos, que es miembro permanente del Consejo.

Alcalay recomienda al nuevo canciller, Rafael Ramírez, cambiar la política exterior de enfrentamiento.

"Esperemos que la diplomacia bolivariana entienda que no puede ir al Consejo de Seguridad con una visión ideológica que lleve a radicalizar los debates sino que tiene que cumplir con las normas de contribución a la paz en el mundo".

Arria considera contradictorio que Venezuela quiera entrar en esa instancia cuando ha demostrado un desprecio absoluto por el ordenamiento internacional, como lo evidencia el retiro de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos o la negativa de aceptar recomendaciones de organismos multilaterales.

Adolfo Taylhardat, que sustituyó a Arria en 1993 como representante de Venezuela ante la ONU, alerta que el voto de Venezuela en el Consejo de Seguridad estará dedicado a entorpecer los esfuerzos por aplacar los conflictos.

Preparación escasa

El hecho de que los representantes actuales de Venezuela ante la ONU, el exministro Samuel Moncada y María Gabriela Chávez, carezcan de formación diplomática es otro aspecto que genera dudas sobre el papel que desempeñará el país dentro del Consejo de Seguridad.

"Cuando se llega a esa instancia, normalmente se trata de juristas muy renombrados o personalidades reconocidas en el mundo de la diplomacia", dijo Alcalay.

Betancourt prefirió no opinar sobre los representantes venezolanos y confiar en que el Ministerio de Relaciones Exteriores, donde afirma que aún quedan algunos funcionarios conocedores del manejo de la ONU, formará un equipo que pueda colaborar con ellos si el país accede al Consejo de Seguridad.

Para Arria el problema no es la formación que acumulen sino la misión que tengan. "Se puede tener todas las capacidades, pero al representar a un régimen con opiniones preconcebidas (por ejemplo, todos somos enemigos de Estados Unidos e Israel) quedas invalidado".