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“Venezuela significa un lastre terrible para la cultura democrática”

El escritor Mario Vargas Llosa / EFE

El escritor Mario Vargas Llosa / EFE

El escritor crítica algunos gobiernos latinoamericanos aunque afirmó que el panorama no es tan crítico

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Mario Vargas Llosa llega a la sala de conferencias de Casa de América y los flashes se activan. Él sonríe, los fotógrafos disparan y los periodistas curiosean. El escritor vino a inaugurar la VI edición del Foro del Atlántico, bajo el título: "Iberoamérica de cara al futuro: desafíos institucionales, políticos y económicos. El rol de los medios de comunicación".

Vargas Llosa va directo al grano al evaluar la libertad de prensa en Latinoamérica: “Tenemos fenómenos como el de Venezuela que significan igualmente un lastre terrible para el progreso de la cultura democrática en América Latina y la influencia que Venezuela ejerce sobre otros países latinoamericanos de democracias sumamente imperfectas como el caso de Ecuador, y de Bolivia”.

De cara a los próximos años, el Premio Nobel de Literatura se mostró esperanzado al expresar que la situación actual en el continente tiene mejor perspectiva en comparación a épocas anteriores.

“En la mayoría de países latinoamericanos se respeta la libertad de expresión y la impresión es que esa es la tendencia hacia la que América Latina avanza, lo cual no quiere decir que no haya lastres, lastres muy profundos. Pero la verdad es que en el resto de América Latina, la democracia es una realidad, una realidad imperfecta pero sentada sobre bases sólidas por primera vez en la historia.

-Estas bases solidas que percibe en América Latina, ¿cómo las identifica?

-Cuando se habla de América Latina hay que entender la gran diferencia que hay entre un gobierno democrático y otro que no lo es. Si hablamos de actualidad tenemos la suerte que hay tantos gobiernos de derecha como de izquierda y eso es un avance considerable si lo comparamos con el pasado, donde antes no había una derecha democrática, ni una izquierda democrática. Ahora el panorama es más esperanzador, para buenos ejemplos tenemos a países como Colombia, Perú, Brasil, Chile, El Salvador y Uruguay.

-¿Y en qué lugar sitúa a Venezuela?

-Cuando hablo de Venezuela tengo que poner como antecedente a Cuba, una dictadura que tiene más de medio siglo y que está seguido por Venezuela, un gobierno que quieren seguir por ese camino, pero con técnicas más modernas de populismo y totalitarismo.

-Usted ha señalado a Nicolás Maduro como “el comienzo del fin del populismo en Latinoamérica. ¿Por qué?

-Ese fin comenzó con la muerte del caudillo. Los venezolanos aceptaron con optimismo el despilfarro del caudillo durante más de una década. Pero por suerte, en la actualidad puedo poner en duda que Nicolás Maduro – que llegó al poder además en unas elecciones poco transparentes – tenga la misma fuerza de empujar la herencia política que asume a trompicones. Ni el más fanático, ni el chavista más creyente confía en que Maduro sea el próximo Simón Bolívar.

Lo que habría que esperarse que este proceso se acelere y venga una democratización de Venezuela y una institucionalización que le permita salir de la crisis.

-¿Qué le falta al presidente Maduro para liderar esta herencia política?

-Ese régimen no tiene posibilidades de continuar encarnado en una figura tan opaca, tan poco carismática como la de Maduro. Quedó demostrado en las últimas elecciones, sus resultados indican que hay un proceso de desagregación de  lo que fue el régimen chavista.

-Política y literatura: estos han sido los dos temas que han marcado su vida. ¿Se siente orgulloso de lo que ha logrado en ambos campos?

-Bueno, fracasé en la política, es evidente. Sobre eso no cabe ninguna duda. He tenido mucha suerte en la literatura, sin ninguna duda; he tenido mucha suerte debido a muchas circunstancias ajenas a mí, como el hecho de que mis libros circularan, por ejemplo, en España. A mí no me habría ido como me ha ido si no hubiera tendo un editor como Carlos Barral, y a los lectores y los críticos a los que yo les estoy muy, muy agradecido, porque fueron los que realmente dieron a mi obra una difusión que yo nunca soñé que tendría.

-Por eso sigue en la calle de la literatura, ¿cuándo el próximo libro?

-En Septiembre, el 15 exactamente. Se llama “El héroe discreto”. Es la historia de dos personajes discretos rebeldes que intentan hacerse cargo de sus propios destinos, pues tanto Ismael como Felícito le echan un pulso al curso de los acontecimientos. Mientras Ismael desafía todas las convenciones de su clase, Felícito se aferra a unas pocas máximas para sentar cara al chantaje. No son justicieros, pero están por encima de las mezquindades de su entorno para vivir según sus ideales y deseos.